“Alberto no tiene títulos para hacer lo que dicen los medios, que es ponerle un freno a Cristina” 

El consultor político Enrique Zuleta Puceiro descree que el Gobierno esté fracturado, solo es “gente que duermen todos en una misma cama y sueñan cosas distintas”. Y destaca el rol de los gobernadores en el replanteo del Gabinete nacional.

Después de la crisis que sacudió al Gobierno, ¿cómo lee los cambios en el Gabinete y la reunión de Alberto Fernández con los gobernadores?
La crisis del Gabinete mostró que el Gobierno ha leído correctamente parte del mensaje de las urnas. Es decir, el mensaje fue básicamente un rechazo de las políticas protectivas del kirchnerismo, la penetración de las políticas nacionales en las provincias. Todos los gobernadores, sin excepción, habían hecho buenas elecciones hasta que llegan las PASO. Y en ese momento la lógica de las elecciones provinciales es desbordada por un proceso de nacionalización, que no lo hizo solo la gente que votó con ideas pro o contra kirchnerismo, sino la campaña nacional invadió todo el país. Esta irrupción derivó en derrotas en La Pampa, Chaco, toda la Patagonia. Esto ha producido un rechazo muy grande de los gobernadores que han exigido al Gobierno nacional una respuesta adaptativa. Cristina Kirchner se ha hecho eco de este malestar y esto cuajó en un debate sobre el cambio de gabinete. 

Y en ese contexto aparecen hombres como Juan Manzur... 
La figura clave del cambio de gabinete es el gobernador de Tucumán, Juan Manzur, que es un gobernador al cual el resto de los gobernadores peronistas respetan bastante. Fue secretario de Salud de La Matanza, fue una figura importante en la política de San Luis. Es decir, no es un hombre de aparatos ni de partidos. 

¿Y el resto de los cambios?
Han puesto ministros muy experimentados que, además, están acostumbrados a hacer campaña, incluso en contextos adversos. Por ejemplo, Aníbal Fernández. Por ejemplo, el ministro Daniel Filmus, que es un tipo muy sólido. Por ejemplo, el ministro de Educación Jaime Perzyck, que está hace muchísimo años en la política educativa del kirchnerismo. El vocero presidencial, Juan Ross, que sabe del manejo de la pauta y la relación con los medios.Y Julián Domínguez, que es amigo del Papa, de los empresarios y un hombre con una relación óptima con el campo. Son gente de experiencia. 

Dijo que hicieron una lectura parcial del mensaje de las urnas, ¿a qué se refiere?
En realidad la gente no le cuestionó esas áreas al Gobierno. Le cuestionó Trabajo y Desarrollo Social, y ahí no han tocado nada. Ahora lo primero que le han exigido los gobernadores al Gobierno es que se abstenga de intervenir en las provincias. Un factor de disrupción muy grande en esta elección fue la llegada de planes sociales masivos vehiculizados a través los movimientos sociales, que son muy porteños y bonaerenses, y motivaron mucho rechazo en las provincias. Entonces en la reunión de La Rioja eso no ha trascendido, pero tengo entendido que ha sido uno de los contenidos y el Presidente ha prometido no meterse. 

¿El Presidente ganó o perdió con los cambios?
Es un mejoramiento muy importante en la capacidad del Gobierno de poder administrar la campaña. Es un gabinete de gente experimentada y, sobre todo, es gente a la cual Alberto Fernández no puede dar instrucciones, y Cristina tampoco. Son gente que ya ha estado en la gestión, han sido ministros junto con ellos, en la época de Néstor Kirchner. Es un primus inter pares. Está el Presidente, pero son pares de él. Vamos a ver cómo lo recibe el partido. 

¿Cómo es eso?
El partido ha exigido que haya gente peronista, no que haya inventos de marketing como Victora Tolosa Paz o Leandro Santoro. El presidente se ha adaptado a todo esto porque en realidad las elecciones las ha perdido él. Los nuevos ministros son personas con lazos muy profundos con el peronismo y con los gobernadores y, sobre todo, es gente que va a tener mucha independencia. Son todas cosas nuevas que no tenía nada de eso en la campaña. La campaña anterior era una estudiantina, sin contenido, sin ton ni son. 

¿Alcanzan estos cambios para remontar la elección?
No creo que estén pensando en ganar las elecciones. Están pensando en reparar el gravísimo daño que han sufrido muchas provincias. Y están tratando de buscar el equilibrio. Si perdieran las elecciones va a haber un país muy empatado con minoría en Diputados y sin quórum propio en el Senado, y en esa situación quieren llevar un tipo de políticas de dos años en situación de inferioridad. Mirándolo desde afuera me parece que el cambio de gabinete responde a una hipótesis pesimista para empatar las elecciones y fortalecer a las provincias.

¿Por qué?
Hay gobernadores que, arrastrados por la boleta nacional, pierden sus legislaturas. Entonces los gobernadores dijeron “basta, no me importa la política de Buenos Aires, ni la política del kirchnerismo, ni de Rodríguez Larreta ni de nadie. No tengo intereses nacionales”. Las provincias están en un buen momento y no tienen por qué reproducir el escenario apocalíptico que se plantea en Buenos Aires. Me parece que ese ha sido el talante de la reunión del sábado. 

Usted dice que Cristina no ganó esta partida, pero forzó al Presidente a hacer los cambios y ratificó su poder.
Pero, por supuesto. El poder es de ella, no de Alberto Fernández. Lo que dijo en la carta fue correcto. Esa fue la coalición en la cual cada uno aceptó un papel. Alberto Fernández iba a ser el presidente, iba a conducir la operación porque tenía menos rechazo. Lo explicó en las dos cartas anteriores. Ahora si ese presidente de pronto cree, por lo que fuera, por los medios que lo han convencido, etc., que puede romper ese pacto y hacerse cargo de ser un presidente como Mitre o como Roca..., no, eso no. Sobre todo si perdés elecciones. Ahora si las ganás a lo mejor es posible que eso ocurra. Pero perder las elecciones de esta manera, sumir al peronismo en la peor derrota de su historia no te da títulos para seguir insistiendo en ese tipo de cosas. No tenés títulos para hacer lo que dicen los medios, que es que le ponga un freno a Cristina y que gobierne. 

¿Cómo supone que sigue la relación Cristina - Alberto?
Cristina bajará la pretensión de anteponer ciertos objetivos que son inviables, como por ejemplo la reforma de la Justicia. Y Alberto Fernández aceptará el papel que le toca, que es un papel relativo dentro de una coalición que tiene varios otros líderes. Alberto exagera esa especie de peronismo militante setentista, que no lo siente el peronismo de las provincias. Con una mínima parte del capital político que ha empeñado en sacar adelante el aborto, el documento trans o lo que fuera, podría haber modificado la legislación laboral, por ejemplo, o la impositiva. Todo el capital ha sido empeñado en políticas y propuestas que no siente el argentino y muchísimo menos el peronismo.

¿Adhiere a que el Gobierno está fracturado?
No. Es un gobierno diverso. No es que esté fracturado, tiene gente que duermen todos en una misma cama y sueñan cosas distintas. Es lo propio de las coaliciones. Y funciona si cada cual acepta su rol. Es muy importante esto en los gabinetes. El de Alberto Fernández era un gabinete de gente muy amiga, de confianza, pero en las coaliciones eso no corresponde. Así ha generado una justa inquie    tud de los gobernadores. 
 

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