inicia sesión o regístrate.
La elección de esta fecha no es aleatoria. El 18 de marzo se conmemora el fallecimiento de José Norberto "Chacho" Leguizamón, quien partió en 2010.La elección de esta fecha no es aleatoria. El 18 de marzo se conmemora el fallecimiento de José Norberto "Chacho" Leguizamón, quien partió en 2010.
Más allá de su composición técnica -carne rebozada y pan-, el sándwich de milanesa representa un auténtico patrimonio cultural y emocional para la sociedad argentina. Este miércoles 18 de marzo, los establecimientos gastronómicos de todo el territorio nacional se pliegan a una celebración que, si bien encuentra su epicentro histórico en la provincia de Tucumán, resuena hoy con vigor federal en cada rincón del país donde se honra esta tradición culinaria.
Para el argentino, y especialmente para el santafesino que sabe valorar una buena "milanga" a la salida del trabajo o en la reunión con amigos, el sándwich de milanesa es un patrimonio emocional.
El origen: un homenaje a "Chacho" Leguizamón
La elección de esta fecha no es aleatoria. El 18 de marzo se conmemora el fallecimiento de José Norberto "Chacho" Leguizamón, quien partió en 2010. Chacho no fue un cocinero más; fue el alma mater de una de las sandwicherías más emblemáticas de Tucumán. Desde su modesta cabina de lata en 1973, logró elevar el sándwich de milanesa a la categoría de culto, atrayendo a locales y turistas por igual.
En 2013, los tucumanos impulsaron la iniciativa de declarar este día en su honor. Aunque comenzó como un movimiento regional, la pasión argentina por este plato hizo que la fecha se instalara definitivamente en el calendario gastronómico nacional, complementando al "Día de la Milanesa" que se celebra cada 3 de mayo.
El ADN del auténtico sándwich tucumano
¿Qué diferencia al sándwich tucumano del que podemos comer en otro punto del país? Los expertos coinciden en que el secreto reside en el equilibrio. Según los maestros sangucheros, la receta tradicional exige:
- El pan: debe ser el "pan sanguchero", una mezcla de pan francés y de Viena, con una miga suave y una corteza apenas crocante.
- La milanesa: filetes de nalga o peceto, golpeados hasta quedar finos, rebozados y fritos en el momento. La clave es el "escalonado": varias milanesas apiladas dentro del pan.
- Los complementos: lechuga cortada bien fina (casi como hilos) y rodajas de tomate.
- El toque final: la mayonesa casera y, para los más valientes, el ají picante que nunca falta en las mesas del norte.