Cristina redobla el ataque y la fractura en el Gobierno parece inminente

El Gobierno vive sus horas más agitadas, entre versiones de aceptación de renuncias de ministros, desmentidas oficiales y explosivas declaraciones kirchneristas contra el presidente Alberto Fernández.

Ayer quedó en blanco sobre negro las profundas diferencias que separan el Presidente de Cristina Kirchner. Los reclamos, los destratos, los reproches y hasta viejas cuentas pendientes quedaron al descubierto a través de verdaderos "bandos" de guerra publicados en las redes sociales. Los tuits de Alberto y la carta de Cristina demostraron la existencia de posiciones casi irreconciliables en el seno de la alianza gobernante. El sector referenciado en Cristina Kirchner ya venía reclamando un cambio profundo en el rumbo económico, alejado del "fiscalismo" que le atribuyen al ministro de Economía, Martín Guzmán, pero la perspectiva de las PASO hizo que el conflicto quedara contenido por un tiempo.

El veredicto de las urnas hizo volar esa tregua y el kirchnerismo, en estado de emoción violenta, se jugó a fondo con una jugada riesgosa: la presentación masiva de "renuncias a disposición", a fin de forzar cambios en el Gabinete y acciones concretas para revertir la caída de los ingresos en los sectores populares.

Ayer no hubo declaraciones y durante largas horas reinó un apabullante silencio entre las partes. Los bandos en pugna solo se comunicaron a través de las redes sociales: posteos en Twitter del Presidente y la carta de Cristina publicada en sus redes, todo un signo del momento político donde, al parecer, el único que se dedicó a ir y venir poniendo paños fríos fue Sergio Massa.

Jornada tumultuosa

El presidente Alberto Fernández se encerró durante la jornada en Olivos junto a sus ministros más fieles, con quienes entró en un estado de deliberación para consensuar cómo responder frente al desafío que le planteaba Cristina Kirchner y el Instituto Patria.

Algunos de sus colaboradores le recomendaban aceptar las renuncias para recuperar la autoridad, acusando al kirchnerismo de asestar un "golpe palaciego". El incendio no se apagó y hasta anoche continuaba el clima de zozobra en Olivos. Se esperaban definiciones sobre si Alberto Fernández aceptaría o no algunas de las renuncias de ministros y altos funcionarios de Estado del kirchnerismo.

Antes del mediodía el jefe de Estado recibió al gobernador de San Juan, Sergio Uñac, y allí se empezaron a tejer especulaciones sobre un posible encumbramiento del mandatario cuyano en el lugar de Eduardo "Wado" de Pedro como ministro de Interior.

En simultáneo, se conocía que el Movimiento Evita y otras organizaciones sociales afines al Gobierno suspendían la marcha a Plaza de Mayo que habían anunciado para respaldar a Alberto Fernández de los embates del kirchnerismo.

Poco después del mediodía el presidente publicaba una serie de tuits en los cuales ratificaba su autoridad presidencial y aclaraba, en un claro mensaje a La Cámpora y al Instituto Patria: "La gestión de gobierno seguirá del modo que yo estime conveniente, para eso fui elegido".

A la siesta, Fernández recibió al gobernador de Tucumán, Juan Manzur, en su búsqueda por fortalecer su red de apoyos en el interior del país. Más tarde el Presidente marcó la cancha al señalar que "con presiones" no lo iban a "obligar" a tomar determinadas decisiones.

Destacó que Cristina Kirchner "sabe que por las buenas" podían "sacarle cualquier cosa".

Después de las 19 las llamas de la interna volvieron a crecer con la publicación de una carta abierta por parte de Cristina Kirchner en la cual sincera que sus diferencias con Alberto Fernández vienen desde hace meses, especialmente en lo que refiere a la conducción económica. En la misiva, la exjefa de Estado acusó al Gobierno de estar llevando a cabo "una política de ajuste fiscal equivocada que estaba impactando negativamente en la actividad económica y, por lo tanto, en el conjunto de la sociedad".

Mencionó además que en las últimas reuniones con el presidente le advirtió que el deterioro económico iba a tener "consecuencias electorales". La vicepresienta le recordó que ella lo eligió para el cargo: "Honre esa decisión", le dijo en claro mandato.

En Olivos, Alberto busca una salida

La vicepresidenta Cristina Kirchner terminó por borrar cualquier posibilidad de tregua y elevó la tensión política a crisis institucional. Atravesado por las internas y el fuego cruzado, el presidente Alberto Fernández, bajo un fuerte hermetismo, se encerró anoche junto a sus incondicionales en la Quinta de Olivos para evaluar las acciones.
En un clima de máximo nerviosismo e incertidumbre, el jefe del Estado evaluaba junto a un grupo de ministros un cambio de fondo de su gabinete, tras la durísima carta de Cristina Kirchner y las renuncias masivas de los funcionarios más cercanos a la expresidenta. En Olivos se encontraban el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, y algunos ministros como Gabriel Katopodis.
Durante la tarde en el Gobierno nacional ya no se trataba solo de aceptar la dimisión del ministro del Interior, Eduardo de Pedro, quien aparece prácticamente fuera del gabinete, sino de la necesidad de realizar una profunda reforma del equipo de Gobierno.
Antes de que estallara la crisis estaban pendientes anuncios de Gobierno.
Se esperaba para ayer la presentación de medidas tendientes a “poner plata en los bolsillos de la gente”, se hablaba de una reformulación del IFE, del incremento de asignaciones sociales, un aumento para los jubilados y otras medidas tendientes a fomentar el consumo y dinamizar la economía. Todo eso quedó por verse, y mientras el conflicto institucional avanza las soluciones a los problemas reales no aparecen.
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