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La expedición Aconcagua 2026, integrada por montañistas de la institución, logró alcanzar la cumbre del Aconcagua, la montaña más alta de América con 6962 metros sobre el nivel del mar. La travesía se extendió entre el 12 de febrero, cuando partieron desde el norte argentino rumbo a Mendoza, y el 1 de marzo, cuando todos regresaron a sus hogares.
Dentro del Parque Provincial Aconcagua permanecieron once días, desde el 14 hasta el 24 de febrero, atravesando distintas etapas de aclimatación y ascenso en condiciones exigentes de altura y clima. El relato de la experiencia fue compartido a El Tribuno por Helvio Gerardo Soto, uno de los integrantes de la expedición. Según explicó, el proyecto comenzó a gestarse muchos meses antes, a principios de 2025, cuando surgió la idea de organizar una expedición al techo de América.
A lo largo del año el grupo realizó otras salidas de alta montaña y encuentros para preparar el viaje, reunir información, completar el equipo necesario y organizar la logística. Inicialmente el equipo estaba conformado por seis personas, pero por motivos personales dos integrantes debieron bajarse antes de la partida.
El grupo de honor
Finalmente la expedición quedó integrada por Fernando Quiñónez y María Guadalupe Demaria, de Salta, junto a Iván Cardozo y el propio Helvio Gerardo Soto, de Jujuy. El grupo partió el 12 de febrero desde Salta y Jujuy hasta Mendoza. Tras llegar el día 13, pasaron una jornada en la ciudad ultimando detalles de equipo, provisiones y los trámites necesarios para ingresar al parque. El 14 de febrero, cerca de las 14 horas, comenzaron la caminata por el valle de Horcones hasta el primer campamento, Confluencia, ubicado a 3300 metros.
Al día siguiente continuaron la aproximación hacia el campo base Plaza de Mulas, a 4300 metros, donde debieron permanecer más tiempo del previsto debido a las malas condiciones meteorológicas pronosticadas para los campamentos de altura y la cumbre. Recién el 19 de febrero iniciaron el ascenso hacia Nido de Cóndores, a 5550 metros, donde pasaron dos noches para aclimatar y esperar una ventana de buen tiempo.
El 21 de febrero avanzaron hasta el campamento Plaza Cólera, a 5970 metros, desde donde partieron de madrugada al día siguiente para el intento de cumbre. Durante el ascenso final, en el sector conocido como "la travesía", dos integrantes decidieron regresar al campamento debido al cansancio físico. Soto y Cardozo continuaron el ascenso hasta que, alrededor de las 13 horas, lograron alcanzar la cima del Aconcagua.
"Llegar a la cumbre fue un momento de enorme emoción y de profunda satisfacción personal. Después de días de esfuerzo, de convivir con el frío, el viento y la altura, estar finalmente arriba genera una mezcla de alivio, orgullo y gratitud por haber podido completar el desafío", expresó Soto al recordar ese momento.
Un club orgullo
El montañista explicó que, además del logro personal, el instante tuvo un significado especial para todo el grupo: hacer flamear la bandera del Club Amigos de la Montaña (CAM) en la cumbre. Este año el club cumple 70 años de historia, formando montañistas y transmitiendo la pasión por la montaña.
"En ese momento recordamos a la familia, a los amigos del club y a todas las personas que nos ayudaron. Colocar la bandera del CAM en la cumbre fue una forma de homenajear a todos los que pasaron por el club y compartieron expediciones", relató.
Pero lo cierto es que la cumbre del Aconcagua siempre fue el sueño de todo montañista que se prepara durante años para una odisea tan deseada y que solo pocos pueden realizarla y contar una experiencia inolvidable que quedará en la retina de los mejores escaladores.