Inclusión, respeto y libertad, las  demandas de la marcha LGBTIQ+

Inclusión real en el mundo laboral, políticas contra la discriminación y promoción de la salud fueron algunos de los pedidos de la marcha del orgullo LGBTIQ+ (lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, intersexuales, queers), en una tarde helada y distinta a la de otros años por la pandemia.

Las organizaciones que militan por la diversidad se concentraron desde las 16 frente a la Legislatura salteña para movilizarse después de las 18. El primer destino de la columna fue la Jefatura de la Policía de la Provincia, sobre la calle Balcarce. Allí protestaron contra la violencia y la persecución policial en las calles hacia integrantes de la comunidad LGBTIQ+.

Durante el recorrido los organizadores de la manifestación fueron expresando cuáles son los objetivos que aún faltan alcanzar.

La necesidad de respeto e inclusión en puestos de trabajo, tanto en el sector público como privado, estuvo entre los primeros puntos de la lista de demandas este año.

Otro de los reclamos insistentes fue el de separar la Iglesia del Estado, sobre todo en lo que respecta a la educación.

   

Con un cartel que dominaba la escena, también pidieron no olvidar a Santiago Cancinos, adolescente cuyos restos aparecieron a principios de mes luego de cuatro años de búsqueda infructuosa. Si bien el nombre que figura en su DNI es Gala, no se correspondía con su identidad de género, de acuerdo con testimonios e información de sus redes sociales que se recogió durante la investigación que se inició por su desaparición.

Luego de la parada en la Jefatura de Policía la marcha continuó por la avenida Belgrano, donde se generaron algunos incidentes con conductores de autos particulares y un chofer de colectivo que no quería frenar para esperar que pasara la columna. Integrantes de la fuerza de seguridad tuvieron que intervenir para evitar que se generara una situación de mayor violencia.

Tras este percance la manifestación siguió su rumbo hacia la plaza 9 de Julio y se detuvo frente a la Catedral. Las conmemoraciones siguieron con música hasta después de las 20.

Con música, colores y bailes, le hicieron frente a los tres grados que marcaban los registros meteorológicos. La movida tuvo la fuerza de otros años, aunque la asistencia haya estado marcada por las restricciones que impone la pandemia.

El mes del orgullo LGBTIQ+ tiene una historia de más de medio siglo, que comenzó un 28 de junio de 1969 en Nueva York. En esta fecha se produjeron los disturbios de Stonewall, en Nueva York, Estados Unidos.

En esa ciudad estadounidense existían bares como Stonewall y Greenwich Village, donde la mayor parte de la comunidad se reunía y, tras una revuelta en el que varias personas fueron arrestadas, aumentó su popularidad.

La lucha fue creciendo año a año, con las banderas del amor libre, el respeto, la aceptación y la diversidad. Este año la movilización en el país se realizó a días de la aprobación en el Congreso de la Nación de la denominada ley Diana Sacayán-Lohana Berkins.

Esta norma garantiza un cupo laboral del 1 por ciento en el ámbito público para el sector, una demanda que la comunidad LGBTIQ viene realizando desde hace décadas para empezar a superar la discriminación en el acceso al empleo.

La subsecretaria de Políticas de Diversidad del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad (MMGyD) de la Nación, Alba Rueda, dijo que la cantidad de personas travesti-trans que trabajan en el sector estatal nacional "se triplicó" a partir de un decreto presidencial de cupo laboral en la administración pública, que se firmó en septiembre. Destacó que un total de 87 personas travestis y trans ingresaron a trabajar a esta órbita, donde la participación de este colectivo antes no llegaba a 30.

Crímenes de odio

Según las organizaciones que conforman la comisión organizadora de la marcha, en lo que va de 2021 se registraron 39 muertes prematuras de personas trans, entre crímenes de odio, travesticidios/transhomicidios sociales y suicidios. 
Este año se difundió la necesidad de hablar sobre los “transhomicidios”, término que busca visibilizar los crímenes de odio y las violencias contra las masculinidades trans, como en los casos de Santiago Cancinos -cuyos restos fueron identificados tras cuatro años de búsqueda- y Tehuel De la Torre, de quien nada se sabe hace más de tres meses.
“Desde hace seis años la comunidad travesti trans en el país decidió utilizar los 28 de junio no como un día de festejo, sino de reclamo y de lucha para visibilizar la desaparición de los cuerpos travestis que son brutalmente asesinados en manos de quienes dicen querernos, como pasó con nuestra compañera Diana Sacayán, cuya muerte fue juzgada como travesticidio”, dijo la activista fueguina Ema Bejarano a la agencia de noticias Télam.
 

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