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Los líderes del Reino Unido, Francia, Alemania e Italia coincidieron ayer en que "la diplomacia intensiva y la coordinación militar" serán clave en los próximos días ante la escalada bélica en Oriente Medio, según informó Downing Street.
El primer ministro británico, Keir Starmer, mantuvo conversaciones telefónicas con el presidente francés, Emmanuel Macron; el canciller alemán, Friedrich Merz, y la jefa del Gobierno italiano, Giorgia Meloni, para evaluar la situación tras el inicio el sábado de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Los dirigentes condenaron "los ataques atroces de Irán", que respondió con bombardeos a posiciones estadounidenses en el golfo Pérsico, y Starmer informó sobre las "medidas defensivas" adoptadas por el Reino Unido para apoyar a sus socios en la región.
Los mandatarios celebraron que el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ofreciera compartir la experiencia de su país en interceptación de drones con los países del Golfo.
Starmer también informó a sus aliados de que ayer partió de Omán el segundo vuelo chárter fletado por el Reino Unido para repatriar a los ciudadanos británicos.
Postura defensiva
Ayer, desde el Gobierno británico se indicó que el país podría cambiar de posición y pasar de una postura "defensiva" a una "ofensiva" en la guerra contra Irán, a la que considera "ilegal".
Los aviones de la Real Fuerza Aérea podrían atacar legalmente las bases de misiles iraníes utilizadas para atacar activos británicos en Oriente Medio, declaró David Lammy, viceprimer ministro y ministro de justicia laborista.
El funcionario indicó que, por ahora, los aviones británicos F35 y typhoon solo derriban misiles y drones disparados por Irán contra aliados en la región.
Sin embargo, Lammy afirmó que existía una base legal para que la fuerza aérea británica atacara directamente las bases iraníes, en caso de ser utilizadas para lanzar ataques.
Sánchez contra la "guerra ilegal"
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, reitera su oposición a la guerra "ilegal" contra Irán y advierte de que es ingenuo pensar que traerá democracia y prosperidad, en un artículo de 'The Economist'.
Sánchez explica que su postura "no surge de ninguna antipatía" hacia EEUU "y mucho menos de simpatía por el brutal régimen iraní", sino de estar convencido que "es ilegal, representa una amenaza al orden internacional".