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Rosario de Lerma fue escenario este domingo de una jornada cargada de color, música y tradición con la realización del Desentierro del Carnaval, la celebración que año tras año da inicio formal al carnaval salteño. Desde horas de la mañana y hasta entrada la noche, miles de personas participaron de una propuesta pensada para toda la familia, con una amplia cartelera artística, feria gastronómica y puestos de venta de artículos típicos.
A lo largo de la tarde, el predio de Buen Retiro fue recibiendo a vecinos de distintos barrios, visitantes de la capital salteña y de otras localidades del Valle de Lerma. Pese a una breve tormenta que cruzó la ciudad, el evento continuó con normalidad y el público se mantuvo en el lugar. "El ambiente está buenísimo, es muy familiar y la gente viene a disfrutar sin problemas", resumió María.
Los más chicos tuvieron un rol central en la celebración. Entre nieve, harina y tempera, niños y niñas recorrieron el predio acompañados por sus familias. Gael, de seis años, contó que lo que más le gustó fue "tirar nieve".
El carácter popular del evento también se reflejó en los precios. En los puestos se ofrecían aerosoles de nieve a 3.000 pesos o dos por 5.000, temperas desde 3.000, harina y accesorios a valores accesibles. "Se vende mucho porque hace calor y la gente se prende", señaló Delia, feriante del predio. En total, se instalaron alrededor de 350 puestos, entre venta de artículos, comida y bebidas.
El intendente Sergio Ramos destacó la importancia del evento para la identidad local. "El Carnaval es mucho más que una fiesta: es el encuentro familiar, el regreso de quienes viven lejos", expresó. También remarcó que la grilla artística estuvo integrada por músicos y grupos de la región.
La ministra de Turismo y Deporte, Manuela Arancibia, valoró el impacto cultural y turístico del Desentierro del Carnaval y el rol de Rosario de Lerma como punto de partida de las celebraciones en la provincia.