Dulces de la niñez que todavía pueden acompañar los recuerdos


Para aquellos que ya dejaron hace dos décadas la adolescencia, existen olores y gustos que los regresan a las horas del recreo en la escuela, los juegos con los compañeros y las escondidas debajo del banco. En la memoria todavía está el gusto de los caramelos Media hora o de los Fish, que eran cápsulas burbujeantes de naranja, uva y ananá. Las tiras de pastillitas multicolores, que además traían un dibujo para pintar en la parte interior del envoltorio. Las mielcitas de dulce de leche o de frutilla, los cuadraditos de azúcar y las tradicionales semillitas de girasol que no podían esconderse, porque sus restos delataban a cualquiera. 
Buscando conocer los gustos de nuestros lectores por aquellas golosinas, El Tribuno les consultó, a través del perfil de Facebook, sus gustos y memoria. Los caramelos Media hora fueron los primeros de la lista, tanto para los que les gustaban como para los que no soportaban su aroma. 

Miguel Ángel Suárez no dudó en sumar a la lista de dulces recuerdos a los caramelos Sugus, la gallinita, el helado de merengue y los caramelos ají. 
Para Marina Alejandra Lazo la lista de golosinas estaba completa en su memoria, y también en las de sus hijos. “Me gustaban todos los que nombraron. Qué hermosos recuerdos de mi juventud y de los primeros años de mis hijos”, expresó en la redes sociales.
Marina Alejandra Lazo se sumó a los que no pueden sacarse de la memoria los caramelos Media hora y agregó que “todavía los busco”. 
Para aquellos que quieren recordar estos sabores, la buena noticia es que muchas de estas golosinas todavía están en los estantes de las casa de golosinas del centro salteño. Y no solo eso, sino que se redescubrió algunos que no se habían mencionado como los palitos de la selva y las paletas multicolores. 
Encabezando la lista de los pedidos se encontró a los caramelos Media hora que se comercializan en bolsa de 100 unidades a $416, en los locales mayoristas de golosinas. 
Recorriendo las estanterías se pueden ver las galletas Manón y Lincoln con un renovado envase, que sumó los sabores coco y chocolate, a los tradicionales vainilla. 

 


Las mielcitas se siguen vendiendo en tiras de 20 unidades a 46 pesos, pero solo se encuentran de sabor frutilla, ananá y manzana verde. Las de dulce de leche ya no se comercializan, en ese tradicional envase. “Hay una fábrica que las trae pero son un poco más grande que las mielcitas tradicionales”, contó uno de los cajeros de las caramelerías mayoristas. Los caramelos Sugus no dejan escapar a los clientes, y además de venderse como masticables en bolsas de 100 unidades, también se ofrecen en formato grageas en cajas de 20 caramelos. 

 


Los palitos de la selva cambiaron su tradicional envoltorio blanco, con las figuras y los datos básicos de los animales, por un empaquetado rosa y celeste, que ya no ofrece esta información a los chicos pero siguen cargados de azúcar con sabor frutilla y vainilla. 

 


Las pastillitas mutifrutales se siguen vendiendo también en tiras de 15 unidades deliciosas, pero sin los dibujos para pintar.
Conocedores del mercado de los dulces y golosinas, los encargados de los locales del centro salteño cuentan que muchos de estos productos se venden, en su mayoría en la época de clases. “Los llevan los que tienen quiosco en la escuela o carrito de golosinas en las puertas de los establecimientos. Los chicos piden algunas como los palitos de la selva, pero son los padres los que se guardan los Media hora en el bolsillo para cuando vuelven a la casa”, contaron. También guardan en la memoria esos lindos recuerdos que van ligados a los olores y sabores de la niñez. 

 
 

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