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24 de Enero,  Salta, Centro, Argentina
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Rodolfo Aredes: "Pepito es Salta. La historia de la provincia no se puede contar sin mencionarlo"

En una entrevista emotiva, nostálgica y reflexiva, Rodolfo Aredes recordó sus inicios y el nacimiento de su "amigo" Pepito. Luego de varios años de haberle dado tanto a la sociedad, su creador agradece el cariño y los reconocimientos que recibe.
Viernes, 23 de enero de 2026 15:59
Historia de Salta: Rodolfo Aredes y su muñeco Pepito.
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Rodolfo Aredes brindó una entrevista a El Tribuno. En la misma contó detalles de sus inicios  y de su relación amistosa con Pepito. El reconocido genio del espectáculo, dió detalles de su vida profesional y cómo fueron esos años de brindar risas y alegría a las distintas escuelas, casas y familias de la provincia.

Además, habló sobre la propuesta que recibió desde Kentucky, Estados Unidos y como se siente respecto a la misma. En una conversación donde no faltaron risas y reflexiones, Rodolfo Aredes se mostró conmovido por haber impactado de forma tan positiva en toda una generación y el cariño que le transmiten en la calle. 

Rodolfo Aredes: desde sus 14 años se dedica a ser ventrílocuo.

Desde el Vent Haven Museum, se conmovieron frente a la posibilidad de tener a Pepito bajo su resguardo y darle un lugar entre sus aclamadas vitrinas. De forma categórica, Aredes brindó su respuesta a este medio en una charla con lujo de detalle.

¿Cómo descubrió su talento? 

 Me descubrió,  el representante del circo.Un representante muy conocido en Argentina de vender espectáculos, de circense, porque en la época no había otro, no había, no había otro espectáculo, ahora ya los representantes artísticos venden espectáculo artístico de mil lugares, pero en aquella época nada más que los circos y los parques representaban, él me descubrió ventrílocuo, como decía él me vio ventrílocuo, pues yo ya era ventrílocuo. Es decir, cuando él me descubrió tenía 7 años. La primera vez que yo trabajé con un muñeco fue en junio de 1950, teniendo 7 años en el circo Mercurio, en la ciudad de Mendoza. Era de mis tíos, mi tío, el que me permite hacerlo, porque él vio un número más para su espectáculo, entonces inmediatamente hizo hacer que me hicieran un muñeco y me fabricaron un pequeño libreto escolar y me mandaron a la pista. Y tuvo tanto éxito que en muchos de los pueblos que el circo anduvo, yo me convertí en la figura principal.

¿Por qué se le ocurre a usted que no tuvo algún sucesor o reemplazante?

Bueno, tal vez porque no lo busqué, ¿no? No pensé en un sucesor y un reemplazante, ¿no? Pero si lo hubiera buscado acá, capaz que lo hubiera encontrado. Tuve un par de simpatizantes, como Luis Dí Stefano, que hace del Chavo acá. Él en Córdoba me enfrentó y me dijo que él quería ser como yo. Pero él quería ser como yo haciendo cosas para la gente. O sea, la parte solidaria. El decía que cantaba como Ricky Maravilla y yo siendo amigo de Ricky le pedí que me dieran una pista, me dieron una copia su pista y él canta como Ricky Maravilla y luego apareció que quiere ser ventrílocuo, le digo, bueno, hasta ahora no lo he visto como ventrílocuo, pero sería el más cercano de todo lo que he tenido antes, ¿no?  Y después los pocos ventrílocuos que aparecieron en Salta, muy pocos, no tuvieron la suerte porque creo que el Pepito lo apocaba, ¿no? 

Recuerdos de la infancia: cientos de niños miran el show de Rodolfo Aredes.

¿Sintió en algún momento que Pepito era su amigo? ¿Le daban ganas de conversar con él?

