inicia sesión o regístrate.
En un nuevo capítulo del distanciamiento con el presidente Javier Milei, la vicepresidenta Victoria Villarruel volvió a marcar diferencias con la Casa Rosada y a exhibir su cercanía con la Iglesia católica. Esta vez lo hizo al convocar a representantes de la Pastoral Social y de Cáritas para que expusieran ante senadores su postura crítica al proyecto oficial que propone bajar la edad de imputabilidad a los 14 años.
El encuentro fue informal, pero políticamente significativo. Se produjo después de que la Cámara de Diputados diera media sanción al nuevo régimen penal juvenil y lo enviara al Senado, que se prepara para tratarlo la semana próxima.
También ocurrió tras el reclamo público de las autoridades de la Iglesia de ser escuchada por los legisladores nacionales, con el argumento de su trabajo territorial y su rechazo a bajar la edad de imputabilidad.
Durante la reunión, los delegados de los obispos insistieron en que la reducción de la edad de imputabilidad no disminuirá los delitos cometidos por menores. Plantearon la necesidad de un abordaje integral que incluya prevención, contención en espacios adecuados y políticas contra la pobreza y la deserción escolar.
"Carta Abierta"
Los referentes de Pastoral Social y Cáritas desarrollaron los ejes de la "Carta Abierta a los Legisladores Nacionales", difundida días atrás. Allí sostienen que la respuesta penal temprana no constituye una solución eficaz frente al delito juvenil y citan que "la evidencia regional muestra que los países con edades de imputabilidad más bajas registran mayores niveles de violencia, mientras que la Argentina -con un piso de 16 años- mantiene una de las tasas de homicidios más bajas de la región".
El documento también advierte que el Estado "no cuenta hoy con las condiciones materiales, institucionales ni presupuestarias necesarias" para implementar un régimen que garantice acompañamiento integral, atención en salud mental, continuidad educativa, formación laboral y reinserción social.
La movida de Villarruel se inscribe en un contexto de diferencias con el Ejecutivo. Mientras Milei no recibe a los obispos desde hace dos años y mantiene diálogo frecuente con pastores evangélicos -cuya principal organización apoyó la baja de imputabilidad con matices-, la vicepresidenta inauguró un oratorio católico en el Senado.