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20 de Mayo,  Salta, Centro, Argentina
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Con Arsat, el Estado entra a la telefonía móvil

Miércoles, 05 de septiembre de 2012 20:47

Y un día el Estado volvió al negocio telefónico. A través del ministro de Planificación, Julio De Vido, el Gobierno anunció ayer que dejó sin efecto la licitación de las frecuencias de 3G que fueron devueltas al Estado tras la fusión, en 2005, entre Movistar y Movicom. De esta manera quedarán en poder del sector público, a través de Arsat, la compañía creada para absorber los activos de la desaparecida NahuelSat. Esto convierte al Estado nacional en el cuarto operador de telefonía móvil del país, en casi igualdad de condiciones ante quienes tienen competencia perfecta: Movistar, Claro y Personal.

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Y un día el Estado volvió al negocio telefónico. A través del ministro de Planificación, Julio De Vido, el Gobierno anunció ayer que dejó sin efecto la licitación de las frecuencias de 3G que fueron devueltas al Estado tras la fusión, en 2005, entre Movistar y Movicom. De esta manera quedarán en poder del sector público, a través de Arsat, la compañía creada para absorber los activos de la desaparecida NahuelSat. Esto convierte al Estado nacional en el cuarto operador de telefonía móvil del país, en casi igualdad de condiciones ante quienes tienen competencia perfecta: Movistar, Claro y Personal.

Ni Nextel ni Personal ni otros interesados nacionales ofertaron por las frecuencias lo suficiente que convenciera al Estado. Es por esto que tras 22 años de la privatización de Entel, el Estado volverá al negocio de la telefonía.

De acuerdo a especialistas en el tema, Arsat tendría un rol de operador mayorista, y adjudicaría en las cooperativas de telecomunicaciones la función de un operador virtual móvil (OMV).

Esta figura define a un proveedor de telecomunicaciones que ofrece servicios montado sobre la infraestructura de otro.

Las frecuencias que usará la compañía estatal permitirán al Estado también llevar conectividad a Internet a través de la telefonía móvil en lugares del país donde se reparten algunas de las 3 millones de netbooks previstas del programa Conectar Igualdad pero que carecen de vínculos de banda ancha a la red de redes.

El fracaso de la licitación

Ninguno ofertó lo suficiente. En mayo de 2011 se llamó a concurso público por las frecuencias que en 2005 comenzó a devolver Movistar.

En ese escenario, el ministerio de Planificación Federal esperaba recaudar un mínimo de U$S 209 millones en la subasta de las dos bandas de frecuencias del espectro radioeléctrico para servicios móviles. Pero las ofertas no cubrieron esas expectativas, salvo Claro (ver recuadro).

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