Coronavirus.
Desmienten que el uso del barbijo sea perjudicial para la salud
Por las redes sociales circuló que al tenerlo puesto se inhalaba el propio dióxido de carbono y se impedía la oxigenación pulmonar.

María de los Ángeles Rojas

“Respirás tu propio CO2”. Durante la última semana se viralizó por las redes sociales una infografía en la que se advertía que el uso del barbijo provoca síndrome de hipercapnia e intoxicación por desprendimiento de micropartículas del material con que está confeccionado. También aludía a nociones subjetivas al indicar que “produce falta de libertad física y psicológica” y que “simboliza mutismo”.

Desde el 13 de abril es obligatorio el empleo de tapabocas en Salta como requisito de ingreso y permanencia en espacios públicos, privados de acceso público, el transporte público de pasajeros y en autos particulares. La medida busca evitar que los portadores de Covid-19 asintomáticos o presintomáticos contagien a personas sanas y que dispersen el virus por las superficies con las que tomen contacto. Incluso para los infractores se fijó una multa de 1.000 pesos. Se lo considera una medida de protección adicional, tal como el uso de guantes. Y se comunicó que no reemplaza el lavado de manos extendido con agua y jabón, de superficies con lavandina o un preparado de agua y alcohol al 70%, la ventilación de los ambientes y, sobre todo, no elimina la conducta del distanciamiento social de dos metros entre persona y persona.

“La función esencial del barbijo no es prevenir que quien lo porta se contagie de algún virus o bacteria, sino evitar que las gotas de saliva o microgotas de Flügge -que llevan en su interior el cuadro infeccioso desde la boca del infectado hacia otra persona sana- puedan salir. Cuando uno habla, las gotitas de saliva vuelan a 80 centímetros. Cuando uno tose, vuelan a un metro ochenta centímetros y cuando uno estornuda, llegan a alcanzar hasta tres metros”, recordó a El Tribuno el médico Bernardo Biella (MP 2451).

En la respiración, el oxígeno del aire inhalado entra en la sangre y el dióxido de carbono –un gas de desecho procedente del metabolismo de las sustancias nutritivas- es exhalado a la atmósfera.

Biella explicó que el uso correcto del barbijo no evita que se difunda el oxígeno y el dióxido de carbono hacia ambos lados de la mascarilla, por lo que permite que el intercambio gaseoso se produzca normalmente.

“Acá en Salta la concentración de oxígeno es de casi el 20% del aire inspirado y cuando uno expira, el oxígeno expirado es del 16%. Ese 4% atraviesa libremente el barbijo y el dióxido de carbono es mucho más difusible que el oxígeno, por eso no hay retención de dióxido de carbono”, definió.

Añadió que como la función de la vía aérea es limpiar, calentar y humedecer el aire, “cuando se exhala el aire, este sale más caliente y más húmedo y, por ende, más limpio, por lo que no se inhalan los propios desechos. Por el contrario, se genera mayor temperatura en el barbijo y también humedad”.

Asimismo, especificó que cuando una persona está haciendo su trabajo en una oficina o en reposo abocada a actividades que no requieran el uso de la musculatura corporal puede utilizar un barbijo tres o cuatro horas hasta que este se humedezca.

“Esto es variable de acuerdo con la humedad del ambiente y la capacidad de ventilación de la persona. Cuando el barbijo se humedece, hay que sacárselo y ponerse un barbijo nuevo”, señaló y recomendó retirarlo desde atrás de la oreja, sin tocar la superficie ni por fuera ni por dentro, cerrarlo y ponerlo a lavar. Si es de tela, una vez seco hay que lavarlo para reutilizarlo o tirarlo, si es de material descartable como la friselina.

Desde el 11 de mayo se habilitaron en la provincia las salidas recreativas y la actividad física al aire libre (caminar, correr o andar en bicicleta), conforme con la terminación del DNI, sin alejarse más de mil metros del domicilio, con una duración máxima de una hora y posibilidad de cese hasta las 20.

“Cuando hago actividad física, el barbijo se empieza a humedecer a los treinta minutos y a la hora está completamente mojado, es decir, que deja de cumplir su función”, advirtió Biella, quien sugirió portar tres barbijos si se va a practicar una hora de actividad física, para hacer un recambio a la media hora, y el tercer barbijo es para ponérselo antes de emprender el camino a casa.

