A casi tres meses del asesinato de Fernando Báez Sosa a la salida de un boliche en la ciudad de Villa Gesell, se conocieron los resultados de los estudios de ADN y fueron contundentes. Los análisis ubicaron a los rugbiers acusados en la escena del crimen.

Anoche, horas después de que la Cámara de Dolores confirmara que los ocho rugbiers detenidos por el crimen de Fernando permanecerán en la cárcel, un informe pericial determinó que debajo de las uñas de la víctima había material genético de Blas Cinalli, uno de los acusados de matarlo.

Además, encontraron restos de sangre del estudiante asesinado en el 70 por ciento de la ropa secuestrada a los rugbiers en la casa que habían alquilado para pasar las vacaciones.

En los hisopados también se habría encontrado un segundo perfil genético que correspondería a Máximo Thomsen. Los datos periciales terminaron de cerrar las pruebas contra los acusados ya que serían claves para demostrar que estuvieron en el lugar donde Fernando fue asesinado a golpes el 18 de enero pasado.

A partir de ahora, la investigación tendrá que determinar a cuáles de los imputados pertenecen las prendas en la que se encontraron los restos de sangre de la víctima. En tanto, el abogado que representa a los Báez Sosa, Fernando Burlando, afirmó que los próximos estudios de ADN podrían establecer que hubo más sospechosos que participaron de la golpiza.

Una “cacería humana”

Para la Justicia, el homicidio de Fernando Báez Sosa fue una “cacería humana”. Así describió el asesinato uno de los tres camaristas que confirmaron las prisiones preventivas para ocho de los diez acusados del crimen.

“No puede dejar de señalarse la cantidad de intervinientes contra una sola persona, la brutalidad de la golpiza ejercida contra la víctima, el motivo fútil que llevó al accionar de los imputados a darle muerte, el desprecio total por la vida ajena. Fue, simplemente, una cacería humana con un solo objetivo: la víctima”, expresó el juez Luis Felipe Defelitto en los fundamentos de la resolución con la que se rechazó el pedido de la defensa de los acusados para que fuesen liberados y mantuvo la calificación penal del hecho: homicidio doblemente agravado por alevosía y premeditación.

“Fríos y calculadores”

El fallo también se refirió al hecho de que los imputados no huyeron de Villa Gesell después del crimen. Por el contrario, volvieron a la casa donde se alojaban, se cambiaron de ropa y fueron a comer a un local de comidas rápidas. Incluso, uno de ellos regresó a la escena del homicidio.

“La falta de nerviosismo, la actitud normal nos demuestra que son personas frías y calculadoras. Después del término caducó no hubo ningún mensaje en el chat que demuestre sorpresa, asombro, estupor, miedo, desconcierto. Y vuelvo, una vez más, al sentido común: si formé parte del grupo que atacó a la víctima y mi intención solo hubiese sido golpearla ¿no hubiese respondido, por ejemplo: ¿qué?, ¿cómo?, ¿me estás cargando? o frases similares. Nada de ello ocurrió”, expresó el juez Defelitto.

Un “pequeño paso” hacia la Justicia

La madre de Fernando Báez Sosa afirmó que el fallo judicial que confirmó las prisiones preventivas de ocho de los rugbiers acusados de matar a su hijo fue un “pequeño paso” para que haya Justicia por su crimen y que seguirá junto a su esposo reclamando “hasta el final”.

“Estábamos muy preocupados esperando que estos jueces resuelvan y la verdad vivimos días sin dormir esperando la resolución, para mi que la Justicia está actuando de una manera que nos conforma”, sostuvo María Graciela Sosa.

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