La inflación alcanzó en 2019 un 53,8%, la más alta en 28 años

La inflación fue del 3,7% en diciembre y en el 2019 subió 53,8%, la mayor variación anual de los últimos 28 años.

En los últimos doce meses, los precios que crecieron por encima del nivel general fueron salud, 72,1%; comunicaciones, 63,9%; equipamiento y mantenimiento del Hogar, 63,7%; y alimentos, 56,8%.

En el mismo período, los precios de las prendas de vestir y calzado aumentaron 51,9%, las bebidas alcohólicas y tabaco 50,2%, y bienes y servicios, que incluye limpieza e higiene personal, 55,9%.

Por debajo del nivel general, los precios de restaurantes y hoteles crecieron 50,3%, recreación, turismo y cultura 48,5%, educación 47,1%, vivienda, agua, gas y electricidad 39,4%.

Si bien en diciembre se registró una desaceleración en el Indice de Precios al Consumidor (IPC) la inflación anual fue la más alta desde 1991, cuando el costo de vida registró un 84,0%.

El IPC de diciembre aumentó 3,7%, los precios de los bienes subieron 3,3%, en tanto que los de los servicios lo hicieron 4,5%.

El registro de diciembre se ubicó por debajo de la estimación de las consultoras privadas que habían realizado pronósticos de entre un 4 y 5%.

Para enero, los analistas esperan un aumento del 3,8% impulsado por la inercia del año anterior, los aumentos en alimentos y bebidas, y un parcial impacto del programa de Precios Cuidados que recién puede impactar plenamente en febrero próximo.

Se estima una tendencia descendente para lo que resta del año, hasta alcanzar el 2,8% mensual en junio, con lo que el acumulado de 2020 estaría en torno del 42,2%.

Lorenzo Sigaut Gravina, director de Ecolatina, anticipó que "pese a la prevista desaceleración del Nivel General en enero, el IPC Núcleo sigue creciendo en torno del 4% mensual como viene sucediendo desde octubre de 2019. Considerando la continuidad del congelamiento de tarifas de Servicios Públicos y la demora en alcanzar un acuerdo de precios y salarios generalizado, esperamos que la inflación se desacelere lentamente en los primeros meses del año".

Las regiones

El relevamiento nacional de precios del Indec mostró que la región Noreste tuvo el indicador más alto de inflación con un 57,6%, mientras que el Gran Buenos Aires tuvo el más bajo con un 52,9%.

El Noroeste tuvo un alza de precios del 55,5% y le siguieron Cuyo con un 54,7%, la región Pampeana con un 54,1% y la Patagonia con un 54%.

En todo el año la composición del 53,8% anual de inflación correspondió al promedio de los aumentos del 48,9 en productos estacionales, otro 48,2% en los precios regulados por el Estado y en un 56,7% a los precios sin estacionalidad que componen el IPC Núcleo.

Los alimentos

La evolución de los precios de los alimentos en diciembre estuvo marcada por un alto componente estacional, con subas encabezadas por el limón y la lechuga y al mismo tiempo bajas de dos dígitos en el tomate, la cebolla y la banana respecto de los niveles de noviembre.

En el relevamiento del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) que acompaña a la difusión del índice de precios al consumidor, el limón encabezó los aumentos mensuales de precios de un conjunto de "alimentos, bebidas y otros artículos" en el Gran Buenos Aires (región que representa el 44,7% de la ponderación del índice nacional) con el 15,1%, seguido por la lechuga con el 14,3%.

En el tercer puesto se ubicaron las galletitas de agua envasadas, con el 10,4% de incremento respecto del precio de noviembre, y en la cuarta posición el asado con el 9,8%.

Los alimentos frescos vuelven a ocupar los primeros puestos de los aumentos con la naranja y una suba del 9,3% que la dejó en el quinto lugar.

De la sexta a la novena ubicación estuvieron el salchichón con el 7,7%, la batata con el 7,4%, el cuadril con el 6,8% y la nalga con el 6,7%.

La nómina de los diez productos que tuvieron los mayores aumentos de precios en diciembre se completó con el único artículo que no corresponde al rubro alimentos: los pañales descartables, con el 6,5%.

En el otro extremo, el tomate redondo fue el producto que tuvo la caída de precio más pronunciada, al cerrar diciembre con un 18,5% de deflación.

Inercia heredada

Sebastián Martínez, de la consultora Abeceb, aseguró que “la dinámica de la inflación durante 2019 estuvo signada fundamentalmente por la elevada inercia heredada de la crisis cambiaria de 2018, la volatilidad propia del año electoral, el último sobresalto cambiario y aumentos precautorios o especulativos en esta última etapa (especialmente en alimentos) frente a la posibilidad de que se concreten acuerdos de precios compulsivos”.

Para los próximos meses, los economistas esperan una desaceleración de la inflación, aunque no tan importante debido a la fuerte inercia que arrastra la suba de precios y el propio programa monetario expansivo del Gobierno.

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