Enfermería: la lucha diaria de los héroes menos reconocidos

La enfermería es el arte de cuidar, pero el cuidado aún no es bien reconocido ni bien remunerado. Esta pandemia con su tenebroso andar, con la incertidumbre y el miedo que genera, también vino a enseñar quiénes son y qué representan los enfermeros y las enfermeras, sobre todo al momento de tomar la mano de los internados en soledad. Porque si algo está claro es que cualquier enfermo grave con COVID, la única piel con la que conecta en esa isla a la que te lleva el coronavirus, muchas veces sin pasaje de vuelta, es la del enfermero o la enfermera. Y los que mueren, morirían solos si no fuera por la presencia vocacional y compasiva de los enfermeros, tan humanos como cualquier enfermo. Tan humanos que muchos también han muerto víctimas de la pandemia.

En el corazón de las clínicas y los hospitales todos saben que el médico prescribe, y el enfermero es quien ejecuta esa prescripción y acompaña al paciente. Es quien se carga al hombro el cuidado más íntimo de los enfermos. Pero no desde ahora y con la pandemia poniéndolos en la vidriera... Desde siempre, desde que existe gente en el mundo dedicada a cuidar la salud del prójimo.

En este Día Internacional de la Enfermería, que recuerda el nacimiento de Florence Nightingale el 12 de mayo de 1811, abriremos comillas para rescatar la incansable y silenciosa labor de los enfermeros de la Quebrada del Toro, quienes también se enfrentan a la COVID focalizada en algunas comunidades, entre muchas otras batallas en terreno difícil y en distancias a pie o a caballo, que no se calcula en kilómetros, sino en horas.

  Luis Páez, enfermero en El Alfarcito. 

"En todo reconocimiento no es conveniente nombrar a las personas, porque la memoria deja a muchos en el tintero, y es necesario reconocer a todos los héroes anónimos que a lo largo de la historia pasaron por estos lugares, quedando en la memoria y en los corazones de los pueblos", dijo Carlos Figueroa de la Fundación Alfarcito, entidad que continúa ejercitando la prolífica obra del Padre Chifri, entre los cerros.

   Zulema Aramayo, enfermera de La Cruz Roja.

Agregó: "Debemos empezar por Valerio Gutiérrez, quien llegó de Guachipas en 1974 y desde entonces trabajó durante 43 años en forma ininterrumpida en los parajes de San Bernardo de las Zorras, El Rosal y Potrero de Chañi, en los años que la única manera de llegar era a caballo por empinadas sendas que solo las mulas se atrevían a cruzar. Él se hizo un registro de los lugares, de cada paciente y sus dolencias, de cada mujer parturienta y sus dificultades. A cualquier hora, sin dudarlo montaba su caballo para socorrer a los vecinos. Valerio supo acompañar al padre Chifri en sus recorridas por los parajes de este extenso territorio y se jubiló en 2017".

Actualmente, "los enfermeros que atienden en los cerros son Justina Tapia, en Santa Rosa de Tastil; Elías Flores, en Gobernador Solá; Lucrecia Cruz, en Ingeniero Maury; Vanesa Erazo, en San Bernardo de las Zorras; Luis Páez, en Alfarcito, todos ellos del hospital de Campo Quijano. En Cerro Negro de Tirao está Facundo Portal, del Hospital de Cachi. Nicolás Gerón, en Finca el Toro, dependiente del hospital de San Antonio de los Cobres. Ellos asisten a las comunidades, brindándoles la primera atención y de ser necesario solicitan el traslado a los hospitales", detalló Figueroa.

Es tan inmensa la labor de los enfermeros que "en las escuelas primarias dan clases de prevención de enfermedades particularmente respiratorios y en especial los cuidados para evitar la COVID-19, también cómo proceder ante accidentes y cómo tratar a los heridos", acotó.

  Valerio Gutiérrez se jubiló tras ejercer 43 años.  

Las becas "Padre Chifri"

El puesto de socorro de El Alfarcito, por estar sobre la ruta 51, suele atender a personas que vienen de San Antonio de los Cobres, a turistas y a los visitantes que padecen los efectos del apunamiento. "Nuestro reconocimiento para la nueva generación de enfermeros: Matías Exequiel Zalazar Yapura, Zulema Aramayo, oriunda del paraje La Aguada, quien se recibió de enfermera en la Cruz Roja y que fue una de las beneficiarias de las becas Padre Chifri de la Fundación Alfarcito", dijo el vocero y explicó: "Dentro de nuestro proyecto de becas "Padre Chifri" acompañamos y asistimos a dos estudiantes de enfermería, Claudia Córdoba y Celia Burgos. La Fundación Alfarcito apoya a los jóvenes de la Quebrada del Toro que desean continuar sus estudios terciarios por medio de este proyecto de becas".

  Un enfermero se desplaza entre parajes de los cerros.

Se necesitán más...

Según datos de 2018 del Sistema de Información Sanitario Argentino (SISA), ese año había cerca de 180.000 personas matriculadas en el campo de la enfermería . De ese total solo 19.729 (11,01%) son licenciados (mayor nivel de formación), mientras que 73.373 (40,95%) son técnicos y 86.073 (casi la mitad) auxiliares, que son quienes cursan carreras de un año. El déficit está claramente en la cantidad de enfermeros profesionales, que alcanzan alrededor de 4,5 por cada diez mil habitantes.
“El personal de enfermería es la mayor fuerza laboral en Salud. Representan más del 50% del total, y sin embargo su escasez compromete la meta global de lograr la salud para todos en 2030”, advertía la Organización Mundial de la Salud en 2019, cuando no existía esta pandemia. 
 

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