Ahora viene lo más importante

Tras el acuerdo con los acreedores, el país necesita liderazgo -no cacicazgo-. La postergación del pago de la deuda externa por unos años logró un consenso favorable, pero ahora viene lo más importante.

La conducción del representativo Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA) emitió un comunicado donde señala que "esto genera un alivio de deuda" y advierte también que "el aporte particular de las empresas es sustancial porque la Argentina, entre otros aspectos, saldrá adelante cuando todos vuelvan a producir". Del mensaje puede inferirse que el Gobierno nacional, además de negociar la deuda con los acreedores privados y con el Fondo Monetario, tiene que trabajar en positivo para poner en marcha al país.

Pero empezó mal. Mientras que el expresidente Mauricio Macri y el expresidente del Banco Central Luis Caputo aplaudieron el acuerdo, Alberto Fernández, en un innecesario discurso de barricada, afirmó que la provincia de Buenos Aires está dando asistencia a los mayores de edad que no son atendidos en la Ciudad. Es cierto que el PAMI, que depende del Gobierno nacional, realizó derivaciones a geriátricos y clínicas del conurbano, pero la estructura de la CABA es la fortaleza sanitaria de todo el AMBA.

Ayer mismo la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) advirtió que "tanto el control de la pandemia como la reapertura económica requieren liderazgo y una rectoría efectiva y dinámica de los Estados, mediante políticas nacionales que integren políticas de salud, políticas económicas y políticas sociales".

A su vez, Unicef encendió otra luz roja, al informar que "entre diciembre de 2019 y diciembre de 2020 la cantidad chicas y chicos pobres pasaría de 7 a 8,3 millones". Del estudio se desprende que el ingreso familiar de emergencia (IFE) ha llegado al 47% de los hogares, pero también que en los barrios de menores ingresos aumentó notablemente la pobreza extrema durante la cuarentena.

Es decir, es hora de comenzar a cerrar todas las grietas, y eso no será fácil. Hace unos días un informe de Bloomberg advirtió que la política anticapitalista (para algunas cosas) que expresa el actual gobierno expulsa la inversión productiva extranjera. Si el actual gobierno actúa como lo hacía Luis XIV, pensando que "El Estado soy yo", no habrá salida. Claro, ese monarca reinó en Francia desde que tenía cuatro años hasta su muerte, a los 76, en el siglo XVII.

La esencia absolutista

La Argentina no puede seguir dándose el lujo de convertir la política en una interna de privilegiados. Los casos de la reforma judicial y la pelea en el área de seguridad muestran que en el oficialismo está la grieta más grave. La destrucción del país no da margen para esas veleidades.

 

 

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