“La musica siempre fue el reflejo de los sentires de la sociedad”

David “Magu” Ramayo (47) es un salteño estudioso, cultor de la guitarra y crítico apasionado el rock. Recorrió el under salteño en las décadas de los 80 y 90 y asegura que hoy el género no tiene mucho que decir, porque “ya lo ha dado todo”. 
Aclara que en realidad es la juventud la que en general atraviesa un periodo de letargo, en el que se diluyeron las luchas, los sueños, el amor romántico y las pasiones. “Todo esto hace que en la música se reflejen sus nuevos intereses, como el erotismo, el narcisismo, vivir hoy, viajar y zambullirse en los placeres; todo esto es más compatible con otros ritmos como el reggeaton y la electrónica pura”, contó.

 

¿Para usted, el rock ya no tiene qué decir? 
Creo que el rock tal como lo conocemos por estas latitudes ha dado todo en las décadas del 70, 80 y hasta mediados de los 90, aproximadamente. La música siempre fue el reflejo de los sentires de la sociedad y el rock, sobre todas las cosas, de la juventud. A fines de los 90 hubo profundos cambios sociales que con la llegada del nuevo milenio se profundizaron. Los millennials y centennials tienen otros intereses. Viven el ahora y sus objetivos son los placeres, a diferencia por ejemplo de la filosofía que planteaba Seminare con frases como ‘Esas motos que van a mil, solo el viento te hará sentir, nada más...’ Hoy se quedarían con la moto, sin lugar a dudas. Eso por dar solo un ejemplo. Para hacerlo gráfico, antes se planteaba vivir la música de la piel para adentro, hoy de la piel hacia afuera. Ninguna de las dos cosas están mal ni bien, simplemente son épocas. Musicalmente también se llegó como a una cúspide tanto en el rock como en el pop a nivel nacional e internacional. Eso no quita que sigan habiendo producciones y sigan surgiendo grupos esporádicamente, pero parece casi irrepetible el nivel de creatividad y el movimiento global que avasalló especialmente en los 80 y 90, décadas en las que surgían grupos de primer nivel casi a diario.

 

¿Y variantes como el metal, dónde quedaron?
En línea con lo que venimos charlando, géneros como el rock y especialmente subgéneros estridentes como el heavy, entre otros, siguen subsistiendo. Tal vez en menor medida de otras épocas, porque fueron símbolo principalmente de la rebeldía y esa “rebeldía” tal como la conocemos, hoy casi se ha perdido. Sin embargo, el metal nunca fue del todo popular, tiene un nicho que continúa vigente en el under. Eso sí, muy renovado.

 

¿El género tuvo que mutar para sobrevivir?
Sí, ya se llegó a la cúspide tiempo atrás y tuvo que buscar variantes. Es a partir de allí que hubo una marcada inclinación hacia las fusiones. Si bien antes también existieron, tenían como finalidad la exploración, la búsqueda de la excelencia, la belleza. Hoy creo que apunta más a una búsqueda de identidad. Cambiar para sobrevivir es lógico, yo mismo he mutado y por mi trabajo ya no puedo vestirme como antes. Mi look ahora es formal, pero puertas adentro sigo siendo un rebelde, sigo haciendo covers de guitarristas como Joe Satriani, Steve Vai y Eddie van Halen. El rock en todas sus variantes dejó de ser una postura una pose, para ser un sentimiento, una filosofía de vida, una ruptura de lo convencional. La forma de vivirlo y sentirlo es la misma que en los 80, no es una moda. Muchos se preocupan más por el peinado, la ropa, el calzado y las fotos para Instagram, que por estudiar y profundizar el conocimiento del instrumento. Primero hay que estudiar, capacitarse, ensayar y después dejarse el pelo largo o raparse.

 

¿Cómo fue su formación musical?

Recién a los 17 años empecé a tocar la guitarra, luego de ver el video de Michael Jackson, donde se lucía su guitarrista Eddie Van Halen. Estudié en la escuela Yamaha, donde me recibí de profesor. Contábamos con docentes de Buenos Aires, y llegaban maestros japoneses para tomarnos los exámenes. Recuerdo que recién se iniciaba el Internet. Con mis amigos hacíamos “vaquita” (juntar dinero) para traer desde Capital, libros y videos de artistas norteamericanos, era la única manera de aprender.

 

¿Su destino está junto a la música?

Acompañé a numerosos artistas de nuestra provincia, pero algunas experiencias me hicieron ver que no nací para andar en los escenarios, la noche no es para cualquiera. Estudié también diseño gráfico. Hoy estoy enfocado en otro plano laboral, que no va de la mano con la música. Mi señora Eliana es profesora de canto. Angelo es nuestro hijo, y es la gran motivación para afrontar cada paso en la vida. Me gusta que el ser humano persiga su sueño, pero siempre debe contar con un plan B.

 

¿Qué papel juegan los DJ en la actualidad?
El DJ dejó de ser el que armaba una selección de música para pasar en los boliches y en las fiestas sociales, para convertirse en un “artista”, en una suerte de “rockstar”. Pero como decía el maestro Charly García, en la música tiene que haber, melodía, armonía y ritmo; y en estos casos solo predomina el ritmo. Volvemos a lo mismo, refleja los actuales intereses de muchos jóvenes basados en el sentir piel hacia afuera, disfrutar, moverse y no profundizar mucho las cosas. El DJ, a mi modo de ver, no es in sensu stricto un músico.  
 

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