Recorre a caballo para atender a los vecinos: el sacrificio de un agente sanitario

Fidel Padilla, un agente sanitario entregado a su profesión, desde hace treinta y cinco años recorre a caballo caminos, senderos y zonas inhóspitas de la segunda sección del departamento Rosario de la Frontera, para asistir y atender a vecinos. 

El hombre se hizo conocido en las redes sociales, cuando publicaron una foto que su hijo le había tomado y que puso de estado en su WhatsApp. A partir de allí, la historia de Fidel se viralizó y se convirtió en poco menos que “el héroe de los montes” sureños. 

El agente sanitario, de cincuenta y nueva años de edad, relató a El Tribuno de qué manera lleva adelante su sacrificada profesión: “Desde hace treinta y cinco años, todos los días me levanto a las seis de la mañana. De acuerdo a la programación, a las familias que tenga que visitar y las distancias por recorrer, salgo en mi caballo”, expresó. 

Agregó que en caso “que me toque ir por caminos más transitables, lo hago en moto, pero siempre prefiero mi caballo”.
Contó además que las distancias que recorre a caballo son aproximadamente unos quince kilómetros, muchas veces en caminos inhóspitos de la segunda sección, que le insumen hasta cinco horas. 

“Como trabajo en parajes que están muy retirados, a veces los recorro en dos horas de ida más dos horas de vuelta”, explicó Padilla.
Entre los parajes que visita mencionó a, “Canteros, Los Canteritos, La Cañada, Los Guayacán, Bajada los Corrales y La Almona”.

“Una vez que me levanto, y alisto todo, salgo de mi casa como a las ocho de la mañana y regreso después de las dos o tres de la tarde. Hay otros días en los que toca trabajar también por la tarde, todo depende de la cantidad de parajes que me toque visitar”, señaló. 

Al trabajar desde hace tantos años en la zona el “héroe de los montes”, es conocido y querido en la zona por generaciones enteras de familias. 
“Todas las familias me conocen, hay chicos que los vacunaba de pequeños y ahora atiendo también a sus hijos”.

Lamentó que la mayoría de los jóvenes al no tener trabajo “se fueron yendo con los años. Por eso en los parajes que visito, en su gran mayoría viven personas de la tercera edad”.

Fidel comenzó a trabajar en los parajes rurales a los veinticuatro años de edad.

Al respecto, recordó que en aquellos tiempos “cuando recién comencé, visitaba otros parajes más alejados. En esa época todo era más difícil”.
“Empecé a trabajar por el año ‘86 y las distancias a caballo eran mucho más largas, no existían las motos como ahora ni teníamos bicicleta, no había nada más que caballos. 

Muchas veces tenía el último paraje que quedaba a tres horas, en total viajaba más de seis horas por día, por eso casi siempre llegaba tarde a mi casa, en esos tiempos prácticamente trabajaba todo el día”, contó.

“Antes si alguien se enfermaba era muy complicado todo. Había que salir en caballo o bicicleta 26 kilómetros hasta llegar a Potrero a buscar la ambulancia, porque no teníamos ni medios de comunicación. Después con el tiempo se instalaron los handies y ya nos podíamos comunicar con los parajes. Por suerte, hoy, ya la mayoría tienen celulares y es todo más fácil”. Cabe señalar que la Provincia le entregó una bicicleta, pero Fidel siempre prefirió su caballo.

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