A juicio por entregar a sus hijas  de 7 y 10 años a jubilado violador

El caso de una madre desalmada que entregaba a sus dos niñas para que fueran ultrajadas por un comerciante jubilado está en espera de ser ventilado en un juicio oral y público a celebrarse, inexplicablemente, en una fecha aún no fijada.

La trata y calvario de las dos niñas tuvo una duración de unos dos años y ocurrió en la humilde zona del sudeste de esta capital.

El caso es aberrante. Los padres de dos niñas, de 7 y 10 años, y el victimario serán sometidos a juicio por entregar a sus hijas al hombre de 68 años para que las abuse a cambio de dinero. El pedido de elevación a juicio lo realizó la fiscal penal 3 de la Unidad de Delitos contra la Integridad Sexual, Cecilia Flores Toranzos, en enero de 2020 y publicado por El Tribuno en ese entonces.

La denuncia fue radicada por la abuela de las niñas, quien manifestó que las menores viven con ella porque su madre (hija de la denunciante), es adicta a sustancias prohibidas y necesitaba iniciar un tratamiento de rehabilitación. La denunciante no creyó en lo manifestado por su hija y sí expresó que notó a las menores raras, con comportamientos distintos.

Una de las niñas se quebró en llanto y le relató que en reiteradas oportunidades, un amigo de sus padres le compró golosinas u otras cosas, a cambio de concretar conductas sexuales.

La abuela aportó que esas situaciones ocurrieron algunas veces en presencia de los progenitores y que ellos autorizaban las conductas cobrando algún dinero.

La fiscal Flores Toranzos sostuvo en el decreto de elevación a juicio que se encuentra suficientemente acreditada la existencia de los delitos y la responsabilidad penal de los imputados, pudiendo determinar tras diversas declaraciones testimoniales que la madre de las menores, domiciliada en barrio San Benito, en la zona sudeste de la ciudad de Salta y donde sucedieron los hechos, las llevaba a la casa del coimputado para que tuvieran conductas sexuales y que éste les daba dinero. El padre de las niñas estaba en conocimiento.

El hombre de 68 años se encuentra imputado por el delito de abuso sexual gravemente ultrajante en concurso real con promoción y facilitación de la prostitución de menores agravado por ser las víctimas menores de 18 años en concurso ideal con corrupción de menores agravado por la edad de las víctimas (dos hechos) en carácter de autor.

En tanto, la mujer de 27 años y el hombre de 29 están imputados por el delito de abuso sexual gravemente ultrajante (cooperación) en concurso real con promoción y facilitación a la prostitución de menores agravado por el vínculo y por ser las víctimas menores de 18 años en concurso ideal con corrupción de menores gravado por el vínculo (dos hechos) en concurso real y en carácter de autores.

El caso se registró en una situación de extrema pobreza, donde la madre adicta entregó a sus dos hijas de 7 y 10 años a un vecino, un almacenero jubilado de 68 años, para que las viole a cambio de un monto que iba de los $40 a los $100, según el acto sexual que el abusador deseara, de acuerdo a las acusaciones en su contra elevadas por la Justicia provincial. Luego se descubrió algo peor: la mujer no solo prostituía a sus hijas: también lo hacía con dos amiguitas de las nenas.

"Se formaron dos causas, una para las hijas de la acusada y otra para las dos vecinas. Seguramente se haga un solo juicio para ambas. Lo que dijeron las cuatro nenas en sus declaraciones en circuito cerrado de televisión fue más que contundente. No pudieron especificar la cantidad de veces que sucedió pero creemos que fueron varias", reza en el expediente.

La madre de las nenas tiene 27 años y pasaba gran parte del día pautando la suma de dinero por la cual iba a entregar a sus hijas para ser obligadas a realizar distintos actos sexuales.

El acusado residía en el mismo barrio y es padre de varios hijos, aunque cuando sucedieron los hechos vivía solo, según la investigación de la fiscal Flores Toranzos.

La acusación para ambos es grave: prevé una pena máxima de 15 años. Si bien son los únicos dos detenidos, hay una persona más que está imputada, aunque en libertad, alguien que conocía la situación pero no dijo ni hizo absolutamente nada: el padre de las menores.

El papá está imputado solo en la causa que atañe a sus nenas, no en la de las amigas porque no se pudo probar ni participación ni que estuviera en conocimiento a diferencia de su esposa.

El juicio ventilará un caso extremo y brutal de trata de personas pero también echará luz a la pobreza estructural y al fenómeno de las drogas que asuela en los barrios periféricos de la capital salteña.

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