VIDEOS. Femicidio de Agustina: Coronel Moldes llora por una muerte anunciada

"Agustina se fue al cielo", dijo una jovencita a una niña que miraba el cortejo fúnebre de Agustina Cruz, la adolescente de 17 años que el viernes fue emboscada y asesinada en la vía pública por su exnovio, en un crimen cuya crónica ya había sido escrita por otras tantas víctimas.

Agustina y sus deudos, cientos de ellos, pasaron por frente de la Policía de Coronel Moldes. Un clamor de justicia que no fue unánime, la fe pública estaba otra vez vencida.

 

 

Sin patrulleros, sin personal, sin elementos la seguridad no es tal. Las flores que los deudos arrojaron a la policía eran un adiós camuflado de colores.

La joven estudiante no pudo sobrevivir a una sentencia dictada por una expareja, que aunque fue denunciada como tal, no tuvo eco en la Justicia, nadie escuchó a la víctima entonces, tampoco cuando cayó al piso polvoroso de una calle del Valle de Lerma.

Duro fue el adiós para decenas de adolescentes que se dieron cita ayer en el complejo municipal de Moldes para dar el último adiós a su compañera.

Bailaron para ella, lo hicieron casi sin mirar, con rostros contenidos, música para teñir el negro de un crimen más que lamentable. Una nota de color para apaciguar un vendaval de emociones. La muerte de una adolescente es, fue y será siempre una tragedia.

En ese contexto la madre de Agustina no economizó palabras y le dijo a El Tribuno: "Ese chico que primero vino como un corderito le decía a mi hija que si no era de él, no era de nadie". Tras las amenazas dijo que realizó dos denuncias por amenazas de muerte contra Iván Gallardo, el joven acusado del femicidio de Agustina Cruz, de 17 años. Nadie la escuchó.

Yanina, su mamá, dijo: "No quiero que la gente diga que la prensa no respeta el duelo al hacerme esta nota porque a mí se me hace necesario hablar. Quiero que todos sepan lo que pasó y que no le pase a otras chicas. Sé que él tuvo otras novias y si sufrieron lo mismo que mi hija que hablen", comentó dolorida desde Coronel Moldes.

 

 

"Cuando mi hija decidió terminar la relación demostró lo que era con nosotros, con ella ya venía siendo malo. Casi la mata una vez y ella cayó en el barro. En ese momento no lo supe y a los tres días me lo dijo. Apareció con el celular roto. Este desgraciado le venía pegando. Tomó coraje, tenía un tremendo miedo, así que la traje e hice dos denuncias por amenaza de muerte. Fueron al vicio esas denuncias", amplió.

Sobre el accionar policial indicó que solo pasaban por su domicilio "por falta de personal". "Hice la ampliación de denuncia por violencia de género. Acá (en el complejo de la mencionada localidad) dieron una charla y me vine con mi hija. Me pidieron que solicite el botón antipánico. Él tenía prohibición de entrar a Moldes. No residía acá, pero sí su abuela". Pese a las denuncias, Yanina confirmó que "él vino una vez más".

 

Ya la acechaba

“Una noche nos enteramos que andaba acá, salió la policía a buscarlo a pie porque dijeron que no había móviles. Pensábamos que ya estaba más calmado, pero no. Estaba obsesionado”, dijo muy angustiada la madre de Agustina.
La mujer se quejó de que no sirvieron las denuncias. En Salta suman 13 las mujeres asesinadas a manos de hombres.
 

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