"Estamos devastados, perdimos todo. El sacrificio de una vida hecho cenizas"

El centro salteño se vio convulsionado ayer por el terrible incendio en la galería ubicada en la zona del Freeshop, en Ituzaingó y Urquiza. Comerciantes que lloraban aferrados a las vallas interpuestas en las esquinas y que se abrazaban entre ellos, camiones de bomberos, decenas de efectivos, cortes de calles, humo y gritos de bronca e impotencia ilustraban el desolador escenario desde temprano. La que debía ser una jornada normal se transformó en un hecho trágico. Sin lamentar víctimas, las llamas calcinaron vestimentas, calzados, maniquíes, entro otros bienes y se extendió el pánico entre vendedores y vecinos de los alrededores.

La familia Aparicio fue unas de las que perdió todo. Tania, de 20 años, su padre Lino, de 50, y su madre Alejandra Ortega, de 38 años, sufrieron la pérdida de mercadería valuada en unos 12 millones de pesos. Tenían tres locales en los que trabajaban hace una década y en los que había desde zapatillas y camperas hasta sábanas y acolchados.

   Tania, junto con su padre Lino.

"Teníamos mucha ropa de cama. Estamos devastados. Perdimos todo. El sacrificio de toda la vida de mis padres quedó hecho cenizas, también el mío. Se quemaron dos pasillos completos, son más de 20 locales. Nosotros vivimos de esto nada más", se lamentó Tania.

El padre de la joven, Lino, contó que hizo cálculos de lo que perdieron. "Era un montón de mercadería. La docena de zapatillas estaba a más de 30 mil pesos. Cada campera costaba siete mil pesos y cada acolchado 10 mil", sostuvo.

La familia relató que desde hace semanas que se preparaban en vistas al Día del Padre. "Ahora que se venía esa fecha íbamos a vender mucho más", contaron visiblemente conmovidos.

Es que la mayoría de los locales que fueron devorados por las llamas eran del rubro de indumentaria deportiva masculina y sus dueños tenían grandes expectativas de ventas para los próximos días.

"Zapatillas, conjuntos, camperas todo eso íbamos a vender. Todos los años nos preparamos para las fechas especiales, eso es lo que más nos duele, que fue justo ahora, antes del Día del Padre", manifestó Tania. Alejandra expresó que esperan conocer el resultado de las pericias. "Los bomberos dijeron que teníamos que esperar que se enfríe todo para saber realmente dónde y cómo se originó el incendio", dijo la mujer.

Humo y hollín

Andrea Gaspar tiene 40 años. Comenzó a trabajar en la galería a los 18 como empleada, pero desde hace cinco años logró instalar su propio local de indumentaria masculina. Si bien su espacio no sufrió daños por el fuego, esperaba poder ingresar para ver cómo afectó la ropa el humo y el hollín.

Al borde del llanto, contó que los locatarios de la galería "somos una gran familia porque trabajamos de 9 a 22 todos los días, entre todos siempre nos cuidamos y apoyamos y nos duele mucho que los compañeros damnificados hayan perdido todo. Hay familias enteras sufriendo. Tengo un compañero que vendía ropa de hombre y su esposa ropa de dama. Los dos se quedaron sin nada", manifestó Andrea con gran pesar.

Y añadió "trabajamos el día a día. Un día que no trabajás, nadie te da nada y más como está la situación ahora. Los tiempos nos corren, los pagos, los servicios. Ahora tenemos que volver a empezar".

Los comerciantes se mostraron sorprendidos ante el siniestro. Comentaron que nunca antes hubo un episodio similar, pese a que "antes todo era más precario: los servicios, las conexiones, en cambio ahora hay más tecnología, luces led otro tipo de voltaje. Estamos desconcertados", dijeron.

Brian, un joven propietario de un local, contó que recibió una llamada de un compañero que le dio la triste noticia. "Se perdió toda la parte hasta donde está la escalera. Gracias a Dios que no sobrepasó. El tema es que hoy (por ayer) no se trabajó nada. Apenas me enteré empecé a rezar como loco. Siento una pena, unas ganas de llorar", expresó.

"La saqué barata"

Horacio Reyes, dueño de un local de indumentaria deportiva desde hace 20 años, tuvo la suerte de que el fuego no avance en su espacio. Expresó que "la sacó barata".

"Como nosotros estamos del otro lado no pasó a mayores y no se nos quemó nada, pero los que estaban a la vuelta ­Mamita de Dios!", exclamó.

Contó que sus compañeros estaban muy sensibles, embroncados, nerviosos. En shock. "En dos décadas que llevo aquí nunca pasó nada así. Siempre fue segura la galería. Gracias a Dios que los bomberos pudieron frenar el fuego porque estaba por dar la vuelta y agarrar más locales. Menos mal que no atravesó las escaleras. Ojalá que todos tengan seguro. Sabemos que se recibirá ayuda, pero cómo y cuánto tiempo llevará no sabemos. Lo peor ahora es el tiempo que no vamos a poder trabajar. Justo se venía una de nuestras mejo res fechas, la del Día del Padre".

 

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