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El embajador iraní ante Naciones Unidas, Amir Saeid Iravani, afirmó ayer que su país "nunca renunciará" a su soberanía y que seguirá "defendiéndose frente a la agresión de Estados Unidos e Israel".
Según el representante, al menos 1.332 civiles iraníes han muerto en el conflicto y que "miles más" han resultado heridos tras los "ataques indiscriminados contra ciudades densamente pobladas y contra infraestructura civil crítica".
Entre las instalaciones atacadas citó aeropuertos, escuelas, hospitales, mezquitas o edificios diplomáticos, que constituyen "crímenes de guerra y de lesa humanidad".
"Están lanzando bombas de 900 kilos en zonas civiles densamente pobladas. Su intención es clara: aterrorizar a la población civil, masacrar a personas inocentes y causar la máxima destrucción y sufrimiento", dijo.
El embajador detalló en un breve encuentro con la prensa en la sede de la ONU en Nueva York que "solo en un ataque a una escuela primaria de niñas en el sur de Irán, murieron 175 alumnas, muchas de ellas identificadas únicamente mediante pruebas de ADN".
"Más de 180 niños han perdido la vida en estos ataques, mientras que más de 20 escuelas, hospitales y centros de emergencia han sido dañados o destruidos", aseveró.
Subrayó que "Irán continuará ejerciendo su derecho a la legítima defensa" según el Artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas.
Iravani afirmó que Irán no busca la guerra ni una escalada, pero que "nunca cederá su soberanía".