Cuadros que invitan a conocerse y a resignificar los vínculos familiares 

Hace solo treinta días que Laura Rojas (40), profesional de la estética y operadora comunitaria, empezó a elaborar sus cuadros con intención. Realizados sobre bastidor de madera y fibrofácil con pinturas acrílicas y con un acabado de barniz poliuretánico, las imágenes vienen acompañadas de dinámicas para indagar en la relación con la divinidad, el autoconocimiento y reforzar los vínculos con hijos y parejas. Apuntan a trabajar el trinomio: espíritu, cuerpo y mente. Laura le contó a El Tribuno que su objetivo es hacerlos por un periodo de tiempo, unas cien unidades, hasta alcanzar los medios económicos sufientes para su sueño: tener un spa. 
“Para adquirir los equipos me puse a pensar no en lo que no tengo, sino en qué tengo. Durante mi etapa de autoconocimiento, pude saber qué me gusta hacer, qué puedo estar haciendo durante mucho tiempo y olvidándome de las horas. La verdad es que me gusta mucho pintar, soy maquilladora, me encantan los pinceles y sé que la pintura en algún momento me obedece. Sé que los defectos los puedo corregir y solucionar, sé que la experiencia hace que los pinceles y las pinturas sean parte de mí. Soy consciente de que no manejo técnicas de pintura, pero sí tengo conocimiento de los colores”, contó ella. Y ese ingenio para la colorimetría se percibe en cada cuadro, que, ella afirmó, “no son obras de arte, pero la combinación de los colores está cuidada para que queden bien en cualquier ambiente como baños, pasillos, oficinas, cuartos, galerías y salas”. Agregó que a esta actividad la desarrolló para las clientas después de haberla probado en ella misma. 

Los cuadros tienen frases disparadoras para conocerse. Jan Touzeau


Las ilustraciones con frases operan de disparadores nemotécnicos. Así, por ejemplo, la propuesta para la pareja consiste en que uno de los miembros coloque en torno del cuadro y durante treinta días papelitos en los que figuren las treinta virtudes que lo hayan enamorado del otro y con ello resignificar el vínculo. 
Laura explicó que cuando se extingue el estado de limerencia propio del primer tiempo de la pareja -es decir, aquel enamoramiento en el que aparecen la pasión, la excitación, el deseo, la fascinación por el otro y un listado de sentimientos e impulsos a veces incontrolables-, la cotidianeidad tiende a producir un desgaste, a hacer mella en aquella imagen idealizada del otro.
“Van pasando los años y la pareja puede desgastarse o resignificarse. Hice la dinámica con o mejor dicho ‘para’ mi esposo. La primera impresión de él fue preguntarme: ‘¿Yo, qué tengo que hacer?’, y le dije que solo disfrutar de lo que él me brinda todos los días. Me desafié con una dinámica del libro ‘A prueba de fuego’ y le agregué el buscar los sinónimos de cada palabra. Cada día intentaba que mi mirada sea intencional, no solo de encontrar algo para decir, sino para que fuera exactamente eso lo que quería decir. Me hizo darme cuenta de que mi marido es una persona maravillosa que a través del tiempo fue cambiando para mejor”, compartió Laura.
Sobre los cuadros a través de los cuales se puede ahondar en la relación con los hijos señaló que también surgieron de vivencias personales. 

 

