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En la previa de la noche y el Día de Reyes, la rosca vuelve a ser protagonista en hogares y panaderías. Detrás de su apariencia simple, esta preparación tradicional requiere técnica, paciencia y atención a detalles que marcan la diferencia entre una masa común y una realmente lograda. Así lo explica el chef Hernán Moretti, amigo de El Tribuno, quien reveló los puntos clave para obtener una rosca de Reyes bien esponjosa y con sabor.
El primer secreto está en la levadura. Moretti recomienda utilizar levadura fresca, ya que aporta mayor sabor y una mejor textura final. “Es una levadura que le va a dar mucha más esponjosidad a la masa”, explica. Antes de comenzar, es fundamental comprobar que esté activa y en buen estado.
Para eso, el procedimiento es simple pero determinante: se hace un hueco en el centro de la harina, se coloca la levadura y se le agrega una cucharadita pequeña de azúcar. Luego se incorpora agua tibia, la suficiente como para cubrir completamente la levadura. La temperatura del agua es clave: debe sentirse agradable al tacto, sin quemar al tocarla con el dedo.
La señal de que la levadura está lista aparece a los pocos minutos. Cuando comienza a espumar y se forman burbujas grandes o encadenadas, se confirma que la levadura va a trabajar correctamente y que la masa tendrá un buen desarrollo.
El segundo punto fundamental es el leudado. Una vez armada la masa, debe dejarse reposar hasta que duplique su volumen. Recién entonces se procede a desgasificarla y colocarla en el molde. Allí comienza el segundo leudado, que también debe respetarse con paciencia: la masa tiene que crecer hasta cubrir completamente el molde.
Moretti suma además un consejo práctico para lograr una rosca más atractiva a la vista. Si se utiliza un molde de 250 gramos, conviene colocar alrededor de 300 gramos de masa. De ese modo, la rosca sobresale levemente del molde, queda más alta y con una presentación más vistosa.
Más allá de la técnica, el chef subraya un último ingrediente que considera indispensable. “Otro secretito principal es hacerla con mucho amor y cariño”, señala, especialmente en fechas tan simbólicas como la noche y el Día de Reyes, momentos cargados de recuerdos de la infancia y de un clima especial que atraviesa generaciones.
Así, entre levaduras activas, tiempos de espera bien medidos y un componente emocional que no se compra ni se pesa, la rosca de Reyes mantiene viva una tradición que cada año vuelve a reunir a las familias alrededor de la mesa. Si querés, puedo adaptarla al estilo web de El Tribuno, sumar bajadas para redes o armar una versión receta paso a paso.