“No hubo un plan para matarlo”, dijo el padre de uno de los rugbiers más complicados

‘Nunca te podés imaginar una cosa así. Es una desgracia. Sólo puedo decir que no hubo un plan para matarlo‘. La frase impactó este sábado por la tarde cuando finalizó la visita de familiares a los rugbiers detenidos en Pinamar por el crimen de Fernando Báez Sosa (18). Solo uno habló con la prensa, fue Marcial Thomsen, padre de Máximo, uno de los más complicados en la causa: está acusado de coautor y ya fue reconocido por cinco testigos.

A una semana del crimen, este sábado fue el primer día sin grandes novedades en la causa. El compás de espera se acabará este lunes, cuando se retomen las ruedas de reconocimiento y se inicien las pericias sobre los celulares secuestrados a los detenidos.

El detalle más destacado de la jornada fue la visita de los familiares (y la frase de uno de los padres) a los 10 rugbiers detenidos, todos alojados ahora en la comisaría 1ra. de Pinamar (cinco de ellos habían pasado la semana en la 2a. de Gesell). Bajo un sol puro y unos 27 grados de temperatura, el paso de los allegados a los acusados del asesinato de Fernando fue acelerado en el corto recorrido que unía sus vehículos con el ingreso a la seccional.

“Es una pesadilla total‘, señaló el hombre  y agregó que su hijo ‘está destrozado‘.

Pocos levantaron la vista para mirar de reojo a la prensa, que apostada a unos 30 metros fue registrando todo el momento. El ingreso fue entre las 13.30 y las 14, para extenderse hasta las 17. No es el primer contacto de los rugbiers con su gente, ya que el miércoles también se les había permitido ser visitados.

FUENTE: CLARÍN - TELAM 

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