“El barbijo no provoca hiperventilación. La sensación de asfixia y sofocación la produce la tela húmeda”, clarificó Biella. También acotó que las personas que sufren algún tipo de trastorno obsesivo compulsivo (TOC) deben generar una conducta saludable: la de la ventilación abdominal antes de la colocación del barbijo y durante su uso hacer unas respiraciones abdominales para reducir el estrés y tolerar mejor el barbijo.

¿Los deportistas están en riesgo?

El 16 de mayo trascendió que, en Wuhan, la ciudad china donde se inició la pandemia por coronavirus, al joven Zhang Ping (26), quien había corrido cuatro kilómetros usando un tapabocas, se le colapsó un pulmón. Al finalizar su rutina se descompensó y fue internado de inmediato en el Hospital Central de Wuhan, donde le diagnosticaron que había sufrido un neumotórax espontáneo. Este cuadro generalmente sucede cuando se perfora el pulmón y el aire escapa a la cavidad torácica. En este caso el paciente había perdido el 90% de la capacidad de su pulmón izquierdo, lo que provocó a su vez que el corazón fuera empujado hacia el lado derecho de su cuerpo. Según refirió Chen Baojun, el médico que operó a Ping y le salvó la vida, además de que la contextura alta y delgada del joven lo volvía propenso a esta enfermedad, contribuyó a este desenlace el uso del tapabocas. “El barbijo redujo el ingreso del oxígeno al cuerpo y, por ello, incrementó la presión sobre el corazón y los pulmones”, dijo Baojun. Para Biella, esto no es correcto. “Esta persona tendría una bula enfisematosa, que se rompió. La bula es como un globo o burbuja de aire muy débil en su pared, que cuando se rompe el pulmón colapsa. Esto no tiene que ver con el uso del barbijo. El neumotórax espontáneo es común en personas delgadas y longuilíneas, y también es frecuente en personas tabaquísticas”, detalló.

Luego afirmó que el empleo prolongado del barbijo sí puede provocar dermatitis de contacto, que es la inflamación de la piel por tener sobre ella algún paño húmedo y caliente. “La piel si se inflama y si se lesiona pierde su capacidad de impermeabilidad a los gérmenes. De allí que los barbijos se tengan que cambiar periódicamente”, instruyó.

Debido a la recomendación de que el tapabocas Nº 95 y similares (no recomendados para la práctica deportiva) quedarán reservados a los profesionales de la salud, desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) se instó a la población a confeccionar sus barbijos con telas planas con alta densidad, es decir, con una trama bien cerrada como el linón o vilé de algodón, la batista y la arciel. “El barbijo no provoca intoxicación por el material, ya que la microfibra no produce micropartículas”, señaló Biella, que invitó a hacer la prueba de impermeabilidad de la tela con un aerosol o desodorante.

Finalmente, el sábado pasado se supo que días atrás un conductor se dirigía por la avenida Bolivia cuando se le empañaron los lentes por llevar el barbijo puesto. El resultado fue que a la altura de la Universidad Nacional de Salta chocó a una joven que fue llevada inconsciente al hospital San Bernardo, donde quedó internada por diversos politraumatismos. “Se trató un proyecto en el Concejo Deliberante, pero los médicos no lo recomendamos al uso del barbijo dentro del auto, no sólo porque es innecesario, sino porque también resulta peligroso”, concluyó Biella. 

Cambio de hábitos

En países con elevados índices de contaminación ambiental como México y China, el uso de barbijos entre la población está generalizado. En la denominada “nueva normalidad” es esperable que se conviertan en un accesorio más. Una mala combinación siempre resultan los barbijos y los anteojos, porque estos se empañan con el aliento o la respiración de quien los usa. Para sujetar bien los de confección casera se puede pegar una cinta adhesiva en la parte superior, contra el pómulo. Y otra en la nariz. Así, no queda espacio libre. Para que no se empañen los vidrios de los anteojos se les debe pasar un jabón seco y sin uso por ambas partes de los lentes y luego secarlos.