Un sacerdote, despedido de la Universidad Católica, acude a la Justicia Penal

Una denuncia que ingresó en la Fiscalía de Salta destapó un nuevo escándalo eclesiástico y seguramente generará más repercusiones por el tenor de la exposición. Esta vez fue un propio sacerdote, Luis Talló Figueroa, quien pidió que se investigue "hasta las últimas consecuencias" las acusaciones en su contra.

El religioso, según consta en la denuncia que él mismo radicó y a la que accedió El Tribuno, fue despedido de la Universidad Católica de Salta (Ucasal) el 4 de febrero. En la carta documento que le envió la casa de altos estudios se le comunica que se recibieron dos denuncias de alumnos que aseguran que "pidió favores sexuales a cambio de la aprobación y calificación de la materia Teología". "Se ponen en conocimiento gravísimos hechos absolutamente incompatibles con su función de docente e investidura sacerdotal", expone la carta documento. Las denuncias que recibió la Ucasal datan del 3 y 4 de febrero.

En la "autodenuncia" que radicó que Talló Figueroa expone "que se investigue hasta las últimas consecuencias los delitos de coacción, tentativa de falsificación ideológica de instrumentos públicos, tentativa de cohecho y de todo otro que su más elevado criterio estime corresponde".

Con el patrocinio legal del abogado Juan Casabella Dávalos, el sacerdote remarcó que en las denuncias en la carta documento no se dio especificaciones "de tiempo, lugar y modo" de las supuestas acusaciones.

El sacerdote y el abogado solicitaron a la Fiscalía que se adopten las medidas necesarias para el inmediato secuestro y resguardo de las denuncias que radicaron los alumnos en la Ucasal.

"Tratándose igualmente de delitos que tendrían por fin la falsificación y/o adulteración de registros universitarios de materias aprobadas, solicita que una vez secuestrados los instrumentos aludidos se evalúe la posible competencia federal para atender en la presente causa, remitiéndose a la Justicia Federal a los obrados en caso de así corresponder", consta en la presentación que ingresó el viernes al Ministerio Público.

En ese presentación, curiosamente, se resalta con negrita la oración: "Declara formalmente que pese a ser sacerdote en ejercicio, no es pederasta ni abusador sexual en modo alguno". "En ese contexto niega también desde ya categórica y rotundamente todos los hechos y circunstancias que se pretende atribuirle en la carta documento", agrega la denuncia. Y asegura que se pone expresa y efectivamente a disposición de las autoridades judiciales.

"Pese a la aparente connotación sexual que se insinúa con evidente intención desacreditante, trátense propiamente delitos de acción penal pública, en lo que se deberá proceder inmediatamente a la investigación de oficio", agrega la denuncia.

Ante la fiscalía hace notar que las denuncias que atribuyen apuntan al despido "sin indemnización conforme a las leyes laborales de emergencias vigentes". Talló Figueroa es profesor en la Ucasal desde hace 23 años de Teología y Doctrina Social de la Iglesia, cátedras que dependerían del Vicerrectorado de Formación, que es manejado siempre por un sacerdote.

En la denuncia, destapó otro escándalo entre los curas. Expone que hay "una disputa por los cargos docentes, como una de las escasas fuentes laborales para sacerdotes católicos". Remarca que otros sacerdotes ya fueron desvinculados. Nombra a Roberto Toledo, José Carlos Aguilera y "la lista proseguirá".

"Se funda en un método reiterativo de denuncias duales (que desprovistas de pruebas, se respaldarán mutuamente). Dos son los hermanos que denuncian eclesiásticamente al sacerdote Aguilera y de igual modo, dos son los alumnos que denunciarían al suscripto (Talló Figueroa), expone la denuncia que ya está en la Fiscalía.

 

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