Las afirmaciones ayudan a que cada quien sondee en su interioridad. Jan Touzeau


Ella empezó a desarrollarse como profesional de la estética a las 18 años y a los 28 fue madre. Cuando llegó su primer hijo, Gastón, lo hizo después de haber sido muy esperado durante siete años durante los que Laura había enfrentado un diagnóstico de un desorden hormonal que hacía presuponer que estaba atravesando una menopausia precoz. 
“Dediqué todo mi tiempo a él, dejando en suspenso mi desarrollo profesional. Pasaba mucho tiempo leyendo, investigando, formándome para la crianza de mi niño y en muy poco tiempo llegó a nuestras vidas para completar mi corazón de madre Maria Luz”, relató. Tal vez lo que la impulsaba era aprender a mirarlos y a leerlos antes de que ellos supieran expresarse. “Hacía que desarrollaran a través del juego la motricidad fina, cada vez que les pasaba algo malo les preguntaba qué habían aprendido de la experiencia, porque los recuerdos no son como pasaron, sino como los recordamos. Trataba de que pudieran guardar el tesoro de sus recuerdos lo mejor posible. Hoy veo que pueden socializar, que pueden manejar sus emociones y superar los malos momentos”, especificó. En este caso las preguntas tratan sobre las inteligencias múltiples. La madre se las tiene que hacer en silencio para cada hijo e ir anotando en los cuadernos las respuestas para después compartirlas con los niños y que ellos puedan verse a través de los ojos de su madre. Para darle un marco Laura citó al escritor Antoine de Saint-Exupéry, a través de su célebre obra “El Principito”. 
‘He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: solo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible a los ojos‘ y ‘Fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo tan importante‘. Tal el secreto de estos tests que son amor puro para los hijos. 
La tercera línea aborda la relación con la divinidad. La pregunta de que se parte es “Quién soy yo para Dios”. “El sentido y propósito lo descubrí no hace mucho tiempo con mi amiga y coach de vida, la misionera Zobeida de Fresco de la Cruzada Estudiantil y Profesional para Cristo (CRU+), un ministerio que acompaña a jóvenes en su paso por la universidad. El acompañamiento que recibí de ella fue el eslabón que unió tres de mis pasiones: la maternidad, el amor a las personas y mi trabajo, entendiendo mi potencial desde el área espiritual”, destacó y al hacerlo recordó la sabiduría de Salmos 32:8: “Yo te haré saber y te enseñaré el camino en que debes andar; te aconsejaré con mis ojos puestos en ti”. 
Laura es evangélica desde los 11 años y dijo que “ivía mirando lo que admiraba, lo que me gustaba o lo que no, pero no miraba hacia mi interior”. Agregó que a Zobeida la conoció cuando la atendió en su peluquería, ubicada en la manzana 479 C casa 7 de El Huaico, pero que antes de que arreciara la pandemia la misionera, que está casada con un salteño, se fue a Guatemala, de donde es oriunda y que desde allí le ofreció que hiciera un entrenamiento, un coucheo de vida, similar al que les brindaba a los jóvenes universitarios cuando residía aquí para ayudarlos en su desarrollo personal hasta que alcanzaran un título. Zobeida opera con Laura a través de tests de autoconciencia que le realiza cada viernes durante una hora por una llamada por Zoom. Laura aclaró que no usa el término evangélico porque cree que este es un don para predicar la fe en Jesucristo, la palabra de Dios y las virtudes cristianas, sino cristiano. “No todos los que van a la iglesia son evangelistas”, acotó, aunque ella, sus clientas pueden testimoniarlo, no pierde oportunidad de hablar acerca de Dios (con respeto y sin adoctrinar con quien le salga al paso). Gracias a estos ejercicios espirituales logró su declaración de propósito de vida, que es “acompañar a las mujeres a acercarse a Dios en amor, a través de lo espiritual, lo emocional y lo físico”. 
Si lo espiritual lo indagaba con Zobeida y lo físico con su carrera de cosmiatra, lo emocional vendría de la mano de una diplomatura. En 2020 junto con su esposo cursaron operador social y comunitario en la Fundación Mujeres por la Nación con Viviana Elizabeth Moreno y Lucrecia Basualdo.

Las imágenes son sumamente atractivas y quedan bien en cualquier ambiente. Jan Touzeau


“El curso propone un proceso de aprendizaje, donde el estudiante asume un rol social activo y el desafío de transformarse para transformar la realidad social y comunitaria en la que convive día a día”, definió Laura, que tomaba sus clases en la Biblioteca Provincial e hizo sus prácticas en la escuela Jacoba Saravia y ahora deberá rendir para validar la diplomatura en una universidad. 
De toda esta sabia abrevan los cuadros con intención de Laura, de los que dice que son “un trabajo de amor”. "Con cada cuadro hay un desafío de 30 días durante los cuales la mujer aprenderá a hacer un viaje hacia el centro de su corazón, a reconocer sus fortalezas y a potenciarlas, igualmente con sus parejas, sus hijos y demás relaciones interpersonales. Disfruto mucho haciendo cada detalle, pensando en la persona que lo tendrá, busco y personalizo las dinámicas de cada cuadro. No tengo prisa porque al final todo se trata de eso: de cumplir nuestros propósitos de vida a través de nuestra singularidad", concluyó Laura. 

 

 

 

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