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21 de Mayo,  Salta, Centro, Argentina
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La fundación de Salta y una carta de Hernando de Lerma al rey Felipe II

Siempre se dijo que Salta fue fundada por una orden del virrey Toledo. Una investigación muestra otra versión.
Martes, 16 de abril de 2024 01:35

Hace 442 años, el licenciado Hernando de Lerma fundó la ciudad de San Felipe y Santiago de Lerma en el Valle de Salta, nombres que con el paso del tiempo trastocaron y hoy es ciudad de Salta en el Valle de Lerma.

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Hace 442 años, el licenciado Hernando de Lerma fundó la ciudad de San Felipe y Santiago de Lerma en el Valle de Salta, nombres que con el paso del tiempo trastocaron y hoy es ciudad de Salta en el Valle de Lerma.

Pero antes de Hernando de Lerma, el virrey Francisco Álvarez de Toledo había encomendado esta misión a don Jerónimo Luis de Cabrera en 1571, pero este sevillano de pura cepa pasó de largo hacia el sur y como a 200 leguas, fundó en 1573, "Córdoba de la Nueva Andalucía".

Años después, el virrey Toledo designó como nuevo gobernador del Tucumán a don Gonzalo de Abreu y Figueroa a quien también le ordenó fundar una ciudad en el valle de Salta diciéndole "Pues que se pueble un pueblo en Salta". Abreu y Figueroa arribó a Santiago del Estero, capital del Tucumán, en 1574 y lo primero que hizo fue ir tras su antecesor Jerónimo Luis de Cabrera. Lo acusó entre otras cosas, de no haber acatado la orden de fundar una ciudad en el valle de Salta. Tras apresarlo en Córdoba, secuestró sus bienes y le inició un juicio sumarísimo que concluyó con la pena de muerte por garrote. Pero no conforme con ello, luego de ejecutar a su antecesor, Abreu ordeno que cortasen la cabeza del difunto.

Luego de haber "hecho justicia", Abreu y Figueroa –quizá el primer Figueroa que pisó estas tierras- recordó la orden del virrey Toledo y así fue que fundó una efímera ciudad en los valles altos que llamó "San Clemente en el Valle Calchaquí", que a poco fue destruida por los nativos. En 1577 hizo lo mismo por dos veces en el valle de Salta al fundar "San Clemente de la Nueva Sevilla", cerca de la boca de la quebrada de Escoipe (Chicoana), fundaciones que corrieron la misma suerte que la primera.

Y mientras Abreu trataba de cumplir con la orden fundacional, el virrey Toledo cayó en cuenta que el mandato de este Figueroa había expirado y por lo tanto resolvió designar en su reemplazo a Pedro Diego de Arana. Pero cuando este estaba a punto de partir a Santiago del Estero para asumir sus funciones, arribó de España un mandatario designado por el mismísimo rey Felipe II. Era el sevillano don Hernando de Lerma, licenciado en leyes y primer gobernador civil del Tucumán. Ante ello y por eso de donde "manda capitán no manda marinero", de muy mala gana, Toledo metió violín en bolsa y obedeció la designación real datada en noviembre de 1577.

Camino a Santiago

Luego de un largo viaje, por fin don Hernando de Lerma arribó a Santiago del Estero donde asumió la gobernación del Tucumán, el 16 de junio de 1580. Y al igual que su antecesor, lo primero que hizo fue ir tras Abreu y Figueroa, quien luego de ser apresado, permaneció detenido nueve meses hasta que fue condenado a muerte en la horca. Otra versión dice que habría muerto a causa de los pesares sufridos en prisión.

Luego de otras expediciones, en febrero de 1582 por fin don Hernando de Lerma salió de Santiago del Estero con el fin de cumplir con el mandato de fundar Salta. Junto a él marcharon 95 españoles y numerosos indios flecheros, más 172 caballos de silla, 475 cargueros, 2.600 cabezas de hacienda menor (cabríos, ovinos y cerdos), 190 bueyes y 24 carretas cargadas con distintos enceres. Y así fue que llegado a destino, el 16 de abril de ese año, fundó la ciudad de San Felipe y Santiago de Lerma en el Valle de Salta, en el mismo sitio que hoy ocupa.

En 1588, el gobernador Juan Ramírez de Velasco quiso trasladarla a las márgenes del río Sianca (Vaqueros) pero su proyecto no prosperó por oposición de sus pobladores. En 1792 fue declarada "Capital de la Intendencia de Salta del Tucumán" y, luego de la organización nacional pasó a ser capital de la provincia argentina del mismo nombre.

