Un ejido céntrico con calles que evocan fechas históricas

El jueves, como sucedió en cada ciudad y pueblo de nuestra provincia, los salteños recordaron la gesta patriótica más importante de nuestra historia: "La Batalla de Salta", que tuvo como protagonista -y como héroe- al general Manuel Belgrano y a tantos patriotas salteños ilustres.

El benemérito general venía triunfante de la Batalla de Tucumán acaecida el 24 de septiembre del año anterior y la Batalla de Salta librada el 20 de febrero fue el corolario de aquella gesta que concluyó en la capitulación del general realista Pío Tristán, un paso fundamental en el proceso independentista.

20 de Febrero y 24 de Setiembre son dos de las avenidas -junto a la 9 de Julio y 25 de Mayo- que marcan el ejido céntrico de Tartagal, la joven capital del departamento San Martín que se apresta a cumplir sus primeros 100 años de su fundación institucional. Tartagal comenzó siendo un perímetro de 14 cuadras para después extenderse un poco más hasta conformar ese primer cuadrante delimitado por cuatro avenidas que llevan como sus nombres, esas cuatro fechas.

La más antigua de sus calles fue la avenida 20 de Febrero que, paralela a las vías del ferrocarril, albergó a aquellos primeros comerciantes llegados en su mayoría del lejano oriente que se dedicaban a la venta ambulante de todo lo que fuera posible vender, quienes con el tiempo instalaron sus comercios en esa calle de tierra o a pocos metros en los alrededores. La llegada de más pobladores extranjeros y provenientes de otras provincias que trajo consigo la llegada del tren hizo que el pueblo se fuera extendiendo un poco más hasta prácticamente ocupar todo ese cuadrante.

Pero quien tuvo la iniciativa de llamar a las calles que marcaban ese perímetro con las fechas patrias fue don José Octavio Carrizo, quien también le puso los nombres a las dos calles que concentraban la actividad comercial, las calles San Martín y Alberdi.

Don Carrizo fue intendente de Tartagal en dos períodos consecutivos militando dentro del Partido Demócrata Nacional. Había nacido en la vecina provincia de Tucumán y trabajaba junto a su padre quien era de oficio constructor y tenía a su cargo la pavimentación de varias calles de la ciudad de San Miguel de Tucumán.

Casado con Hortensia Chocarro, una muchacha de la misma ciudad, emprendieron su viaje primero hacia Rosario de la Frontera para instalarse en forma definitiva en Tartagal. Llegado al norte trabajó en la actividad maderera pero sin duda su pasión fue la política.

En esos años en que Carrizo era intendente la municipalidad estaba ubicada en la calle Warnes segunda cuadra y el destacamento de policía se encontraba frente a la plaza San Martín. Al llegar al pueblo Carrizo adquirió una propiedad en la misma calle Warnes; los vecinos de los nuevos pobladores era la familia Restom y otro poblador a quien en el pueblo lo llamaban "Mister Lavages" porque era el encargado del lavado de los vehículos de los "gringos" de la Standard Oil Company, que en esos años ya se encontraba en plena actividad en los cerros de Tartagal buscando afanosamente el "oro negro".

En Tartagal nacieron sus 6 hijos y después de finalizar su segundo período como intendente don Carrizo se dedicó a la actividad privada. Ya retirado de la función pública en 1942 cuando abocó a trabajar en una obra en la zona de San Pedro de Jujuy adjudicada por el ingenio "El Piquete". El trabajo consistía en el corte y rodeo de madera; el obraje estaba localizado en el cerro Santa Bárbara al que se accedía después de sortear muchas dificultades geográficas. La noche del 6 de enero Carrizo comenzó a sentirse mal y murió a las pocas horas. Su esposa junto a sus niños debieron sortear una y mil dificultades porque el paso de su marido por la función pública no había sido ni remotamente un reaseguro económico para la vida futura de la familia.

Hortensia con sus hijos -todos ellos adolescentes y niños- se instalaron en cercanías de la calle Bolivia donde años más tarde se construyó el barrio Lugones, por entonces una arboleda con grandes especies autóctonos, donde todos crecieron para dedicarse a diferentes actividades.

Pero en definitiva fue el intendente nacido en Tucumán, José Octavio Carrizo quien sumó su esfuerzo y su compromiso al pueblo que lo albergó hasta sus últimos días, quien le impuso los nombres a las principales calles de la ciudad, honrando a los grandes hombres y a las batallas que jalonaron la historia de nuestra nación.

 

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