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La cuenca Pastos Grandes, una de las más sensibles de la Puna salteña y un punto estratégico para los proyectos de litio y otros proyectos mineros, será el foco de un plan provincial que busca ordenar el uso del agua y mejorar la toma de decisiones en un territorio donde conviven actividad productiva, ambiente frágil y poblaciones locales.
Para esto, desde la Secretaría de Minería y Energía y la Secretaría de Recursos Hídricos de la Provincia firmaron un acuerdo con la institución sueca Stockholm Environment Institute (SEI), referente internacional desde hace décadas en la gestión del agua de manera más eficiente y sostenible. El objetivo es trabajar de manera conjunta para elaborar un plan específico para Pastos Grandes, con información más precisa y participación de las comunidades.
Uno de los ejes del convenio es la incorporación de WEAP, un software diseñado para planificar y analizar cómo se usa el agua en una región. Es una herramienta creada para abordar problemas que ya son comunes en muchas zonas del mundo: escasez, aumento de la demanda, tensiones entre distintos usos y necesidad de cuidar los ecosistemas.
Los datos de WEAP
A diferencia de los modelos tradicionales, WEAP no se limita a estimar cuánta agua hay disponible. También cruza datos sobre quiénes la usan, cómo la usan, qué costos implica, cómo se puede reutilizar y qué impacto tendría cada decisión. La idea es poner a prueba distintos escenarios y evaluar cuál es la mejor forma de administrar un recurso limitado.
La Provincia será capacitada también en el uso de Modflow, un modelo que permite simular el comportamiento del agua subterránea. Esta herramienta lleva ya cuatro décadas y es utilizada por investigadores y organismos públicos de distintos países, especialmente en zonas donde el agua bajo la superficie es tan importante como la de los ríos y lagunas.
En la Puna, donde los salares dependen en gran medida de estos sistemas subterráneos, conocer con mayor precisión cómo circula el agua y cómo se relaciona con las actividades humanas resulta vital.
Acuerdo con comunidades
El acuerdo prevé reuniones con las comunidades de la zona, que serán parte del proceso de planificación. La expectativa es que el plan final refleje tanto la información técnica como la mirada local sobre un territorio que combina tradición, ecosistemas únicos y un creciente desarrollo minero.
El convenio tendrá una vigencia de dos años, período en el que se desarrollarán acciones conjuntas orientadas a impulsar una gestión hídrica más sustentable, participativa y alineada con los estándares internacionales, contribuyendo al desarrollo de las comunidades de la región.