VIDEO. Para nada neutral: el albo fue visitante en tierras santiagueñas

Se notó demasiado. La terna arbitral, encabezada por Gastón Monsón Brizuela, no fue la única que inclinó la cancha a favor de Chaco For Ever y este domingo en el estadio doctores Castiglione, Gimnasia no fue ni local ni neutral, fue muy visitante.

A decir verdad, Gimnasia y Tiro comenzó a perder el partido mucho antes de jugarlo y fue en la reunión del Consejo Federal cuando se dispuso que los chaqueños ocupen la tribuna lateral y más grande de un estadio que debió tener 8 mil espectadores aunque increíblemente tuvo cerca de 15 mil fanáticos.

De primera, Chaco For Ever se sintió local por ocupar ese sector y un gajo de la tribuna pegada a la platea, mientras que el albo copó la cabecera y parte de la platea, por lo que se estima que hubo cerca de 8 mil chaqueños y 6 mil salteños.

 

Desde el pitazo inicial todas las divididas fueron para los chaqueños y el apuntado fue el línea 1, Matías Coria quien estaba pegado al banco de suplentes millonario. Gimnasia se puso nervioso y se sintió visitante.   El penal de Juan Galetto, a los 28 minutos del primer tiempo, lo confirmó y la expulsión de Matías Birge a los 20 segundos del complemento, sentenció la derrota. En el medio, el defensor del albo Guido Milán hizo señas de pago. 

 Hubo detalles que parecen ser menores aunque no lo fueron. Una publicidad del Gobierno de Chaco se hizo ver en uno de los sectores del campo y los pasapelotas, de las inferiores de Mitre, también "jugaron" para For Ever. Cuando atacó Gimnasia, los alcanzapelotas estuvieron atentos y muy cerca del arco de Gastón Canuto. En el segundo tiempo saltaron los carteles de publicidad y se escondieron, lejos de Luciano Silva. De hecho "Pipi" les recriminó y los chicos saltaron nuevamente al costado del campo de juego, pero minutos después volvieron a desaparecer.

Núñez le reclama a Coria una acción del juego. J. Nakhle

El final del partido fue bochornoso. Casi todos los jugadores insultaron al línea Coria y antes de terminar el partido Maximiliano Villa le dejó en claro que no iban a quedarse callados. Así fue que cuando Monsón Brizuela pitó, el defensor empujó a Coria y un policía le dio con la cachiporra en la cabeza.

Llantos, acusaciones y dolor. Todo se mezcló y mientras algunos separaban a los jugadores más sacados, otros no se resignaban a insistir en la polémica final del reducido que beneficio a los chaqueños y que los depositó en la segunda categoría del fútbol argentino.

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