Domingo Puch, un  patriota salteño

Un aspecto complejo de resolución en las campañas por la independencia en general y de la gesta güemesiana en particular fue el sostenimiento de las tropas en una extensa acción bélica que se extendió por más de una década desde el estallido de la Revolución de Mayo.

En ese contexto, hubo personas que voluntariamente hicieron donaciones para el sostenimiento del ejército patrio. Un hombre que se destacó en el campo de la generosidad para con el movimiento libertario fue Domingo Puch, quien nació en el pueblo de Olaviaga, provincia de Vizcaya, en el Reino de España.

Fueron sus padres don Gerónimo Puch y doña María Iruzela, naturales del mismo lugar. Posteriomente se radicó en Salta. Con anterioridad al pronunciamiento de mayo de 1810, adhirió y prestó su más decidida colaboración con la causa emancipadora. De tal suerte, contribuyó generosamente con su patrimonio para abastecer a los ejércitos patrios.

Domingo Puch había formado su hogar con doña Dorotea de la Vega Velarde Cámara. El matrimonio tuvo seis hijos: Gerónimo, Margarita del Carmen, Manuel, Cruz, Dionisio y Domingo. Aunque era español, acostumbraba decir: "Mi Patria, es la Patria de mis hijos". Es en posesión de este concepto que se entregó de lleno a la permanente colaboración con las necesidades de la tropa patria.

 

Domingo Puch era hombre de fortuna. Era propietario de las estancias denominadas Los Sauces y El Arenal, en Rosario de la Frontera, y otro extenso campo en El Tala, en el límite con la provincia de Tucumán, de la chacra Mama Olalla y de un retazo de terreno situado sobre el Tagarete del Sud, actual canal de la avenida Hipólito Yrigoyen. Se incluye entre sus posesiones los muebles de las propiedades y los ganados que poblaban sus fincas.

Prestó importantes servicios y por ello la Junta lo condecoró el 19 de diciembre de 1810 con el nombramiento de capitán de milicias con grado de teniente coronel, distinción que Puch agradeció al Dr. Feliciano Antonio Chiclana.

La presencia de Belgrano en Salta en 1813 en oportunidad de enfrentar al ejército comandado por Pío Tristán, comprometió a Domingo Puch en la elaboración de charqui, tasajo y reses para el Ejército Auxiliar.

La boda de su hija Margarita del Carmen con Martín Miguel de Güemes, en julio de 1815, redobló su compromiso con la causa emancipadora que comandaba el gobernador y reciente hijo político. Puch fue el padre político de Güemes en toda su extensión, tuvo un profundo cariño por el prócer, a quien admiraba por su coraje y su férrea decisión de emancipar a la patria.

El historiador Dr. Abel Cornejo expresa en su obra "La mirada de Güemes. Una historia política", al respecto del rol de Carmen quien: "Influyó ante su padre y hermanos para que, cada vez que Güemes necesitara, se lo proveyera de ganado, de caballos y hasta de dinero. En casa de los Puch, la causa de la independencia fue un motivo de unión inquebrantable; aún a costa del paroxismo, fue cuestión de honor irrenunciable servir a la patria".

La relación entre el prócer gaucho y don Domingo fue de afecto recíproco, con trato filial. De la correspondencia relevada surgen las expresiones de cariño: "Mi estimado padre", "Amado padre", "Mi padre apreciado", "Mi amado padre y señor", "su amante hijo que verdaderamente le ama", "reciba el corazón de su apasionado hijo. Q.B.S.M."

A la recíproca, el padre político también le dispensa un trato afectuoso: "Amantísimo hijo", "mi querido hijo Martín", "mi apreciado hijo", "mi amado hijo", "querido hijo", "adiós te dice tu padre que te ama de corazón", "tu afectísimo padre". Expresiones todas que evidencian un afecto familiar unido en torno de la causa emancipadora.

En este intercambio epistolar Martín Güemes pone al corriente del curso de los acontecimientos bélicos a Domingo Puch, relatando las alternativas de sus acciones contra la tropa realista, como también de la evolución de la campaña en el continente: "Ya estará Ud. impuesto de la victoria completa de nuestras armas en Chile. Ayer he recibido esta noticia que me la comunica el general y, por momentos, espero el detalle de la acción, la que concluyó el mismo San Martín, cargando sable en mano, en la Cuesta de Chacabuco, distante 12 leguas de la capital. ­Viva la Patria". (Salta, 26 de febrero de 1817)

"Ha llegado Tomasito y me dice que me tiene Ud. un rosado santiagueño muy bueno, ahora lo necesito para tanto galope que doy todos los días, mándemelo. Por acá todo sigue bien. según mis cálculos los enemigos no tardan quince días en mandarse a mudar, luego que lo verifiquen se lo avisaré". (Salta, 13 de marzo de 1817)

Se evidencia también la preocupación del suegro respecto a la suerte de su yerno gobernador: "Ahora quedo con el cuidado de tu paradero y expediciones en la campaña que se prepara, de que me darás noticias sucesivamente, sin perder ocasión, porque cada día será mayor la ansia de tus letras, y no me queda otro desahogo que encomendarte a Dios para que te saque con bien en cualesquiera empresa". (Sauces, 4 de julio de 1816)

En las misivas se comparte información familiar, especialmente referida a Carmen y a los niños. Son párrafos tiernos y amorosos de personajes colocados en un escenario de guerra que motivaba continuas separaciones.

Otro detalle singular es que Domingo Puch reunía la caballada destinada al ejército, procedía a su engorde y cuidado y luego las remitía ante Güemes. En 26 de abril de 1816 remite ciento dieciséis caballos a la invernada de Guaguayacos por estropeados y flacos "hasta que se repongan".

Es constante el envío que efectúa Domingo Puch de recursos, alimento, ganado vacuno, equino y mular para la tropa de la Patria. Es interesante destacar que recibía el ganado flaco y en sus campos los invernaba para que pudieran volver a servir al ejército. Es constante la remisión de caballada para surtir a la causa emancipadora.

No solo Martín Güemes fue el destinatario de estos esfuerzos de Puch. También Rondeau y Belgrano recurrieron a su buena disposición para con los empeños del ejército patriota.

Por tan destacados servicios a la causa de la patria, Martín Güemes en su carácter de gobernador y capitán general de la Provincia de Salta y de general en jefe del Ejército de Observación sobre el Perú le otorgó a Puch en fecha 15 de agosto de 1820 despacho de coronel graduado.

Domingo Puch hubo de pasar por la desafortunada circunstancia de asistir al fallecimiento de su nieto Ignacio Güemes Puch, deceso que se produjo antes de cumplir el primer año de vida, de su amado hijo político, el general Martín Miguel de Güemes, y luego de su hija muy amada, Carmen.

El padre político de Güemes, luego de una vida dedicada a la causa emancipadora -el hombre hizo de la generosidad a la Patria un estilo de vida- murió en Salta el 25 de marzo de 1827.

 

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