Sí, pasa que yo cuando joven, digo joven de 30 años 35 años, yo tengo 82, solía ponerlo al lado mío cuando viajabamos, para ir charlando con alguien, por lo menos. No se olvide que en los vehículos de antes, pasaba usted acá El Portezuelo y ya se terminaba la radio, ya no tenía el radio. Y si existían el cassette, bueno, no todos tenían cassette como para  tener música en la radio. Entonces yo lo ponía a Pepito y charlaba con él ¿no? Así que siempre hemos conversado, hemos hablado. Cosa que a alguno le pasa  siempre las he dialogado con Pepito. Pepito tiene un lugar, una habitación, tiene su equipo completo de cosas que tendría  cualquier persona, ¿no? No es que esté loco, sino que para mí Pepito existe, vive y habla. No soy yo, es él. El día que yo me convenza que soy yo, dejaré de ser ventrílocuo. Porque aparte, pensamos distinto y dialogamos distinto. Muchas veces en el escenario él dijo cosas que me hizo matar de risa, que no podía continuar de trabajar, no podía. Estaba tan tentado de risa que no podía seguir trabajando. Y más una vez también me causó un problema, ¿no? Me puso mal. Lo sentía desubicado en el momento, ¿no? Sentía un insulto para los demás, pero era parte del humor que tiene Pepito, ¿no? Normalmente los políticos siempre han tenido que soportar la opinión de mi personaje. 

¿Pepito fue siempre el mismo o hubo varios?, ¿tuvo otros muñecos?

No, no, fue el mismo, el único, el único. Yo tuve ocho, muñecos antes que él. Porque, claro, la locura de todo. Quiero tener algo nuevo, entonces empecé a hacerme otros. Cuando encontré a alguien habilidoso que me pudiera tallar un personaje, lo hacía. Y así tuve Payasín, tuve Chirola, tuve Don Juan que era una copia de Perón, que era político y era un viejo. Bueno, a todo eso lo tuve hasta 1957. Cuando nace Pepito en 1957, entró al país y me encontré con Fumanchu, en su espectáculo, cuando él vino a Argentina y vino a Salta, inclusive. Le gustó mucho mi trabajo, que tengo fotos con él de la época. Y él me dijo que tenía que ser nada más que ventrílocuo, porque no podía hacer muchas cosas. Cuando alguien hace muchas cosas, no es nada. En cambio, si vos haces una sola cosa, te descata. Y tal vez, ese consejo de Fumanchú, que me llevó a ser únicamente ventrílocuo y crecer como ventrílocuo.

El muñeco Pepito con los chicos en una fiesta de cumpleaños.

¿De dónde salió el nombre Pepito?

Es una larga historia que amerita una nota aparte. Pero resumidamente le puedo contar que el nombre surge durante la primera función que dimos. Yo tenía 14 años y estaba en Lima, Perú.  Cuando el presentador me estaba anunciando y me lo entregan al muñeco, yo salgo a escena y me doy cuenta que tenía un personaje que no es de aquí, no tenía libreto para él. Entonces le pregunté como todos, cómo se llama y él me dijo Pepito y ahí nació el nombre. Él mismo se puso el nombre. Esto impactó muchísimo porque que yo no lo conocía. 

¿Es consciente que marcó a toda una generación?

Recién ahora en viejo. Cuando me encuentro con personas que tienen mi edad o un poco menos. Un hombre de 60 años me ve en la calle y me abraza. Lo veo que llora y entonces me doy cuenta que no solo hice un espectáculo, he calado hondo en el sentimiento de la gente,que  pertenezco a su familia. Soy parte de la historia de estas personas. Entonces me doy cuenta que el espectáculo en sí tiene eso ¿no? deja mensajes en el subconsciente. Este era un espectáculo gratuito. Había muy pocos en la ciudad en ese  entonces y menos áun gratuitos. Muchos chicos venían con sus abuelos caminando desde todos los barrios hasta el Paque San Martín.

Rodolfo Aredes en una presentación.

A los chicos de hoy en día no les atrae lo mismo ¿ellos se la pierden no?

