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Cuando cae la noche en la zona norte de la ciudad y las luces empiezan a recortar la avenida, el carnaval deja de ser promesa para convertirse en escena. No hay estridencias ni despliegues grandilocuentes: hay chicos que esperan su turno, familias que acomodan las sillas y un barrio entero que se prepara para celebrar. Así vuelve el Corso Infanto-Juvenil de Castañares, una propuesta que desde hace más de dos décadas sostiene una idea simple y poderosa: el carnaval también se aprende, se hereda y se construye desde la infancia.
La 26ª edición del corso comenzará el 17 de enero y se extenderá hasta el 17 de febrero, con desfiles todos los sábados y domingos, en el horario de 21 a 0, sobre la avenida Houssay, entre San Antonio de los Cobres y avenida Bolivia. Durante cada noche, el asfalto se transforma en pasarela para agrupaciones infantiles y juveniles que llenan de música, baile y color uno de los puntos más emblemáticos del carnaval barrial salteño.
Organizado por la Fundación Sentimiento y acompañado por la Municipalidad de Salta, el corso se consolidó como un espacio propio dentro del calendario carnavalero de la ciudad. Su particularidad no está solo en quiénes desfilan, sino en el espíritu que lo rodea: un evento pensado para que niñas, niños y adolescentes sean protagonistas, en un entorno cuidado, cercano y profundamente comunitario.
Mario Siares, uno de los organizadores, explicó que el objetivo central es poner a los más chicos en el centro de la escena, ofreciendo un ámbito donde puedan expresarse, mostrarse y vivir el carnaval como una experiencia formativa. “Es un corso hecho para ellos, para que disfruten y se sientan parte de una tradición que sigue viva”, señaló.
El público que asiste también es parte activa de la fiesta. Está permitido llevar sillas, comida, bebidas y lanza nieves, lo que refuerza el clima familiar y distendido que caracteriza a cada jornada. No se trata solo de mirar un desfile, sino de compartir una noche de barrio, de encuentro y de celebración colectiva.
En cuanto al ingreso, la entrada será mediante un bono contribución de $5.000, mientras que los menores de hasta 10 años ingresan sin cargo. Además, desde la organización se informó que los menores de hasta 16 años deberán ingresar acompañados por un adulto responsable, sin excepción, como parte de las pautas de cuidado establecidas para esta edición.
Con cada edición, el Corso Infanto-Juvenil de Castañares reafirma su lugar como uno de los espacios donde el carnaval salteño se renueva sin perder raíz. Allí, lejos del brillo efímero, el semillero sigue creciendo, noche tras noche, al ritmo de bombos, risas y aplausos que nacen del corazón del barrio.