Un andinista murió cuando escalaba un cerro y cayó 400 metros por un precipicio

Un andinista oriundo de Formosa fue hallado muerto en las últimas horas en la localidad mendocina de Las Cuevas, colindante con Chile. El hombre había caído el sábado pasado a un precipicio de 400 metros cuando escalaba el cerro Tolosa.
Quien dio cuenta de la situación a los rescatistas fue un amigo de la víctima, quien fue encontrado con principio de hipotermia por otros dos hombres que caminaban por el lugar.

La víctima fatal es Luis Villardel, quien habría sufrido una caída cuando intentaba escalar el cerro Tolosa, a unos 5.300 metros de altura sobre el nivel del mar.

"A raíz de la caída, Villardel sufrió heridas que le provocaron la muerte", indicó la policía al respecto.
Por su parte, su compañero de expedición, de origen venezolano, comenzó el descenso y cuando logró encontrar a Villardel descubrió que ya había muerto.

Luego de la alerta de marras, los andinistas evacuaron al hombre y una vez a salvo fue trasladado en ambulancia al hospital de Uspallata, Las Heras, con un cuadro de hipotermia. Entretanto, la Patrulla de Rescate comenzó a trabajar para lograr descender el cuerpo de la víctima fatal.

El 2 de febrero de 2018 en esa misma zona de Las Cuevas tres jóvenes deportistas chilenos murieron al desbarrancar el ómnibus en el que viajaban junto a una delegación hacia Paraguay.
El grave hecho se produjo a 200 metros del túnel Cristo Redentor.

El frío y la altura, las pasiones de Luis

Luis era andinista y guía profesional. Lejos de un hobbie amateur, era parte de la camada de guías certificados de la Escuela Provincial de Guías de Alta Montaña y Trekking y miembro de la Asociación Argentina de Guías Profesionales de Montaña. Se había trasladado desde el calor de Formosa hasta El Bolsón, para la combinación de sus dos pasiones: el frío y la altura.

Se había preparado, y mucho, para enfrentarse de esta manera a la naturaleza. Era técnico en Emergencias Médicas Agreste, wilderness first responder (rescatista no médico) en la Fundación EASPA y había alcanzado el nivel 1 de nieve y avalancha en el estándar ANENA (Association Nationale Etude Neige et Avalanches). Y tenía formación en escalada en roca en el Club de Andinistas de Buenos Aires.

También trabajaba en Grajales Expeditions Aconcagua, empresa que lleva 46 años brindando servicios para escalar el cerro más alto de América. Y tenía su propio emprendimiento, Oxigenar Expeditions, desde el que se lo podía contratar a él y a su staff para ascender a diferentes montañas de Argentina.

"Antes que guía de montaña, soy montañista", se presentaba en su web profesional. Decía que en las montañas había encontrado su refugio, que se había encontrado más a sí mismo y a "la satisfacción que estaba buscando y que no conseguía en la ciudad".

"Amo las montañas por su belleza intrínseca, sus formas, sus colores, pero también porque presentan retos físicos y psicológicos a superar, que te llenan completamente el corazón no sin antes realizar el esfuerzo requerido". Para él, un día en la montaña era un día ganado.

Luis había subido varias cimas de la cordillera mendocina. Inclusive el Aconcagua, tres veces. Otros ascensos los hizo en la Patagonia, desde Ushuaia hasta El Bolsón, pasando por el Chaltén.

La última foto que subió a Instagram es del 1° de mayo, y celebraba poder festejar el Día del Trabajador "en el oficio". Se lo veía escalando y "descubriendo nuevos rincones de Mendoza que nos llenan de motivación".

Junto a otros amigos andinistas, el próximo deseo de Luis era armar una red desde Tierra del Fuego a Mendoza, para cubrir con sus servicios de ascenso otras montañas de Argentina.

Entre los valores que destacaba sobre su emprendimiento estaba el compañerismo y la concientización de la relación con las montañas. 

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