Dos instalaciones magníficas se pueden visitar en un paseo comercial

Son los últimos días para recorrer las muestras e instalaciones del Kiosko de Arte que se encuentran actualmente en El Palacio Galerías (Mitre 37 y Caseros 662). Aún pueden visitarse, de 10 a 21, en el local 8 “Doblegar-te”, de Cecilia Torres; en el 7 “(Re)habitar lo doméstico”, un homenaje a la artista Carmen Gerónimo, fallecida en 2012; y las esculturas en metal de Federico Wagner. 

Cecilia Torres (23) es estudiante avanzada del Profesorado de Bellas Artes con Orientación en Pintura, Escultura, Cerámica y Arte. Oriunda de La Unión, un pueblo de Rivadavia Banda Sur, contó que inició la carrera en 2017 impulsada por su mamá, Elena Alzogaray, que es profesora de Artes Plásticas. “Ella me vio crecer y en el transcurso vio cómo me gustaba pintar. Yo estaba por hacer otra carrera, pero ella me dijo: ‘Lo tuyo es el arte’. Me pagó un boleto para venir a Salta y probar en el Bellas Artes”, relató. 

Para Cecilia trasponer ese recinto donde se disciplina la vocación artística resultó una confirmación del buen tino de su madre. “La verdad es que me gustó mucho apenas ingresé al instituto. Me llenó de alegría el ver las pinturas y esculturas en los pasillos. Ahí supe que me encantaría seguir la carrera. Considero que todos somos artistas y que tenemos un proceso para desarrollarnos, llevamos un tiempo de aprendizaje”, expresó. 

Las obras de "Doblegar-te" pueden verse desde varias perspectivas. Javier Corbalán.

"Doblegar-te” conlleva un despliegue magnífico. “La titulé así por un juego de palabras: ‘doblegar’ quiere decir doblar o torcer algo”, instruyó Cecilia. Las piezas que conforman la instalación no tienen nombre.

Para hacerlas empleó una técnica milenaria que tiene una doble faz como arte y labor de cortar el papel dibujando con las tijeras. “Es una rama del origami y la aprendí en el taller de escultura con el profesor Emanuel Dondi. Me gustó mucho esta técnica, por lo cual decidí llevarla a cabo y que el público sepa que se puede trabajar en el arte con diferentes materiales como este, que es fácil de manipular”, describió.

Añadió que trabajó con papel madera, fibrofácil y cartón y que la serie que se expone en El Palacio le insumió de tres a cuatro meses de realización. 

“Las esculturas son totalmente dinámicas, tienen movimiento, se dirigen a diferentes direcciones, y yo solo busqué eso: que cada una sea única y que uno la pueda mirar desde diferentes ángulos. Algunas son ascendentes y otras decrecientes y busqué que cada persona se sienta a sí misma con la obra”, especificó.

Federico Wagner (48) vive en Cerrillos hace quince años y cuenta que siempre le gustaron las manualidades y experimentar desafíos, pero su encuentro con el arte lo disparó un desbalance en su salud. Hace trece años tuvo un ataque de pánico. “En mi encierro por la enfermedad empecé a pintar cuadros al óleo. A ello me dediqué un par de años y después me aburrí. Luego aprendí a soldar metales y a darles forma”, comentó.

Un dorado, esculpido por Federico Wagner. Isidoro Zang

Su primera pieza fue un cardón de dos metros de altura para alguien que lo alentó a dedicarse a la escultura. “‘Animate, hacelo, que yo te lo compro’, me dijo”, puntualizó Federico. Desde hace cinco años se dispuso a reciclar caños, chapas, cadenas y todo lo que se pueda soldar. Su objetivo es domeñar el metal y darle cierto realismo a sus figuras. En su mayoría las hace por encargo. “Hay varias que no me animé a mostrar”, compartió. En la galería están instaladas una bailarina, un rosal y un dorado. Todas de inspiración familiar. 

La bailarina, una escultura hecha con cadenas. Isidoro Zang

Contó que la bailarina está confeccionada con cadenas de motos y bicicletas y que la hizo en seis meses. “Vi una foto de mi hija Bárbara (hoy adolescente) cuando tenía 5 o 6 años y bailaba clásico”, comentó. 

Añadió que el rosal -similar a uno natural que tiene su madre en un jardín- está confeccionado con hierros y chapas y le llevó dos semanas, mientras que el dorado, de chapa y aluminio, lo dedicó a un tío suyo, fanático de la pesca. “Como escultor busco escuchar sobre qué le gusta a la gente y trato de representarlo en escultura. En este tipo de trabajo encontré la terapia adecuada para mi salud y también experimento y combino técnicas nuevas como alambres con resina epóxica”, concluyó. 

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