VIDEO. Hace 10 años Cleto, el gallo que ponía huevos en Salta, causó risas y temores

Hace casi diez años se produjo un asombroso hallazgo en un modesto gallinero de la zona rural de General Mosconi. El hecho, que mantuvo en vilo a la comunidad norteña, fue protagonizado por Cleto, un gallo hecho y derecho que sin más preludio decidió un día comenzar a poner huevos. 

La historia se tejió en una finca ubicada en el kilómetro 1400 de la ruta nacional 34, cerca de Tartagal, propiedad de Horacio y Gladys. Por aquellos días, muchos creyeron que se trataba de una señal apocalíptica y hasta generó ciertos resquemores.  “Estos fenómenos no se dan porque sí, deben significar algo. Aquí en el norte se han visto muchas cosas, pero nunca un gallo poniendo huevos”, contó en aquellos días Darío C, visiblemente preocupado.

La noticia no tardó en viralizarse a nivel nacional e internacional, generando risas, asombro, pero también preocupación en las almas más sensibles.

Hasta su propietaria, pensó en algún momento en sacrificar a Cleto porque podría tratarse de un ave “de mal aguero”. Sin embargo, la oportuna intervención de su marido le salvó la vida, para dar a conocer el caso a la ciencia.

Más de un veterinario confirmó que se trataba de un gallo con todas las letras y no de una gallina. Era un ejemplar tipo riña, oscuro, delgado pero fibroso. Poseía una cresta erguida y rojiza en la cabeza que usaba a modo de símbolo de dominación, aunque todos sabían en el gallinero que ponía huevos. Cuentan que tenía varias peleas en su haber, de las que resultó siempre victorioso.

Según testigos, a simple vista nadie podía dudar de que se trataba de un gallo. Sin embargo, no había acuerdo entre los especialistas acerca del origen de la anomalía. Algunos opinaron que podía tratarse de un problema hormonal y otros de un trastorno de apariencia. Es decir, que parecía gallo pero en realidad era gallina.

“Un gallo bien gallo, no pone huevos. Esto es un absurdo”, comentó una vecina de Mosconi quien, al igual que muchos en esas latitudes, le atribuía significados esotéricos al hecho.

 

 

Su hábitat

La vida de Cleto transcurría en un gallinero familiar, junto a otros ejemplares de su especie. Según Horacio, convivía con otros gallos comunes y con un importante número de gallinas, pero de repente un día comenzó a apartarse del grupo. Su actitud le llamó la atención, hasta que meses después vio a Cleto “dando a luz”.  Horacio no salía del asombro y pasó varios años buscando un explicación.


¿Problema hormonal o de apariencia?

Un caso similar al del ave norteña ocurrió hace 15 años en la ciudad chilena de San Antonio, donde dos recios gallos ponían huevos. En aquella ocasión, su propietaria, Pilar Hungría contó que al romper uno de los huevos descubrió que no tenían yema. Los científicos determinaron que ambos gallos sufrían trastornos hormonales, por lo que habían desarrollado tejido ovárico. En tanto, algunos veterinarios dijeron que era un problema de apariencia. Es decir, que los ejemplares parecían gallos pero no lo eran.
En Tartagal ya hay quienes especulan que se trata de un ave hermafrodita. Quienes conocen a Cleto aseguran que siempre tuvo una actitud rara, al igual que en los casos trasandinos, “a veces cacareaba como una gallina y otras las perseguía para pisarlas, como un gallo común y corriente”.

Lo cierto es que Cleto, con sus particularidades, se escribió una importante página en la historia de la fauna local y será recordado como “el gallo que ponía huevos en Salta”.
 

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