Reconstruirán la sede policial de la Ciudad Termal

Un mensaje de esperanza es el que llevó a la población el jefe de la comisaría 31 de Rosario de la Frontera, Arnaldo Vélez, en diálogo con el medio local HS Noticias. El uniformado llegó hace pocos días a hacerse cargo de la dependencia sureña y analizó el estado del edificio y de la seguridad en general en la Ciudad Termal, de la cual dijo que no es peor que en otros sitios, sino que el panorama es mas bien tranquilo.

"La situación del edificio de la comisaría 31, como bien saben, no es buena. Se trata de un edificio antiguo y no estaba mantenido como correspondía. Esta situación llevó a que arquitectos de Jefatura realizaran un relevamiento del edificio, logrando determinarse en su momento que no era acorde para desarrollar tareas con personas adentro", definió el comisario Vélez en el inicio de su diálogo con la prensa.

Y agregó: "Así que la gestión anterior consiguió la autorización para proceder demoler la dependencia y lo que quedó en pie ahora son los calabozos, que era una construcción medianamente nueva".

Respecto de la obra a iniciarse, Vélez dijo que "la construcción es una obra bastante onerosa, pero hay una partida presupuestaria de $35 millones disponibles, por lo que habrá que analizar qué se puede construir con ese dinero, ya que hoy en día las dependencias policiales tienen otras características. Ya no es como antes, que cada oficina tenía su espacio físico. Actualmente, en la misma Municipalidad, que es un edificio público, no hay tantas oficinas separadas, sino que hay una especie de loft con divisiones de durlok que hacen mucho más económica la construcción".

En cuanto a su llegada a Rosario de la Frontera, Vélez recordó que "me encuentro a cargo desde comienzo de diciembre y estamos trabajando administrativamente en el local de un boliche bailable situado en la calle Belgrano. Donde funcionaba la comisaría quedaron solo los calabozos y una guardia de prevención".

Sobre el funcionamiento de la dependencia como organismo de seguridad, explicó que "en la comisaría tenemos 25 detenidos actualmente, pero es una buena obra la que se hizo donde estaban los calabozos antes, así que no hay grandes problemas".

"Si bien yo no conocía esta ciudad, menos la dependencia, pero por fotos logré ver como estaban antes las celdas que eran cuatro paredes y una especie de cama de cemento como una banca de la plaza. Ahora los calabozos tienen su espacio, su ventiluz, sus baños individuales cada celda, lo que posibilita que las personas privadas de su libertad no tengan que estar entrando y saliendo del calabozo para hacer sus necesidades; únicamente salen para los días de visita y las horas de recreación que se les da", detalló el comisario.

"En la comisaría hay 3 celdas por ahora y estamos viendo de hacer una más, una celda tiene 8, 7 o 6 personas, porque no se trata de llevar a una persona detenida y ponerla en el calabozo que menos gente tenga. Hay muchísimas cosas que se tienen en cuenta, ya que cada persona pertenece a un barrio, a una zona, a una clase social donde a veces no pueden convivir juntos. Hay detenidos de grupos antagónicos que no pueden estar en la misma celda. Y además están todos por diferentes tipos de delitos", explicó con seguridad.

Experiencia de 24 años

Vélez recordó que en sus inicios como policía, dado que ya tiene 24 años de antigedad en la fuerza en Salta, estaban en las comisarías las personas privadas de su libertad a disposición de la Justicia. Con la creación en del Servicio de Alcaldía las dependencias de Salta se liberaron de los detenidos y todos pasaron a permanecer en ese edificio que está al lado de Ciudad Judicial, un espacio de transición antes de ser condenados y cumplir su condena en la cárcel que le corresponda.

"Una situación similar se vivió en Orán, donde también la comisaría tenía alojados a detenidos. Imagínese, yo en esa comisaría llegué a tener más de 80 detenidos con diferentes situaciones y características. Que no es lo mismo un delincuente, un detenido de zona de frontera como Orán, a un delincuente de la zona de Metán o Rosario de la Frontera, dado que los de la zona sur son de diferentes características", relató.

Y agregó que "a través del Ministerio de Seguridad se gestionó el traspaso del edificio, que era la comisaría, para disponer de personal de Servicio Penitenciario que son los capacitados en el cuidado de las personas privadas de su libertad y ellos se hicieron cargo de la custodia de estas personas, generando así un espacio físico con el personal capacitado para el cuidado de los mismos mientras estén a disposición de la Justicia".

El jefe de la comisaría 31 adelantó que su idea "es proponer una solución similar para Rosario de la Frontera, dado que hoy en día, donde funcionaba la comisaría, quedó un espacio físico bastante acorde, a mi punto de vista policial, para albergar a las personas detenidas".

"Ahora bien, deberían ver ese espacio las personas que son idóneas en la protección y en el cuidado de los detenidos. Es decir, gente del Servicio Penitenciario debería hacer su verificación para ver si reúne las condiciones o no y si deben realizar una refacción como para intentar que estos detenidos pasen al Servicio Penitenciario, que es lo que correspondería legalmente. Y nosotros poder dedicarnos a nuestra función primordial que es la seguridad pública", informó Vélez.

En cuanto al nivel de inseguridad que halló al arribar a Rosario de la Frontera, el uniformado dijo que "cuando llegué hacía 24 horas que se habían fugado dos detenidos. Estuve en Metán trabajando todo el año pasado y antes de terminar mi gestión me tuve que hacer cargo de esta comisaría. Vine con una idea de que Rosario era una ciudad de mucha inseguridad, que era conflictiva, problemática. Pero la verdad es que veo que es una ciudad relativamente tranquila.

 

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