“Otra vez sopa”: el 2020  se inició con violencia en el fútbol salteño

Poco cambió de un año a otro, en una nueva hoja del calendario que se inició con recambios en distintos estamentos. Al menos en materia de seguridad en espectáculos deportivos, otra vez un hecho de violencia dio la nota.

Y como si se tratara de un “déjà vu” que remite a años anteriores, la temporada oficial futbolística 2020 en Salta se inauguró con tristes hechos de violencia en el estadio Padre Martearena, en el debut del año del Central Norte de Ezequiel Medrán, durante el encuentro de ida de la etapa preliminar regional de la Copa Argentina que el cuervo disputó el pasado jueves por la noche frente a Güemes de Santiago del Estero, para el cual se adoptó, de acuerdo al criterio de los clubes y de la Policía, que se dispute con la presencia de ambas parcialidades, algo que seguramente será revisado para los próximos acontecimientos con potenciales riesgos de desmanes, teniendo en cuenta que los incidentes del jueves también involucraron a los parciales santiagueños.

Incidentes en las afueras del estadio entre un contingente de seguidores del cuervo con efectivos policiales y una denuncia de la propia fuerza por lesiones y amenazas, más disturbios en el interior del estadio durante el partido entre hinchas salteños y santiagueños, y daños y rotura de butacas del escenario mundialista fueron algunos de los episodios que dejaron el saldo de más de 50 personas detenidas.

Primero, en la avenida de ingreso al estadio Martearena, desde un camión que trasladaba a 35 miembros de la parcialidad azabache se arrojó un petardo encendido contra la humanidad de un agente de Seguridad Vial que se hallaba el lugar, de acuerdo a la misma denuncia realizada por la fuerza por amenazas, lesiones y resistencia de la autoridad, por lo que todos los ocupantes del vehículo fueron detenidos.

Además, ya en el estadio, la nota la dieron los violentos en la zona de populares y plateas, y también el fallido accionar policial en los últimos minutos finales del partido en el que el cuervo terminó igualando 2 a 2 con el gaucho santiagueño, motivo por el cual el árbitro tucumano Nelson Bejas suspendió el encuentro por alrededor de diez minutos. 

En las plateas, donde en una grave falla del operativo no se contempló la colocación de un vallado o pulmón policial para dividir a los hinchas cuervos del puñado de alrededor de 300 seguidores santiagueños, los incidentes se originaron tras el empate de Juan Rivas.

En ese momento los hinchas de Güemes comenzaron a arrancar y arrojar butacas del Martearena.

Curiosamente solo hubo tres detenidos de la parcialidad visitante (uno de los demorados era menor de edad y otro ya contaba con un pedido de captura). Allí fueron detenidos otros 15 hinchas del club de barrio norte por enfrentamientos.
 

 

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