Yo creo que los chicos de hoy se pierden muchas cosas porque lamentablemente esta maquinita moderna tienen mil cosas ahí adentro y no comparten. No tienen necesidad espiritual de cosas los chicos de hoy. Están alejados hastade la familia. Nosotros teníamos la vivencia humana. Vivimos las experiencias nuestras naturales, no historias contadas y  lamentablemente  el chico que está jugando, juega y ve cosas violentas, ni siquiera es un juego infantil. nosotros teníamos los jueguitos nuestros eran muy sanos. Entonces el espectáculo artístico para niños era muy lindo porque nosotros los divertíamos y los hacíamos compartir uno con el otro con juegos naturales, que ya lo tenían hecho en el barrio nada más que llevado al espectáculo y siendo protagonista de algo destacándose ante los demás el chico de hoy no es el mismo aunque el niño es siempre niño. Cuando yo hacía el espectáculo bajó la edad de la audiencia. Antes los chicos hasta de 12, 13 años lo creían a Pepito y  hoy más de 4 o 5 años no lo creen ¿entienden?  Dicen no, no habla el muñeco habla usted. Años atrás, se me      acercaba gente grande a hablar pero no conmigo, con Pepito. Estaban convencidos de que hablaba.

Mi Mamá aún se acuerda entre risas y nostalgia cuando Pepito no quería entrar en su maletín...

Sí, ese fue el final del espectáculo. No sé por qué lo empleé. Lo debo haber hecho y tuvo mucho éxito en el escenario. De ahí lo repetimos, como otras mil anéctodas que podría contarle. Alguna vez lloró Pepito cuando se iba a la valija y la gente se levantó para aplaudirlo. Ahí noté que ese era el final que tenía que hacer, era el fuerte pero la primera vez que se hizo le aseguro que fue inconciente. Tan espectacular era ese cierre que una vez grabé la voz del muñeco pideindo ayuda desde dentro del maletín y se me acercó una señora al final del espectáculo y me dijo "usted es muy cruel" refiriéndose al llanto de Pepito.

Muñeco Pepito: recuerdo del año 2001.

Un tema muy importante es la invitación que recibió desde Estados Unidos: ¿cuál fue su reacción al enterarse? ¿qué siente respecto al homenaje que le quieren hacer?

Bueno, la reacción es lógica, es una alegría, una satisfacción. Es el logro, es el triunfo, es el premio, es la devolución por un trabajo. Es saber que uno llegó a conmover a otros. Es la misma situación con el monumento que se me hizo acá en Salta. Esto es un homenaje más que me quieren hacer. Me están pidiendo que yo les de mi personaje y todo lo de él para el museo y aún lo estoy pensando. Me sorprendió, me dio una alegría muy grande que alguien de Estados Unidos sepa quién soy y que soy de Argentina, un país para ellos hasta desconocido tal vez,  porque no estudian geografía los norteamericanos y se lo digo por experiencia. Nosotros sabemos donde queda el río Nilo, ellos no saben ni dónde queda el río de su país. Para mí fue una sorpresa que me buscaran pero ellos ¿en busca de qué están? de un objeto para el museo. Buscan la mayor variedad y casi la totalidad de los que existieron. Para mi es muy importante que yo esté en su museo porque se puede decir que no he pasado inadvertido por este mundo.

Ahora la pregunta que todos nos hacemos ¿se va a quedar Pepito en Estados Unidos? ¿qué emociones se le cruzan por la cabeza frente a esta decisón?

La desición que debo tomar implica que me tome mi tiempo. Ir a Estados Unidos y llevarlo personalmente. Ellos me pidieron que yo lo deje testado, para que lo puedan reclamar. Yo por ahora les pedí que sea una réplica para poder dejarlo a Pepito acá, porque es salteño y me debo a los salteños. No puedo ser injusto con ellos. Pepito es Salta, es parte de la historia de Salta y usted no puede contar la historia de la provincia si no comenta a Pepito en algún momento. Por eso quiero que se quede acá. 

En 2013, Pepito cumplió 57 años junto a los niños.

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