Con el Abierto de Palermo el polo argentino está en la cumbre de la disciplina mundial

César Tito Román
Enviado especial de El Tribuno.

El polo argentino. No hay más que un modo de nombrarlo y todo lo demás es su adjetivo. Primacía mundial; su historial, pleno de gratos recuerdos, donde alternan las hazañas deportivas con apellidos que dejaron huellas, enriqueciendo su trayectoria con jalones y etapas inolvidables que lo proyectaron a niveles de indiscutible privilegio como líder absoluto en esta disciplina deportiva.
La creciente difusión en medios gráficos y audiovisuales en la última década, la dedicación, empeño y profesionalismo de los jugadores puestos al servicio de obtener la excelencia en el juego, unida al amor por sus caballos, en procura de una constante superación, muestran a las claras la particular hegemonía que a nivel mundial ostentamos y que nos enorgullece a la hora de efectuar un balance según pasan los años.
El Abierto de Palermo, ese poderoso imán que atrae a los polistas en actividad, ese volcán que se pone en ebullición, cuando al llegar a fin de año derrama ese maravilloso estímulo sobre las más de 18.000 personas que asisten a ese evento, preparándose durante los meses anteriores en torneos nacionales, Tortugas y Hurlingham, e internacionales como Estados Unidos, Inglaterra y Sotogrande ( España ) no es otro que la decantación de un cuidadoso y esmerado trabajo que alcanza el punto máximo de intensidad cuando los diez conjuntos mas poderosos del planeta se presentan en la Catedral de Polo para derramar en sus dos canchas la genialidad, fogosidad y virtuosismo de su juego, conformando uno de los máximos hitos deportivos que el hombre ha logrado alcanzar.
Visitantes extranjeros de todas las latitudes confluyen a Palermo para disfrutar de ese espectáculo, en el que se conjuga la habilidad y destreza de los mejores polistas del mundo que son indefectiblemente...nuestros, junto a la docilidad, fortaleza y prestancia de sus caballos, tan codiciados y mejor cotizados en el mundo entero.
Desde chico, cuando comencé ir al polo de la mano de mi padre, me sentí inmediatamente atraído por esa extraña mezcla de fuerza, velocidad, destreza, audacia y precisión que rodean a todas y cada una de las acciones de estos centauros; considero es la mas acertada definición respecto a lo que sienten todos los que se acercan al polo por vez primera.
Quien esté familiarizado con este espectáculo, sabrá que lo que manifiesto no posee un ápice de exageración. Quien no haya pisado Palermo, puede llegar a pensar que es pura fantasía. Afirmo que, de todos los deportes que conozco, después de haber estado en canchas, pistas y estadios de distintos lugares, no he encontrado nada tan singular como este acontecimiento, al cual aguardo año tras año con el mismo entusiasmo, pero renovado entusiasmo de la primera vez y además en la certeza de saber que esa secreta esperanza de ver lo mejor, va a ser dignamente retribuida y recompensada.
Tenemos la plena seguridad que hemos ido a ver a los mejores. Imposible no recordar a los Alberdi, a los Cavanagh, los Duggan, los Menditeguy, los Harriot, los Heguy, para desembocar finalmente en la generación actual con la increíble sutileza y efectividad de Adolfito Cambiaso, conduciendo a La Dolfina junto a David Stirling, el magnífico accionar de La Natividad, el equipo de los hermanos Castagnola, de sorprendente evolución y una excepcional aparición de figuras muy jóvenes, tal es el caso de Rufino Bensadón 7 y Felipe Dabas 7, conducen a engrandecer a este deporte, primacía mundial y absoluta argentina.
Es entonces que, al igual que todo deporte practicado por los mejores especialistas, el polo se transforma - de acuerdo a lo manifestado - en un espectáculo único e irresistible, solo tal vez comparable a la emoción que se puede llegar a experimentar al presenciar los juegos olímpicos, máxima expresión deportiva mundial.
Si usted a estado en Palermo entonces, si ha vivido esto, si pudo apreciarlo como una atracción singular, simple esparcimiento, o como un deporte para espíritus especiales, congratúlese de vivir aquí, en Argentina. Cada minuto de lo que usted presenció, fue irrepetible y se verá solo en ese lugar y en ese momento...

La gran final

Cabe destacar que este sábado se jugará la finalísima del polo en el Campo Argentino de Polo, en Palermo, a partir de las 17 horas entre La Dolfina y La Natividad.
La Dolfina contará con Alejandro Muzzio 8, Francisco Elizalde 9, David Stirling 10 y Adolfo Cambiaso 10, que suman un total de 37 goles.
Por su parte, La Natividad tendrá en campo a Camilo Castagnola 9, Pablo PIeres 9, Bartolomé Castagnola 9 e Ignatius Du Plessis 9, qe acumulan 36 goles.
Será una final imperdible para los amantes del polo.

Últimas Noticias

Últimas Noticias de Deportes

Sección Editorial

Comentá esta noticia

Importante ahora

cargando...