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El combate contra los incendios forestales en Chubut se reanudó este lunes luego de un fin de semana extremadamente complejo, en el que las intensas ráfagas de viento obligaron a suspender las tareas y facilitaron el avance sin control de las llamas. El fuego ya arrasó con unas 50 mil hectáreas, sumando los siniestros registrados en Puerto Patriada y en el Parque Nacional Los Alerces.
Durante las horas más críticas, los brigadistas debieron replegarse en varios sectores para resguardar su seguridad, mientras las llamas se aproximaban a las rutas provinciales 71, cerca del cruce con la Ruta 40, y la 15, lo que motivó su cierre preventivo. Este lunes, el tránsito fue finalmente restablecido.
La expectativa de quienes trabajan en el frente de combate está puesta en una ventana climática favorable anunciada por los pronósticos, que prevén dos jornadas con descenso de temperatura y lluvias leves. Si bien las precipitaciones no serían abundantes, la disminución del calor y la ausencia de viento podrían ayudar a contener el avance del fuego.
“Menos de cuatro milímetros de lluvia no alcanzan para apagar un incendio de esta magnitud, pero sí ayuda que baje la temperatura y que el viento esté en calma. Si llueve con viento, es lo mismo que nada”, explicó uno de los brigadistas enviados por el gobierno de Río Negro para colaborar con las tareas en territorio chubutense.
Según datos de la Agencia Federal de Emergencias (AFE), el incendio que se desarrolla en jurisdicción provincial se encuentra contenido, mientras que el foco que afecta al Parque Nacional Los Alerces continúa activo y ya devastó unas 24 mil hectáreas de vegetación autóctona, pinares y pastizales.
Algunas poblaciones permanecen en situación de riesgo. En Cholila, los vecinos se encuentran rodeados por focos de gran magnitud, aunque por el momento no fue necesaria una evacuación, dado el comportamiento actual de las llamas.
La multiplicidad de focos obligó a los equipos a desplegar una estrategia de distribución de recursos en distintos frentes, con el objetivo de circunscribir el fuego y evitar su expansión. Sin embargo, esa planificación se vio seriamente afectada durante el fin de semana por la fuerza del viento, que incluso dificultó el accionar de los medios aéreos.
En paralelo, las provincias patagónicas continúan bajo emergencia ígnea, lo que derivó en un refuerzo de controles y tareas de fiscalización en zonas sensibles. Estas acciones permitieron reducir la cantidad de focos y neutralizar rápidamente algunos incendios antes de que se propagaran.
A fines de la semana pasada, tras jornadas de calor extremo con temperaturas superiores a los 32 grados, se registraron tormentas eléctricas que provocaron nuevos focos de incendio. Uno de ellos se produjo en cercanías de la Ruta 40, entre Bariloche y Villa La Angostura, aunque fue controlado en cuestión de minutos.
“Hubo varios focos provocados por descargas eléctricas durante la tormenta, pero todos fueron neutralizados”, informaron desde el Parque Nacional Nahuel Huapi.
El ataque rápido resulta clave en estos escenarios. El incendio que afecta al Parque Nacional Los Alerces se inició precisamente durante una tormenta eléctrica y fue combatido durante varios días hasta lograr su contención. No obstante, por razones que investiga la Justicia Federal, el área quedó sin control y el fuego se reactivó impulsado por el viento, dando origen a una causa penal que se tramita en el fuero federal de Esquel.