El conmovedor encuentro de Francisco con una superviviente del Holocausto

Este martes, en vísperas del 77º aniversario de la liberación de Auschwitz, el papa Francisco habló sobre el Holocausto y señaló la importancia de que no se olvide esta "crueldad indecible". 

En el marco del Día internacional de la memoria, Francisco llamó a los educadores a "fomentar la conciencia de las nuevas generaciones sobre el horror de esta página negra de la historia".

"Es necesario recordar el exterminio de millones de judíos y de personas de diferentes nacionalidades y confesiones religiosas. Esta indecible crueldad no debe repetirse jamás", expresó el papa en palabras simples y con tono firme para que el mensaje cale hondo. 

A 77 años de la liberación de Auschwitz, el sumo pontífice insistió en que es clave que esto "no se olvide nunca para que podamos construir un futuro en el que la dignidad humana no vuelva a ser pisoteada".

En el marco de esta conmemoración, Francisco llamó a rezar por la paz en Ucrania. "Pidamos con insistencia al Sen~or que esa tierra pueda ver florecer la fraternidad y superar las heridas, los miedos y las divisiones… Son un pueblo que sufre; han pasado hambre, han sufrido mucha crueldad y merecen la paz”, expresó y añadió: “Que las oraciones e invocaciones que hoy se elevan al cielo toquen las mentes y los corazones de los responsables en la tierra, para que hagan prevalecer el dia´logo y antepongan el bien de todos a los intereses particulares”. 

El emotivo encuentro de Francisco con una superviviente de Auschwitz

Al concluir la audiencia, Francisco saludó en el Aula Paulo VI a Lidia Maksymowicz, superviviente del Campo de concentración de Auschwitz-Birkenau con quien había tenido un emotivo encuentro en mayo. Entonces, en el patio de San Dámaso, ella le mostró su tatuaje con el número 70072 y el papa Francisco se inclinó para besarlo.

Luego de ese conmovedor y profundo encuentro, de apenas unos minutos, Lidia -polaca de origen bielorruso que fue llevada con su madre al campo de concentración cuando sólo tenía 3 años- confesó que "con el Santo Padre nos entendimos con una mirada, no hicieron falta palabras. El beso del Santo Padre me fortaleció y me reconcilió con el mundo".

En ese encuentro, Maksymowicz entregó a Francisco tres regalos que representan los pilares de su vida: la memoria, la esperanza y la oración. En primer lugar, le dio un pañuelo con una franja azul y la letra P (por "Polonia") que los prisioneros polacos utilizan en los actos conmemorativos. Además, le regaló un cuadro firmado por Renata Rechlik en el que se ve a una niña, de la mano de su madre, mientras observan de lejos desde las vías la entrada al campo de Birkenau. El tercer presente fue un rosario con la imagen de San Juan Pablo II -de quien la superviviente de Auschwitz es muy devota- y del cuál dijo: "Es el que uso cada día para rezar". 

Durante el encuentro de ayer, la superviviente de Auschwitz entregó a Francisco su libro autobiográfico: La bambina che non sapeva odiare (La niña que no sabía odiar) y además llevó una fotografía suya con Juan Pablo II. 

Fuente: MDZ online

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