Por Mariano Gil y Yamil Salomón

La inseguridad en Orán volvió a golpear fuerte. Una violenta entradera perpetrada por cinco delincuentes conmocionó a toda la ciudad. El hecho ocurrió cerca de la 8 de la mañana cuando una odontóloga salió de su hogar junto a su hija de 11 años para llevarla a la escuela y luego ella ir a trabajar. Fue en ese momento que cinco hombres se abalanzaron sobre la mujer, la redujeron, le pegaron y la ingresaron a la vivienda junto a su hija.

A la mujer la golpearon con tal dureza que dejó varias manchas de sangre en la entrada a su vivienda. Luego la maniataron con precintos y la encerraron en una habitación del primer piso de la casa. 

Con la nena hicieron el mismo procedimiento, pero le ataron sus manitos con cables telefónicos. Además de amenazarla para que no gritara ni pidiera ayuda porque algo grave le podía pasar a ella y a su madre. 

La odontóloga y su niña viven solas, y para los investigadores los delincuentes realizado inteligencia previa para llevar adelante la entradera. Sabían muy bien a qué hora la mujer salía con su hija todos los días y qué debían hacer para reducirlas rápidamente. Así no levantaban ningún tipo de sospechas en el barrio.

Un vecino que salió minutos después y vive a pocos metros de la vivienda de la mujer, le llamó la atención unas manchas de sangre que había sobre el ingreso. Observó que algo raro había pasado o estaba pasando, ya que la puerta estaba entreabierta. Ingresó y vio a un delicuente que estaba haciendo de campana. Cuando vio al vecino gritó para que sus cómplices se dieron a la fuga. El hombre intentó frenar a uno de ellos, pero cuando estaba a punto de reducirlo el hombre sacó un arma de fuego y le apuntó a la cabeza. No le quedó otra que dejarlo huir. 
Los testigos señalaron que los delincuentes dejaron el lugar a bordo de un automóvil color gris aunque no pudieron decir la marca ni número de patente. 

En forma inmediata la policía puso en marcha un operativo para dar con los cinco hombres que perpetraron la entradera. Todavía la mujer, debido al shock que sufrió y al ser hospitalizada junto a su hija, no dijo si finalmente los delincuentes se llevaron o el dinero que fueron a buscar.

“La inseguridad está golpeando como nunca a la ciudad de Orán. Cada vez si ve más delincuentes con armas de fuego. Antes eran robos pocos violentos, hoy la violencia es extrema. Llama la atención esto. Ya no respetan ni mujeres ni chicos”, le dijo uno de los testigos a El Tribuno.

Hace un par de días atrás, en la misma zona donde se cometió hoy la entradera, el dueño de un Drugstore fue asaltado también a mano armada en el kiosko. “La delincuencia y el delito a crecido mucho en los últimos meses, la pobreza, falta de trabajo tienen mucho que ver en esta inseguridad que estamos viviendo todos los oranenses. Desde la Municipalidad como del Gobierno de Salta deben dar respuesta al pueblo de Orán. Ya no se puede vivir así. En muchos lugares no podés salir después de la 8 de la noche”, agregó otro de los vecinos indignado por todo lo sucedido con la odontóloga y su pequeña hija.

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