Dengue y COVID-19: una  combinación letal que preocupa

Si a mediados de enero, tal como lo prevén las autoridades de Salud de la Provincia, se registra una curva ascendente de casos de COVID-19, en el norte de la provincia puede coincidir con el aumento de los casos de dengue, chikungunya o zika, en una zona donde las tres enfermedades que transmite el mosquito Aedes aegypti son endémicas.

El año pasado en Tartagal se registró un número de casos nunca determinado de dengue -y chikungunya, que tienen síntomas muy similares- por el solo hecho que los pacientes ni concurrían a las atiborradas guardias del hospital Juan Domingo Perón ni de otras áreas operativas del departamento San Martín ni a las clínicas privadas por la pandemia.

Reposo y medicamentos para controlar la fiebre fueron las opciones de los pacientes norteños, en especial decenas de enfermos del barrio centro, donde entre las dos últimas semanas de febrero y las dos primeras de marzo de 2020 se concentró el mayor brote.

Solo cuando sentían complicaciones más severas los enfermos recurrían a los hospitales, porque la mayoría prefirió soportar los síntomas, que en el brote del año pasado se caracterizaron por su severidad y por presentar diarreas y vómitos, otras complicaciones gástricas y dolores corporales intensos que tenían a los enfermos de dengue prácticamente tirados en la cama por al menos 10 días.

La situación para este verano

La noche del 5 de enero se abatió sobre la zona la tormenta más intensa del verano. Pero más allá de eso la humedad reinante, los charcos de agua limpia, las canaletas en las viviendas y todo aquel reservorio donde se reproducen las larvas del Aedes aegypti generan el clima más que propicio para el aumento de casos.

"Estamos preparados, tenemos las salas de febriles listas para recibir a los enfermos, el servicio de laboratorio será fundamental para determinar de qué patología se trata y es así; no descartamos que podamos tener pacientes con las dos patologías, dengue y COVID-19", dijo el gerente del hospital Juan Domingo Perón, Juan López.

De esa manera, el gerente puso negro sobre blanco lo que puede sobrevenir en las semanas siguientes si la población no toma conciencia y apela a los recaudos necesarios para evitar ambas enfermedades.

López explicó que "por parte de la Municipalidad se está haciendo el descacharrado desde el mes de octubre pasado, pero estas lluvias intensas que benefician la proliferación del vector y que en el norte se registran durante todos estos meses es un factor a tener muy en cuenta".

"Nosotros no descartamos tener pacientes con ambas patologías, pero mucho, muchísimo, va a depender de la conciencia que tenga la gente, para evitar la proliferación del vector", advirtió el médico.

"Que no se relajen las prevenciones referidas a la COVID-19 y que todos nos comportemos con más responsabilidad será la clave", insistió López.

"Sabemos que en general en todas las enfermedades mucho tiene que ver el estado general del paciente, por eso no tenemos que bajar los brazos", enfatizó.

Reclamos en las guardias

López aseguró que "tenemos todas las guardias del hospital cubiertas, más aún previendo que la cantidad de pacientes febriles por dengue, por COVID-19 o ambas pueden comenzar a aumentar en unos 10 días aproximadamente.

En este mes el inconveniente que se nos presenta es que muchos médicos están pidiendo licencia y tenemos que salir a buscar quienes cubran esas guardias. Pero más allá de eso, el servicio está cubierto y seguramente lo vamos a reforzar en los próximos días, previendo justamente que puedan comenzar a llegar los febriles. ç

Para ellos ya tenemos dispuestas las salas de pacientes febriles del hospital. Sabemos que la sintomatología de las dos enfermedades son similares comenzando por fiebre, dolor de cuerpo, malestar general. Por eso tenemos que focalizarnos en laboratorio", concluyó.

 

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