"El abuso sexual no es un hecho aislado, es como un 'modus operandi' instalado en la vida familiar"

En el marco del Día Mundial para la Prevención del Abuso Sexual de Niños, Niñas y Adolescentes, que se conmemoró el 19 de noviembre, la presidenta de la Fundación Red Papis, Lucrecia Miller, se refirió a este delito y expresó que en la provincia hay una "deuda" con respecto a esto. La licenciada en Psicología, quien se define como "militante por la infancia y por la protección integral de los derechos de los niños, niñas y adolescentes", aseguró que el Estado no está preparado para abordar esta problemática.

¿Por qué es importante que exista esta fecha?

El abuso sexual contra niños, niñas y adolescentes (NNyA) es un delito que ha estado oculto porque ocurre en el seno de las familias mayoritariamente. Es muy escaso el delito cometido por alguien totalmente ajeno, porque se da en una relación previa con la víctima.

Muchas veces, al ser figuras paternas o maternas se complejiza este delito porque hay un vínculo sustentado en el afecto. Por eso, su efecto es tan traumático para las víctimas: es una traición en el vínculo. En algún punto, el niño lo toma como parte de esa relación afectiva. Responde a la solicitud del abusador porque no hay una apropiación violenta del niño, sino que, por el contrario, a través del sometimiento y del ejercicio del poder, el abusador capta a su víctima y la induce.

¿Cómo sucede esto?

Hay una captación de la víctima sustentada en que hay un vínculo preestablecido con ella. Por eso, el chico, dada su inmadurez, no puede diferenciar que esa solicitud del abusador no corresponde. Al contrario, el niño cede porque, además, el abusador para apropiarse de la voluntad y finalmente de toda su persona le da un trato preferencial. Lo considera como el preferido entre todos. Es cada vez más solícito, le compra cosas... Tiene conductas de apropiación porque, en definitiva, el abuso es apropiarse de la vida del niño y hacer con él lo que el abusador quiera.

Es un delito complejo porque acontece en un contexto familiar con dinámicas que muchas veces propician estos abusos sexuales. Dinámicas que son toleradas a veces por los otros miembros de la familia. Por eso, los delitos contra la integridad sexual en el caso de niños requieren una alta especialización por parte de quienes los investigan.

¿El niño naturaliza estas situaciones?

Sí, claro. Las naturaliza a costa de un dilema y un sufrimiento psíquico muy grande. Por eso, el niño se acomoda, se adapta. El abuso sexual es como un "modus operandi" instalado dentro de la vida familiar, no es un hecho aislado. Hay una sistematicidad dentro de la vida familiar. Todo ese grupo familiar está implicado porque nadie dice nada.

El abuso es corrupción de menores porque corrompe los fundamentos de la personalidad de las criaturas. Por eso, nuestro Estado no está preparado tampoco.

¿Por qué? ¿En qué sentido?

A las mamás que buscan tratamiento psicológico para sus hijos que sufrieron abuso las mandan a los centros de salud, donde hay un psicólogo que atiende desde el apto laboral, hasta el alcohólico, el adicto, el abusado. No se le puede dar un trato liviano... Además, en general, hay poca formación en los propios profesionales psicólogos sobre el abordaje de abuso sexual de NNyA, que requiere un enfoque absolutamente diferente.

Es una gran deuda con los niños. No hay una respuesta ni un tratamiento adecuado con perspectiva de infancia y se hace lo que siempre se ha hecho, pero hay que mejorar, aprender... Estoy luchando para que desde la recepción de la denuncia el abordaje sea interdisciplinario, para que la víctima no tenga que volver a contar lo que le pasó... Entonces, organizar todas las acciones en el marco de la investigación penal y, una vez que haya finalizado, reorganizarle la vida a ese niño desde cero porque, como la familia está involucrada, se queda sin familia. Hay que hacer un trabajo social de su red de apoyo, de su familia... Conmemoramos esta fecha con una gran deuda con los niños víctimas.

¿Existen datos sobre esta problemática?

Hay muy escasos registros estadísticos porque hay una gama de comportamientos que muchas veces el entorno mismo no sabe si es o no abuso, como cuando no hay contacto con la víctima. Por ejemplo, el abusador se exhibe sexualmente frente al niño o tiene prácticas masturbatorias delante de él y no lo toca, pero lo somete a que observe material pornográfico, por ejemplo.

Dentro de los abusos con contacto, hay toda otra gama, como someterlo al niño a prácticas sexuales sin llegar muchas veces a la penetración. Es todo un camino que sigue el abusador y por eso es tan importante advertirlo a tiempo.

Siempre hay cambios manifiestos en la conducta de las criaturas. Siempre alguien desde afuera va a percibir que algo ocurre...

¿Qué conductas pueden dar cuenta de eso?

Primero, el niño se sexualiza. Por eso, el abuso sexual está asociado a la corrupción, porque él no está en condiciones evolutivas de experimentar esas sensaciones sexuales genitales. Lo inducen a comportamientos que él no tiene la maduración necesaria para canalizar adecuadamente, sin que esto lo afecte emocionalmente. Se ven alteraciones en su rendimiento escolar, alteraciones en el sueño, empieza a hacerse de nuevo pis, cuando ya había controlado esfínteres. Mientras más pequeño el niño, más alteraciones produce. Un aparato mental de una criatura no puede procesar todas estas sensaciones.

Además, el abusador, como ejerce el poder sobre el niño, lo coacciona. El abuso sexual es un abuso de poder, que usa la coacción sobre el niño. El niño es como un rehén al cual el abusador lo somete al silencio; lo tiene amenazado para que no cuente a nadie porque, si no, "va a pasar algo muy grave".

¿La estructura psíquica del abusador es perversa? ¿Es un psicópata?

La mayoría de los abusadores son perversos porque son pedófilos. Por eso, son irrecuperables... Cuando salen de la Justicia con una recomendación para hacer tratamiento psicológico, es porque el juez que recomienda eso quizás desconoce las dimensiones de un abusador. Estas estructuras de personalidad no son compatibles con modificaciones a través de tratamiento psicológico porque no tienen sentimiento de culpa; no experimentan angustia ni molestia por lo que hacen. Son incompatibles con la modificación que puede intentar un tratamiento psicológico.

O sea que saben lo que hacen...

Sí, por eso los perversos son imputables, son absolutamente conscientes, excepto que tengan el deterioro cognitivo e instintivo que puede tener un consumidor de sustancias o que bajo su efecto actúe con estos impulsos hacia los niños. En el abuso sexual, el niño es tomado como un objeto de satisfacción, no solo por lo genital, sino por lo que es el abuso de poder. El abusador disfruta por el abuso de poder; esta es la única manera por la cual puede tener placer. El goce del abusador está en el abuso de poder.

Es importante entender que estas personas no son enfermas, son perversas: es un tipo de personalidad que tiene esta tendencia y estas conductas. La sociopatía o la psicopatía no son enfermedades mentales.

¿Han aumentado estos casos últimamente?

El abordaje de estos delitos se ha incrementado porque ha habido más denuncias. Desde el año 2018, tenemos la Ley N° 27.455, que determina que este delito es de instancia pública. Esto ha dado vuelta la historia del abuso sexual. Antes, solo podían denunciar los padres o tutores pero, si ellos son mayormente los abusadores, no podemos esperar a que hagan una denuncia contra sí mismos. Esta norma nos permite realizar la denuncia a todos los que estamos a la vuelta de los niños en carácter de lo que fuere.

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