Alberto, el respiro en  Europa y la tensa  política doméstica

Tras lograr las fotos que buscaba de cara a la renegociación de la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el presidente Alberto Fernández regresó ayer a la Argentina y aunque celebró la "muy productiva" gira por Europa, pero la política doméstica lo devolvió a la dura realidad del país.

Apenas pisó suelo argentino el presidente Fernández volvió a quedar al mando del Poder Ejecutivo, luego de siete días en los que la vicepresidenta Cristina Kirchner lo reemplazó.

"Estamos regresando al país tras una gira muy productiva. Hemos alcanzado los objetivos que nos habíamos fijado", sostuvo el mandatario.

En un hilo de Twitter publicado en la noche del pasado viernes, el jefe de Estado destacó el "apoyo" que obtuvo de parte de varios pares del Viejo Continente y también la "comprensión" del FMI sobre la situación que vive la Argentina.

"Contamos con el apoyo de los líderes en la negociación de la deuda que heredamos y con la comprensión del FMI en relación a la difícil situación que vive la Argentina", manifestó.

Pero no todo fue color de rosa. "El grado de positividad de la gira dependerá de la evolución de la inflación y de la campaña de vacunación", confesó ayer por la mañana un funcionario que regresaba en el avión con el jefe de Estado.

Aún sin bajarse del avión, Fernández tuvo un baño de realidad, que compartió con su ministro de Economía.

El índice de inflación es casi la figurita más difícil. El jueves el Indec informó que los precios subieron por encima del 4%, lo que sepultó el objetivo de una inflación del 29%.

La perspectiva no es mejor: YPF aplicó ayer un aumento del 6% en los combustibles y ahora todos esperan ver su impacto en los precios al consumidor. Por lo pronto, el pan aumenta hoy o mañana entre 8 y 13 por ciento, el consumo sigue en baja (-19%) y la expectativa inflacionaria no afloja.

Pero Alberto y su ministro de Economía (ahora fortalecido como el hombre clave para negociar la deuda) también enfrentan un flanco político atacado por fuego amigo: el PJ bonaerense, bajo el signo de Máximo Kirchner, se manifestó contra los "tarifazos", cuando aún sigue abierta la puja entre Guzmán y el subsecretario de Energía, Federico Basualdo (alfil de Cristina Kirchner) precisamente por los precios de los servicios de luz y gas. Cristina no quiere aumentar las tarifas, sostenidas por los subsidios; Guzmán tiene la idea de reducir los subsidios para bajar el déficit fiscal, requisito implícito en la negociación con el FMI.

A esto se suma la declaración que aprobó el kirchnerismo en el Senado para impedir que el Gobierno utilice los fondos extras que recibirá del Fondo (US$ 4.300 millones) para pagar deuda y, en cambio, los destine a cubrir gastos de la pandemia. Guzmán tenía exactamente otra idea.

Para completar, la campaña de vacunación avanza a ritmo lento y por eso todos esperan el 19 de mayo, cuando se prevé que lleguen al país casi 4 millones de dosis de AstraZeneca - Oxford.

El arribo del Presidente no fue una bienvenida porque, definitivamente, la Casa Rosada no es Europa.

 

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