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Los operadores que también perdieron en las elecciones

Miércoles, 30 de octubre de 2013 01:59

En Salta capital, los números fueron inexorables. El Frente Popular Salteño logró en senadores el 30 por ciento de los votos (84.123 sufragios), 14.000 más que el Partido Obrero, 18.000 más que Salta Somos Todos y 20.000 votos por encima del Frente para la Victoria, integrado por el PJ, el PV, y otras dos colectoras menores, el Frente Plural y Memoria y Movilización Social). El PJ, considerado sin contablilizar a las colectoras, logró apenas 40.000 votos.
La que precedió a esta elección fue una campaña inédita de agravios, rentados y ridículamente falsos, organizada por el gobierno provincial. En la capital salteña, esa campaña obsesiva fue contraproducente, ya que el 80 por ciento de los votos fueron de repudio al gobierno, con distintas manifestaciones.
La campaña de agravios contra la familia Romero, el diario El Tribuno y sus periodistas, tuvo como protagonista al Frente Plural, de los hermanos Federico y Matías Posadas. Federico quedó octavo en las elecciones del domingo. En las PASO provinciales, la candidatura de Matías se perdió en una maraña de listas y nada asegura que pueda retener su banca de diputado.
También quedó malparado el diputado Pablo Kosiner, jefe de campaña de Rodolfo Urtubey, quien se apresuró a anunciar supuestas bocas de urna con ”un contundente triunfo, con diez puntos de ventaja para el PJ, que va a superar los treinta y dos puntos”.
Estas mentiras inducidas no son “ad honorem”. Sería importante que el Poder Ejecutivo blanqueara cuánto cobraron las consultoras de Ramiro Barón (RBA) y Gustavo Acuña (ICQ) para difundir datos sin fundamento científico.
Al mismo tiempo, queda por desentrañar la incógnita que genera la estrategia de difundir una falsedad que necesariamente iba a quedar al descubierto en pocas horas y que no podía cambiar el rumbo de las cosas.
También resultaría valioso para la cultura democrática que se informara cuánto pagaron las arcas del Estado salteño al Grupo Aries, propiedad de Mario Ernesto Peña, que desde diciembre del año anterior puso en marcha una campaña de calumnias y agravios que, en definitiva, lo hicieron quedar en ridículo, porque es muy difícil creer a un medio o a un periodista cuando, de la noche a la mañana, cambia su relato. La prueba está en que hoy, radio Aries ocupa el décimo lugar en el rating de la ciudad de Salta y los insultos de su propietario se pierden en el aire. Párrafo aparte para las páginas digitales Informate Salta, de la que fue socio fundador el ahora secretario de Prensa, Juan Pablo Rodríguez, y El Intransigente, editada por comunicadores aficionados a las operaciones políticas para la divulgación de noticias falsas. En ambos casos, no solo caben graves sospechas sobre el origen y la legalidad de su financiamiento, sino que, además, las elec ciones dejaron en claro que fue plata mal gastada.

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En Salta capital, los números fueron inexorables. El Frente Popular Salteño logró en senadores el 30 por ciento de los votos (84.123 sufragios), 14.000 más que el Partido Obrero, 18.000 más que Salta Somos Todos y 20.000 votos por encima del Frente para la Victoria, integrado por el PJ, el PV, y otras dos colectoras menores, el Frente Plural y Memoria y Movilización Social). El PJ, considerado sin contablilizar a las colectoras, logró apenas 40.000 votos.
La que precedió a esta elección fue una campaña inédita de agravios, rentados y ridículamente falsos, organizada por el gobierno provincial. En la capital salteña, esa campaña obsesiva fue contraproducente, ya que el 80 por ciento de los votos fueron de repudio al gobierno, con distintas manifestaciones.
La campaña de agravios contra la familia Romero, el diario El Tribuno y sus periodistas, tuvo como protagonista al Frente Plural, de los hermanos Federico y Matías Posadas. Federico quedó octavo en las elecciones del domingo. En las PASO provinciales, la candidatura de Matías se perdió en una maraña de listas y nada asegura que pueda retener su banca de diputado.
También quedó malparado el diputado Pablo Kosiner, jefe de campaña de Rodolfo Urtubey, quien se apresuró a anunciar supuestas bocas de urna con ”un contundente triunfo, con diez puntos de ventaja para el PJ, que va a superar los treinta y dos puntos”.
Estas mentiras inducidas no son “ad honorem”. Sería importante que el Poder Ejecutivo blanqueara cuánto cobraron las consultoras de Ramiro Barón (RBA) y Gustavo Acuña (ICQ) para difundir datos sin fundamento científico.
Al mismo tiempo, queda por desentrañar la incógnita que genera la estrategia de difundir una falsedad que necesariamente iba a quedar al descubierto en pocas horas y que no podía cambiar el rumbo de las cosas.
También resultaría valioso para la cultura democrática que se informara cuánto pagaron las arcas del Estado salteño al Grupo Aries, propiedad de Mario Ernesto Peña, que desde diciembre del año anterior puso en marcha una campaña de calumnias y agravios que, en definitiva, lo hicieron quedar en ridículo, porque es muy difícil creer a un medio o a un periodista cuando, de la noche a la mañana, cambia su relato. La prueba está en que hoy, radio Aries ocupa el décimo lugar en el rating de la ciudad de Salta y los insultos de su propietario se pierden en el aire. Párrafo aparte para las páginas digitales Informate Salta, de la que fue socio fundador el ahora secretario de Prensa, Juan Pablo Rodríguez, y El Intransigente, editada por comunicadores aficionados a las operaciones políticas para la divulgación de noticias falsas. En ambos casos, no solo caben graves sospechas sobre el origen y la legalidad de su financiamiento, sino que, además, las elec ciones dejaron en claro que fue plata mal gastada.

 

 

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