El plan de Lerma

Sobre Hernando de Lerma existe un estudio de las profesoras salteñas Luisa Miller Astrada y María Teresa Cadena de Hessling quienes accedieron al Archivo General de Indias de Sevilla como becarias del Instituto de Cultura Hispánica.

Sobre aquel estudio, la profesora Cadena de Hessling dice en una nota publicada por El Tribuno en 1965: "Con sorpresa, consultando los documentos Legajo Charca 26 del Archivo General de Indias de Sevilla, nos encontramos con una poco conocida carta del fundador de la ciudad de Salta (Lerma) dirigida al rey Felipe II, con fecha del 29 de septiembre de 1581".

"Es la llave de todas estas Provincias"

En la carta señalada como veremos en algunos párrafos- expresa conceptos e ideas propias de un verdadero visionario de las necesidades que a través de centurias se han constituido en hechos concretos para nuestra economía.

"Se dijo que la fundación de Salta fue un proyecto exclusivo del virrey Francisco de Toledo y que Lerma lo concretó por obligación. Pero los párrafos que a continuación se transcriben muestran algo diferente: "Ahora tengo entre manos -escribe Lerma al rey- otro propósito que deseo hacer a V. M. en que con el favor de Dios, entiendo ganar lo que mis antecesores han perdido, que es poblar una ciudad en el Valle de Salta o Calchaquí, cosa que V. M. a mucho deseado por que en todas las Indias no hay cosa tan importante ni servicio tan señalado como salir con ello".

Siguiendo la anterior línea de pensamiento -continúa Cadena-, Lerma no habría tenido noción de la importancia del paso que iba a dar, ya que bien podría haber preferido quedarse cómodamente en Santiago del Estero, capital del Tucumán. Sin embargo, las expresiones con que continúa Lerma su carta desmiente esa versión: "Porque mediante esto –escribe- habrá trato y comercio con seguridad de estas provincias del Perú, y las unas y las otras y provincias de Chile. Con facilidad se podrá proveer cosas de hispania por la navegación del Río de la Plata y las costas y los fletes de mar y tierra serán sin comparación mucho menos que los que se hacen por las vías de tierra firme, que son muy excesivos y no por esto deja de ser muy necesario aquella navegación por tierra firme por que por ella se prevé toda aquella tierra y nuevo Reyno y gobernación de Popayan y Quito y Provincias del Perú hasta la ciudad de Cuzco, Arequipa y tierra comarcana y por esta parte (el Tucumán) hasta toda la Provincia de los Charcas, se puede proveer por esta navegación del Río de la Plata y toda...".

"Su proyección visionaria -afirma Cadena de Hessling- hacia el futuro lo llevó a solicitar al rey la introducción de las mercaderías por la vía del Atlántico e intuye que para poderla utilizar es de suma necesidad fundar una cadena de ciudades de la que Salta es un eslabón más.

Pero su vuelo imaginativo lo lleva más lejos: soñar para el Tucumán una salida fluvial que sitúa sobre el río Paraná, aparte de Buenos Aires, y así le expone al rey: "... este camino que está muy cerrado de indios de guerra, no se puede dar sino habiendo armada... Solo tengo que advertir a V. M. que para conseguirse el fruto que se espera de esta navegación que es grande, conviene que V.M. señale por límites de esta gobernación (el Tucumán) lo que está de esta parte del Río de la Plata, por que por allí an de venir y tener puerto los navíos de Hespaña, con su derecha descarga...".

Mas adelante, Hessling señala: "Cuánto hubiesen podido adelantar todas nuestras provincias mediterráneas, si el rey Felipe II hubiese prestado más oídos a la sugerencia de Lerma del puerto propio para salir al Atlántico. Sin la dependencia del puerto de Buenos Aires hubiesen podido desarrollar más sus economías teniendo en cuenta lo que señalaba Lerma: "Esta Gobernación (Tucumán) es la llave de todas estas Provincias y está en el medio de todas; es el paso para los Reynos del Perú y así es necesario que tenga puerto a la mar para más fácil despacho dentro de sus términos...''. "Hay que reconocer –concluye la historiadora- que don Hernando de Lerma fue uno de los pocos ilustrados que llegó a estas tierras".

 

 

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