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La circulación cotidiana por los barrios de Salta suele transcurrir entre rutinas previsibles: vecinos que regresan a sus casas, motos que van y vienen, controles que forman parte del paisaje urbano. En ese entramado diario, los patrullajes preventivos continúan revelando situaciones que ponen en foco un problema que no pierde vigencia: el uso de motocicletas robadas o con numeración adulterada.
En la Ciudad de Salta, una de esas intervenciones tuvo lugar durante la noche en Barrio Santa Cecilia, cuando efectivos de Seguridad Urbana realizaban tareas de prevención. En ese contexto, fiscalizaron a un motociclista y, tras una verificación física del rodado, constataron que la moto registraba pedido de secuestro por robo. El conductor, un hombre de 29 años, fue demorado, mientras que el vehículo quedó inmediatamente secuestrado para avanzar con las actuaciones correspondientes. El procedimiento quedó bajo la órbita de la Fiscalía Penal 6, que tomó intervención en el caso.
Horas antes, una situación de características similares se había registrado en Rosario de Lerma, aunque con una modalidad distinta. Allí, personal de la Comisaría 2 realizaba un patrullaje preventivo por calle Mariano Moreno cuando advirtió irregularidades en una motocicleta que circulaba por la zona. Al detener la marcha y proceder al control, los efectivos detectaron que tanto el motor como el cuadro presentaban numeración adulterada, una maniobra habitual para encubrir el origen de los vehículos.
En este segundo hecho, el conductor -un joven de 21 años- también fue demorado, y la motocicleta quedó secuestrada. La investigación quedó a cargo de la Fiscalía Penal de Rosario de Lerma, que deberá determinar la procedencia del rodado y las responsabilidades penales correspondientes.
Más allá de las particularidades de cada procedimiento, ambos casos reflejan una misma preocupación: la persistencia de irregularidades en motocicletas que circulan por calles y barrios de Salta. El robo de motos y la alteración de numeraciones no solo constituyen delitos en sí mismos, sino que además suelen estar asociados a otros hechos delictivos, lo que refuerza la importancia de los controles y de las tareas de verificación en la vía pública.
Desde el ámbito judicial y policial, este tipo de intervenciones permiten no solo recuperar vehículos robados, sino también cortar circuitos ilegales que afectan directamente a vecinos que, en muchos casos, pierden su único medio de movilidad