inicia sesión o regístrate.
En el Valle de Lerma, una pregunta comienza a repetirse entre vecinos, docentes y trabajadores de la salud una vez finalizadas las celebraciones de carnaval: ¿y ahora qué? Con el inicio pleno del año y lejos de los actividades de carnavales y cuanto festival se organizó, la realidad cotidiana vuelve a imponerse con fuerza y deja al descubierto problemas estructurales que, aseguran, siguen sin respuestas. Escuelas colapsadas, hospitales vaciados y municipios sin respuestas conforman un panorama común en esta parte de la provincia.
La preocupación coincide en un punto central: la crisis no pasa por la falta de pintura en las escuelas ni por el corte de pasto en los edificios públicos, sino por una infraestructura en déficit. Directores de establecimientos educativos aseguran que hoy existen aulas donde asisten entre 40 y 50 alumnos, una situación que califican como "insostenible". En localidades como El Carril, mencionan el caso de la escuela Pacheco de Melo, donde cinco aulas presentan problemas estructurales desde noviembre sin soluciones definitivas. "No alcanza con arreglos básicos, hacen falta escuelas nuevas", remarcan docentes y padres.
La situación se repite en La Merced y en escuelas rurales, que reciben estudiantes derivados por falta de espacio en otros establecimientos y terminan también saturadas. Para la comunidad educativa, las obras anunciadas nunca se traducen en ampliaciones reales.
Hospitales
En materia sanitaria, trabajadores hospitalarios describen un panorama similar. Señalan que los hospitales del Valle de Lerma funcionan prácticamente como salas de primeros auxilios debido a la falta de medicamentos, especialistas e infraestructura. "Todo termina derivándose a los centros de salud de capital", explican, en referencia al traslado constante de pacientes hacia hospitales de mayor complejidad en la ciudad de Salta. Incluso, las atenciones básicas deben resolverse fuera de las localidades.
Con el final de la temporada tabacalera y la escasez de otras fuentes laborales, pequeños comercios sobreviven gracias al consumo interno, que también se debilita. Aunque la minería genera puestos de trabajo directos e indirectos, vecinos de Quijano, Rosario y Cerrillos aseguran que el impacto económico aún no se refleja en mejoras.
Vecinos consultados sostienen que la discusión política suele centrarse en la caída de fondos nacionales, pero cuestionan la falta de planificación local. "Nos dicen que no hay dinero, pero tampoco explican cómo se administran los recursos ni cuáles son los planes de obras", expresan. Según algunos vecinos que pagan sus tributos, indican que muchos municipios apenas logran sostener el funcionamiento diario con los servicios básicos, como recolección de basura; también es cierto que hay serias dificultades para los intendentes incluso para pagar sueldos.
Inseguridad que golpea y deja víctimas
Los vecinos consultados por El Tribuno, advierten que los delitos han cambiado en gravedad y frecuencia. "Antes llamaba la atención el robo de una bicicleta; hoy hay asaltos armados", relatan. Productores locales afirman colaborar con combustible y mantenimiento de móviles policiales ante la falta de recursos operativos de las comisarías.
En tanto, el crecimiento demográfico avanza sin servicios básicos suficientes. En distintos barrios aún faltan redes cloacales y el acceso regular al agua potable sigue como reclamo histórico.
A casi tres meses del inicio del año, y con los carnavales ya atrás, la sensación generalizada es que las acciones del estado, ya sean provinciales o municipales, sólo disimulan una realidad cada vez más evidente: el Valle de Lerma crece, pero sin planificación, sin infraestructura y sin respuestas del Estado.