QUBIC: Desde Alto Chorrillos tras las huellas del Big Bang

La llegada a Salta de QUBIC, el singular telescopio de microondas con el que la comunidad astronómica internacional buscará probar en concreto la teoría del Big Bang, fue uno de los sucesos más destacados de 2021.

El interferómetro, que arribó el 19 de julio a la sede regional de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) procedente de Francia, encuentra en la fase final de calibración y puesta a punto para ser transportado hasta Alto Chorrillos, dónde empezaría a operar en los primeros meses de 2022 en busca de las huellas de la Gran Explosión.

QUBIC es una colaboración con la que científicos de seis países buscarán dilucidar qué ocurrió en el inicio del universo.
La iniciativa es llevada adelante por 22 universidades, organismos científicos y centros de investigación de Francia, Italia, Reino Unido, Estados Unidos y Argentina.

A nivel local las instituciones que participan son la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación, el Conicet y la Provincia de Salta.

QUBIC es un interferómetro bolométrico sin precedentes en el que se combinaron avanzadas tecnologías para encontrar, por primera vez, el rastro de las ondas gravitacionales primordiales que tuvieron lugar en los primeros instantes del universo hace 13.800 millones de años.

Con la ayuda de sus dispositivos y las condiciones únicas que ofrece el sitio de emplazamiento, localizado en el cerro Vecar, a casi 4.900 metros de altura sobre el nivel del mar y a 20 kilómetros en línea recta de San Antonio de los Cobres, astrofísicos esperan comprobar experimentalmente el paradigma del período inflacionario del modelo cosmológico de la teoría del Big Bang.

Como explicó Beatriz García, vicedirectora del Instituto de Tecnologías en Detección y Astropartículas (ITeDA), la citada teoría predice que en el universo primitivo, cuando todavía no había galaxias, ni estrellas, cuando la materia no estaba ni siquiera organizada, aparecieron ondas gravitacionales primordiales. Son esas ondas las que se buscarán con el primer telescopio de su tipo en el mundo.

Expectativa

De allí, la enorme expectativa con la que la espera en los principales centros de investigación del mundo la puesta en operaciones del primer observatorio de Alto Chorrillos. En esas estribaciones de San Antonio de los Cobres también se espera el montaje final del radiotelescopio LLAMA, otros de los proyectos con los que en la Puna salteña se perfila uno de los polos astronómicos de vanguardia del Cono Sur. 

Desde ya se descuenta que, de conseguirse el objetivo buscado con QUBIC, la colaboración internacional con epicentro en el oeste salteño tendría en sus manos un Premio Nobel.

El astrofísico Alberto Etchegoyen, gerente de Tecnología e Investigación de Altas Energías de la CNEA y referente argentino en el comité científico de QUBIC, sigue de cerca los trabajos de ensamblaje, calibración y puesta a punto realizados al telescopio de microondas en el laboratorio que se construyó en la sede regional de la CNEA, a pocas cuadras del complejo de la Universidad Nacional de Salta (UNSa), en la zona norte de la capital salteña.

Alberto Etchegoyen, sigue paso a paso el avance del telescopio de microondas.

Etchegoyen detalló que, tras el ensamblaje del instrumental, se montó en el laboratorio una fuente de calibración que emite una luz parecida a la que se detectará desde el observatorio de Alto Chorrillos. Esa luz -precisó- entra por la ventana del telescopio, sigue por el camino óptico a través de espejos y es focalizada en el sensor propiamente dicho, que es criogénico y de microelectrónica. Luego el sensor produce la señal que es transferida a la computadora. “Está dando los resultados esperados. Detecta lo que tiene que detectar, funciona bien”, resaltó

Etchegoyen en el último informe de avance. En Alto Chorrillos están bastante avanzadas las obras del recinto que albergará al interferómetro bolométrico. La ingeniería civil es tan singular como el propio telescopio, ya que operará con temperaturas cercanas al cero absoluto, o cero grado Kelvin, que son -273 grados Celsius.

Alto Chorrillos es considerado un sitio ideal, ya el cielo suele estar siempre claro, no hay interferencias sonoras ni lumínicas. Y lo más importante: el clima es seco, una característica fundamental para poder detectar señales, ya que la humedad absorbe mucho la longitud de onda específica que se buscará con la inédita investigación de cosmología experimental.

Además de preparar a técnicos e investigadores argentinos en el manejo del equipo, el proyecto también incluyó la capacitación virtual de guías de la zona para promover el turismo astronómico. Así, en San Antonio de los Cobres, se inaugurará un centro de visitantes, el que será un atractivo más en la penúltima estación del legendario Tren a las Nubes.

A través del consorcio nacional y provincial “Salta, Ventana al Universo” se apunta a convertir al departamento Los Andes en sede de varias instalaciones científicas en el campo de la astronomía y la astrofísica. Además de QUBIC y LLAMA, los observatorios que tendrá Alto Chorrillos a corta distancia uno del otro, la zona atrajo otras colaboraciones internacionales, como la del telescopio TOROS, instalado en el cerro Macón, en las cercanías de Tolar Grande.

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