"Queremos hacer un santuario de Maradona en Salta"

Maradona tiene una magia que se derrama por todo el mundo y en cada rinconcito del planeta hay un pedacito del dios más humano que tuvo la Tierra.
En Salta, ese recorte de historia está ubicado en la cancha de Gimnasia y Tiro, sobre la Leguizamón, al lado del ingreso a la popular bandeja.
Allí hay un Diego Maradona pintado que tiene una carga tan emotiva para pocos como desconocida para muchos. La historia del D10S con el Albo viene desde hace muchos años, pero en el 2018 se marcó, se selló, se tatuó en una marca urbana que quedó grabada en la piel del Gigante del Norte.
En ese año, unos muchachos hinchas del albo convocaron al “artista patagónico maradoniano” San Spiga a realizar un mural en el estadio.
El dato era certero, sin discusiones ni lugar a dudas. El último partido que Diego Maradona jugó en el país con la camiseta de la Selección Argentina fue en el Gigante del Norte. Ese encuentro se jugó el 20 de abril de 1994, frente a Marruecos, con motivo de la reinauguración del estadio Albo.
Spiga vino y se armó un inolvidable encuentro con los changos del albo y el mural quedó como marca indeleble. Muestra el festejo del Diego en el arco que da a las instalaciones del club. Ahora Facundo Vallejos, uno de los organizadores de aquel encuentro muralístico, junto a Matías Ubeira, amplía: “fue el último gol de Diego en tierras argentinas con la camiseta de la Selección por eso que la obra se llama La Última Cena”. La mística es imparable. 


El Diego festejó su último gol y los muchachos le armaron el mural.
“Maradona en Salta está vinculado al Albo. Yo tenía 4 años cuando ocurrió ese partido , pero toda mi familia habla siempre de ello. De cuando luego vino y le dieron la camiseta de Gimnasia; en Salta: Diego es Albo”, le dijo contundente el joven a El Tribuno.
Hoy llegó temprano al mural y junto a un amigo se pusieron a limpiar y arreglar ese mini santuario que se armó el día más triste del fútbol: el 25 de noviembre de 2020.
“Cuando me enteré me quedé mudo y consternado. Sin decir nada me vine al mural y aún no había llegado nadie. Luego fueron llegando, todos llorando, ya venían con velas, con flores, camisetas, pelotas, de todo. Fue muy impactante todo. Un pibe se quedó en el cordón del frente hasta la tres de la mañana llorando. Yo me vine a las 3 de la tarde y me fui a la 3 de la madrugada. Mucha gente vino, hasta vecinos del interior de la provincia”, dijo Facundo.


Y se armó un santuario improvisado como si fuera un Gauchito Gil, pero en celeste y blanco. Pelotas con dedicatorias, camisetas, estampitas de la Virgen del Valle, de San Expedito, flores, fotos, y cartas escritas en papelitos doblados en cuadrados cerrados que quedaron ahí y que nadie se atrevería a abrir y leer. El amor expresado en pequeños objetos conmueve a todos los que pasan por el lugar.
“La gente llora a su ídolo porque es una persona que siempre estuvo a lado de los más humildes”, dijo el joven hablando de Maradona en un tempor verbal de presente infinito.
“Ahora estamos estamos viendo con Matías la posibilidad de armar un santuario pequeño para que todas las cosas y los recuerdos y las flores que dejaron los maradonianos se queden a resguardo. Con unos ladrillos y la ayuda de amigos podemos hacerlo. Le pedimos a la dirigente del club que nos autorice”, dijo Facundo.
 

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