En un día de furia, el estado de derecho avanzó sobre las tomas

En una jornada singular la Justicia puso las cosas en claro sobre oscuro y llevó adelante dos allanamientos para recuperar tierras tomadas, uno en el campo de los Etchevehere, en Entre Ríos, y el otro en el predio de Guernica en la provincia de Buenos Aires.
En ambos casos la Justicia ordenó el desalojo de los ocupantes en un claro avance del estado de derecho y la propiedad privada sobre la ilegalidad de las ocupaciones.
En ambos casos los operativos involucraron una fuerte presencia policial que en Guernica llegó a chocar con los ocupantes. Pero no solo intervino ayer la Justicia y la policía de ambas provincias sino que la propia conducción de la Iglesia católica se pronunció contra las tomas de tierras a las que calificó de “ilegales”.
La jornada culminó con protestas de familias que fueron desalojadas de Guernica y manifestaciones de movimientos sociales de extrema izquierda que marcharon y cortaron ingresos a la ciudad de Buenos Aires. El desalojo también fue duramente cuestionado por sectores del kirchnerismo duro, quienes reclamaron al Gobierno provincial y nacional por los operativos realizados.

Balas y gases

Con un operativo que incluyó balas de goma y gases lacrimógenos, efectivos de la Policía bonaerense desalojaron ayer un predio de 100 hectáreas en la localidad de Guernica, en un clima de extrema tensión con los ocupantes que resistieron el procedimiento.
En las primeras horas de ayer, encabezados por el ministro de Seguridad, Sergio Berni, unos 4.000 efectivos se apostaron en el lugar, donde esperaron a que amaneciera y pasadas las 6 iniciaron el avance.
Pasadas las 8 se había desalojado la mayoría del campo, pero seguían los incidentes con los ocupantes que intentaban volver a ingresar y arrojaban piedras a la Policía.
Para el mediodía la tensión había bajado y, tras instalar un cordón con personal de infantería en los límites del campo, el operativo continuó con la limpieza: tractores eliminaron las precarias casillas levantadas en el lugar durante los casi 100 días que duró la toma.
Agrupaciones de izquierda y delegados de los ocupantes denunciaron “decenas de heridos”, mientras que oficialmente se confirmaron más de 35 detenidos por resistencia a la autoridad durante el operativo.
Según los ocupantes, la policía disparó “balas de goma” y gases lacrimógenos, en medio de pequeños incendios.

El operativo

Rosalía, una de las delegadas de la toma, afirmó que la Bonaerense “quemó las casillas” levantadas en el predio en medio del operativo de desalojo.
“¿Qué corazón tienen para sacarnos así? Estamos desesperados, es una situación muy difícil, el Gobierno no hace nada”, señaló una mujer en declaraciones al programa “Todos juntos”, por Radio Rivadavia.
La fecha límite para el operativo de desalojo era hoy, pero el Gobierno -tras despistar con el pedido de prórroga hasta el lunes- inició el procedimiento en la madrugada, luego de agrupar a los efectivos en La Plata y trasladarlos hasta el lugar.
“Están con camionetas, cuatriciclos, con helicópteros. Es una angustia terrible ver todo esto y que el Gobierno se haya negado a encontrar una solución”, afirmó Miguel, otro referente de la toma y referente del Movimiento Darío Santillán en diálogo con Rivadavia.
Luego del pedido que hizo Berni para solicitar más tiempo, a última hora del miércoles, el juez Martín Rizzo ordenó avanzar con el desalojo.
El secretario de Atención de la Defensoría del Pueblo de la Provincia, Gustavo Ferri, confirmó que “hay alrededor de 30 o 40 aprehendidos por resistencia a la autoridad” durante el desalojo y señaló que “todos están en buenas condiciones, nadie herido”.
“El desalojo comenzó a las 5 y ya no queda gente en la toma grande”, señaló Ferri.
En declaraciones radiales, indicó: “Hoy quedaban 300 personas. Hubo algún incidente pero nada de gravedad. A las 6,40 el desalojo ya estaba terminado”.
 

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